¿Por que es tan desagradable el olor de la basura?
El olor de la basura doméstica (residuos sólidos urbanos) se debe a la descomposición que ejerce una gran variedad de microorganismos sobre los materiales orgánicos, como los restos de comida, huesos, cáscaras y hojas, entre otros. Esta actividad de degradación genera una gran cantidad de gases, algunos que son inodoros para el ser humano, como el metano, y otros que son percibidos como de muy mal olor por nuestra especie. Estos gases provienen de la biodegradación aeróbica o anaeróbica.
Por ejemplo, los compuestos que contienen nitrógeno o azufre generan numerosas sustancias de relativo bajo peso molecular que se encuentran como gases. Por ejemplo, la trimetilamina es típica del “olor a pescado”, y la putrescina y la cadaverina son características de la carne podrida. También distintos tioles (compuestos con el grupo funcional formado por un átomo de azufre y uno de hidrógeno) se asocian con “malos olores”, y el sulfuro de hidrógeno, con el olor a huevo podrido.
En varios países de Europa, el olor de la basura en los rellenos sanitarios es monitoreado en forma permanente y, a medida que pasa el tiempo, el olor cambia y la basura es cambiada de ubicación dentro del mismo relleno. Cuando está fresca es depositada en el área central y más profunda; luego de un tiempo es trasladada a la periferia, más cercana a las zonas pobladas. Lo cierto es que, a medida que fermenta, la basura varía su composición química y el olor cambia, porque las sustancias van emitiendo diferentes compuestos olorosos.
El olor, que constituye un patrón de señales, puede ser monitoreado mediante narices electrónicas, que no informan sobre la composición química del olor, sino que analizan patrones. Ello requiere un entrenamiento de la nariz durante un tiempo, luego del cual esta puede dar cuenta del patrón de olor de un relleno, y si hubo algún cambio en los componentes.
Una nariz artificial puede detectar ciertos compuestos presentes en el aire, como el monóxido de carbono, que los humanos no detectamos. Pero el sistema olfativo de los mamíferos avanzados, en particular ciertas razas de perros, pueden detectar compuestos orgánicos en concentraciones muy bajas en la atmósfera y que las narices artificiales no llegan a detectar. Una nariz electrónica se compone de varios sensores, que reaccionan de manera distinta frente a los compuestos que forman la mezcla gaseosa que se quiere detectar. Las señales producidas por los distintos sensores son analizadas por un procesador de datos, y se obtiene un “patrón de señales” que es característico de la interacción de los gases analizados y el conjunto de sensores.
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