Saludos gente de T! Esta es la segunda parte de la serie de aportes dedicados a la compleja y hermosa mitología irlandesa. El que viene y todos los demás relatos son extraídos del libro El Crepúsculo Celta, escrito por el bardo irlandés moderno William Butler Yeats. Si quieren leer el anterior relato, este es el enlace:
Aunque sea conocido como uno de los poetas más famosos del siglo XX, William Butler Yeats fue también un destacado exponente de las tradiciones míticas y mágicas occidentales. En El crepúsculo celta, rescata «con precisión y candidez» muchas de las cosas que «ha visto y oído» sobre «la tierra de las hadas». Hadas, duendes, brujas y bosques encantados pueblan estos cuentos maravillosos que Yeats recopiló en la provincia donde pasó su infancia y que se han convertido en un referente ineludible para los amantes de la literatura fantástica. (
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William Butler Yeats (1865-1939)
CREENCIA E INCREDULIDAD
Hasta en las aldeas del oeste hay algunos escépticos. Las navidades pasadas una mujer me dijo que no creía ni en el infierno ni en los fantasmas. El infierno era una invención forjada por el cura para que la gente fuera buena; y a los fantasmas no se les permitiría, consideraba, ir «deambulando por el mundo» según su propia y libre voluntad; «pero hay duendes y gnomos pequeños, y caballos acuáticos(1), y ángeles caídos». También he conocido a un hombre, que llevaba un indio mohawk en el brazo, que abrigaba exactamente creencias e incredulidades semejantes. Se dude de lo que se dude, de lo que nunca se duda es de los duendes, pues, como decía el hombre del indio mohawk en el brazo, «son lógicos».
Una muchachita que servía en la aldea de Grange, justo al pie de las laderas del Ben Bulben(2), que descienden hacia el mar, desapareció súbitamente una noche hace unos tres años. Al instante se armó un gran revuelo en la vecindad, pues se rumoreó que se la habían llevado lo duendes. Se dijo que un lugareño la había sujetado y que había forcejeado largo rato para liberarla de ellos, pero al final se impusieron, y él se encontró con tan sólo un palo de escoba en las manos. Se acudió al guardia local, y éste organizó en el acto una batida casa por casa, y al mismo tiempo aconsejó a la gente que quemara todas las bucalauns (ambrosías) del campo en el que la chica se había esfumado, pues las bucalauns son sagradas para los duendes. Se pasaron la noche entera quemándolas, el guardia repitiendo sortilegios mientras tanto. Por la mañana se halló a la muchachita errando por el campo. Dijo que los duendes se la habían llevado muy lejos, a lomos de un caballo encantado. Por fin vio un gran río, y el hombre que había tratado de impedir que se la llevaran era arrastrado corriente abajo —tales son los vuelcos de la magia feérica— en una concha de berberecho. Durante el trayecto, sus acompañantes habían mencionado los nombres de varias personas que morirían al poco en la aldea.
1893
Representaciones de caballos acuáticos o Kelpies, criaturas de forma equina que moran en los lagos y mares de Irlanda y Escocia.
Monte Ben Bulben o Benbulbin, lugar sagrado para los lugareños y escenario de importantes episodios de la mitología irlandesa.
NOTAS:
(1) Los cabállos acuáticos (también llamados water-horses o kelpies) son espíritus acuáticos representados usualmente bajo formas equinas, aunque, en la tradición escocesa, se dice que son criaturas capaces de cambiar de forma adoptando formas humanas.
(2) El Ben Bulben es una gran mole montañosa que se levanta frente al océano, al norte de la ciudad de Sligo. Escenario tradicional de innumerables leyendas épicas, muy especialmente del relato amoroso de Diarmuid y Grania, cuyo recuerdo inmortalizan los numerosos túmulos. (...) W. B. Yeats está enterrado según su deseo en el pequeño cementerio de Drumcliff, al pie del Ben Bulben.
W. B. Yeats; Mitologías; Trad. de Javier Marías, Alejandro García y Miguel temprano; Ed. Acantilado; 2012
RELATO EN PDF:
https://drive.google.com/open?id=1SDWBtX7mhAb8TA11B2EkKS07gQctblBB
OTROS RELATOS:
El crepúsculo Celta: Un narrador de cuentos
... y para ilustrar un poco el asunto: