-Nota por esquire.com traducida por mi-
Los grandes cerebros de la ciencia forense quizás han resuelto uno de los misterios más antiguos: ¿cómo se veía Jesús?
Normalmente es descrito como más alto que sus discípulos, delgado, con largos y castaños cabellos, piel blanca y ojos claros. La incógnita de cómo lucía Jesús realmente yace en que nunca se lo ha descrito en el Nuevo Testamento, ni se han encontrado dibujos contemporáneos de él. Se suman los problemas de no tener un esqueleto u otros restos que puedan ser analizados por ADN. En ausencia de evidencias, las imágenes de Jesús quedaron sujetas a la imaginación de los artistas. La influencia de estos artistas en la cultura fue muy profunda. Mientras la imagen de occidente es predominante, en otras partes del mundo lo muestran negro, arábico o hispano.
Utilizando métodos similares a los que usan los forenses para resolver crímenes, científicos británicos con ayuda de arqueólogos israelíes, han recreado cómo creen que se ve la cara más famosa de la historia de la humanidad.
Imagen del siglo XIII, Venecia
La antropología forense utiliza datos culturales y arqueológicos, así como ciencias físicas y biológicas para estudiar determinados grupos de personas. Los expertos en esta ciencia tan especializada, requieren tener conocimientos de genética y de crecimiento y desarrollo humano. En sus investigaciones también utilizan conocimientos de primatología, paleoantropología y oseología humana. También se mueven en campos como la nutrición, dentición y la adaptación climática.
Mientras la antropología forense usualmente se usa para resolver crímenes, Richard Neave, un médico retirado de la Universidad de Manchester en Inglaterra, se dio cuenta que podría servir para acercarse a la cara de Jesús.
En las últimas dos décadas, Neave ha reconstruido docenas de caras famosas, incluyendo a Philip II de Macedonia, el padre de Alejandro Magno, y el Rey Midas de Frigia.
Pintura renacentista, siglo XVI
El primer paso que dio Neave y su equipo de investigación, fue adquirir cráneos de zonas cercanas a Jerusalén, región donde Jesús vivió y predicó. Cráneos de este tipo habían sido encontrados por arqueólogos israelíes, quienes los compartieron con Nieve.
Con tres especímenes bien conservados de la época de Jesús, Nieve realizó tomografías computadas para crear rayos X de los cráneos, los cuales revelaron minuciosos detalles de la estructura de cada uno. Programas computarizados evaluaron mucha información sobre el espesor del tejido blando en áreas clave de las caras. Eto hizo posible recrear los músculos y la piel que recubrían los cráneos.
El proceso entero fue logrado utilizando software que verificaba los resultados con datos antropológicos. Con estos datos, los investigadores reconstruyeron la cara digitalmente en 3D. Luego crearon un molde del cráneo. Para simular la piel, se aplicaron capas de arcilla coincidentes con el grosor de los tejidos faciales especificados por los programas. La nariz, los labios y los párpados fueron modelados de acuerdo a la forma dada por los músculos debajo de la piel.
Dos factores claves no pudieron ser determinados por los cráneos: el color y el tipo de pelo de Jesús. Para completar estos datos faltantes, el equipo de Neave se basó en dibujos encontrados en varios sitios arqueológicos, datados del siglo I. Dibujados antes de que La Biblia fuera compilada, contenían datos cruciales que les permitieron a los investigadores determinar que Jesús tenía ojos oscuros, en vez de claros. También señalaban que, siguiendo con la tradición judía, tenía barba.
Sin embargo, fue La Biblia la que resolvió el largo del pelo de Jesús. Mientras que la mayoría de los artistas religiosos lo representaron con pelo largo, muchos estudiosos de La Biblia creen que probablemente tenía rulos cortos. Sin embargo, esto se contradice con lo que muchos creen que es la descripción más auténtica: el Sudario de Turín. Muchos creen que el Sudario son las ropas con las que fue envuelto Jesús luego de su muerte. Aunque hay diferencias de opiniones en cuanto a si el sudario es auténtico, claramente describe una figura con pelo largo. Aquellos que critican la veracidad del sudario, señalan la Primera epístola a los Corintios, uno de los libros del Nuevo Testamento escrito por el apóstol Pablo. En uno de los capítulos, él menciona haber visto a Jesús, luego describe al pelo largo en un hombre como vergonzoso. ¿Habría escrito Pablo que "si un hombre tiene el pelo largo, es una desgracia", si Jesús hubiera tenido así el pelo? Para Neave y su equipo, Jesús habría tenido el cabello corto, adecuándose al de los hombres de sus tiempos.
Los registros históricos también resolvieron la duda de la altura de Jesús. De un análisis de restos óseos, los arqueólogos afirmaron que un hombre semita de la época de Jesús medía en promedio 1,60 y pesaba 50kg. Debido a que Jesús trabajó como carpintero hasta la edad de 30 años, es razonable asumir que tenía mayor masa muscular de la que los retratos occidentales sugieren. Su cara estaba probablemente marcada por el sol, con lo cual luciría más viejo.
Moldes computarizados y recreación en arcilla
Para aquellos acostumbrados a los retratos religiosos, la escultura de un jesús moreno del Medio Oriente, es un recordatorio de las raíces de su fe.
Neave enfatiza que la recreación occidental de Jesús es de otro hombre, adulto, que vivió en la misma época., aunque no todos concuerdan.
Las descripciones forenses no son una ciencia exacta. Los detalles en una cara siguen el tejido blando bajo el músculo, y es aquí donde los artistas forenses difieren en sus técnicas.
"Esto es probablemente mucho más cercano a la verdad que el trabajo de varios grandes maestros de la pintura".
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