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Me voy a morir y te lo cuento

La muerte según Jean-Paul Sartre LA MUERTE DESDE SARTRE La idea de muerte en nuestra era está muy cercana al cristianismo se cree que con la muerte nos seguirá un lugar supra dimensional que es perfecto y donde nos encontraremos al ser supremo que nos dio la existencia, nos despojaremos de este cuerpo y no revestiremos de uno nuevo; para otros los hombres morimos y la nada nos invade, no hay absolutamente nada después de la muerte, el hombre muere del todo. Al contrario de lo que comúnmente se piensa, la muerte no es un ser malvado o persona que camina por el mundo atormentando y quitando la vida a los seres vivos; sino más bien filosóficamente la muerte es la carencia de la vida de un ser vivo. Es pues que más allá del mito de la parca o la calaca con su guadaña, la muerte es simplemente la falta de vida en un ser. Pero Más allá de una angustia personal constante ante la muerte, todo hombre o mujer debe construir su camino para preparase para afrontarla naturalmente y espiritualmente. El miedo a la muerte nace al temor al olvido es por eso que nos aferramos a la vida, porque sabemos que el día que se mueran probablemente nadie nos recuerde, ya porque la muerte es personal e intransferible, nadie puede morir por nosotros ni acompañarnos. Desde este punto Jean Paul Sartre filosofo del existencialismo ateo afirma que “la existencia precede a la esencia” (Sartre, El ser y la nada, 1954), por lo tanto el ser es un ser a posteriori no un ser priori, conlleva la imposibilidad de toda determinación de los valores a priori, ya que nacemos sin esencia no existe nada antes de la existencia que nos la implante, venimos de una nada y cuando morimos nos dirigimos hacia una nada, negando toda existencia de un Dios. Tomando la misma línea Griselda Urquidi propone que “El hombre, en su búsqueda de trascendencia, está siempre en posibilidad de ser otra cosa, se impone metas para ser lo que no es, lo que carece; sólo la trascendencia nos salva de la nada de que estamos condenados.” (Urquidi., 2008, pág. 114); Según Felip Vidal Auladell Sartre nos propone que “El hombre debe elegir sin referirse a valores preestablecidos”. (Auladell, 2001, pág. 254). Herculano Pires dice que para Sartre”Antes de existir somos un ser en-si somos una cosa viscosa y cerrada en sí misma y al existir somos seres para-si para hacer el trayecto de la vida en dirección a la muerte” (Pires, 2004, pág. 8). Sartre piensa que la muerte es toda negación de libertad, ya que es una aniquilación siempre posible de mis posibles, que está fuera de mis posibilidades. En su libro el ser y la nada Sartre nos dice: “El hombre es una “pasión inútil”, pues parte de la ansía del ser absoluto e infinito, pero es incompleto y finito; pretende, desea la eternidad pero está condenado a la fugacidad; quisiera ser Dios y es sólo hombre.” (Sartre, 1954, pág. 377) Antes de seguir adelante con las ideas sobre la muerte en la filosofía de Jean Paul Sartre debemos explicar brevemente su idea existencialista expuesta en El ser y la nada y demás obras. Como ya hemos expuesto Sartre cree que la existencia precede a toda esencia y como no hay una pre-esencia ni tampoco una inteligencia divida que la piense , existen dos niveles de ser distintitos entre sí , el ser “en-si” y el ser “para-sí”; el humano es un ser para-si porque su esencia la va construyendo en su proyecto de vida, por lo tanto al no tener esencia al nacer el ser posee conciencia y libertad, ahora el ser en-si es la dimensión de cosa u objeto, la esencia ya preestablecida como por ejemplo un lápiz, desde antes de haber sido creado, ya había sido pensado su funcionalidad que nunca podrá cambiar un lápiz solo servirá para escribir y nada más, en cambio el ser para-si está destinado a la libertada y al ser libre es responsable de su proyecto de vida esta responsabilidad crea un estado de angustia al tomar decisiones que percutirán en su vida; adentrando este concepto a la muerte José Martínez declara que “En el para-si no hay lugar para la muerte, puesto que ella representa su absoluta negación, así que esperarla es un completo contrasentido, porque la muerte no puede ser mi posibilidad; ni siquiera puede ser una de mis posibilidades” (Hernández, 1995, pág. 157). El autor sigue exponiendo sobre la muerte dice “Que es un límite externo y fatídico de mi subjetividad, un límite permanente de mis proyectos que hay que asumir como tal, pero no como una posibilidad, sino como una situación límite de mis proyectos.” (Martínez, 1995, pág. 158); Ya que es con la muerte que el hombre deja de ser un ser con libertad; para esto Sartre dice: “es absurdo que hayamos nacido y es absurdo que muramos” (Sartre, 1954, pág. 335); como si desde que existimos somos arrojados para morir aludiendo a las peores de las desdichas, para que vivir si al final y a cabo vamos a morir y todo nuestro proyecto será destruido, a esto se quiere dar a entender Sartre. La vida de cada uno de nosotros es única e irrepetible, no se va a dar ni se dio otra existencia idéntica a la que nosotros estamos viviendo, eso es imposible que suceda. Y va a llegar un momento en que se va a terminar. Por lo tanto, cada acto de mi existencia es un acto que compromete a otros. Y si no fuera finita no tendría ese compromiso, pues tendría todo el tiempo del mundo para reparar mis actos. Lo más probable es que nos muramos antes de cumplir nuestra tarea al no tener dicho tiempo y al correr el riesgo constante de que mi tarea sea una tarea fallida, debo estar permanentemente optando entre distintas posibilidades que comprometen al otro y a mí como causante de ese compromiso con el otro. Felip Auladell declara que “La muerte de dios y la muerte del hombre van indisolublemente unidas, puesto que no hay una naturaleza humana por que no hay un dios para concebirla, solo hay condición humana: el hombre existe y es un proyecto hacia el futuro” (Auladell, 2001, pág. 257), en lo personal discrepo con lo anterior puesto que para mí si existe un Dios, que de cierta manera nos da un poco de esencia al concebirnos, nos da dones, talentos un lugar y tiempo para nacer no nacemos por aceres del destino, tenemos esa poca esencia al nacer y luego somos nosotros que nos definimos con nuestro proyecto de vida como dice Sartre. Sartre plantea que uno puede esperar una muerte particular pero no "la" muerte. La muerte como tal nunca la podemos enfrentar porque nunca la conocemos, sólo conocemos formas de muerte, Nuestra vida no es sino una larga espera, una espera hacia la muerte que es una de las cosas más seguras que poseemos La idea de un dios para Sartre no existe más bien él dice que si hubiera Dios, entonces no podríamos ser libres. Pero como no existe, el hombre está condenado a ser libre y elegir su propia conducta que lo lleve a finalizar su proyecto de vida y lo único que nos roba y destruye todo eso es la muerte es por eso que es odiada y temida por el hombre desde que nace y no hay otra opción más que ceder al morir. Hay que recalcar algo que la muerte está siempre al acecho no es el hombre quien decide su muerte, unas personas mueren en vejez y otros en edad prematura; no hay ninguna razón determinada es todo un juego de azar y la muerte no limita la libertad si no que como la libertad jamás encuentra un límite la muerte se la da. Continuando con el mismo contexto Griselda Urquidi propone que “El hombre es el punto de partida, se parte del fenómeno que se manifiesta a todos por igual, puesto que de él tenemos cierta comprensión, siendo el Ser una manifestación, es el fenómeno el que lo comprende.” (Urquidi, 2008, pág. 113), para Bernard Schumacher plantea que para Sartre existen dos concepciones de la muerte, "La muerte se puede comprender, primero, como un término “que se adhiere a la nada del ser que limita el proceso considerado” (Schumacher, 2004, pág. 65) Llamo a esta primera concepción realista y a la segunda concepción se refiere a “la muerte como la anti-utopía, el anti-proyecto y el enemigo por excelencia que despoja a la vida del para sí de toda significación, y pone al descubierto el absurdo de toda espera” (Schumacher, 2004, pág. 66); a esta Schumacher la llamo idealista. La primer concepción de muerte Sartre la rechaza por el motivo de que la muerte revela únicamente lo humano, desde el ángulo de lo humano: lo no humano se nos escapa plenamente y simpatizo con la segunda que es donde la muerte forma el término último de una serie de fenómenos para esto Schumacher declara “Ya no hay otro lado de la vida, y la muerte es un fenómeno humano, es el fenómeno último de la vida, vida todavía” (Schumacher, 2004, pág. 66). Como si se tratase de la última melodía de la novena sinfonía de Beethoven. Al contrario de Jean Paul Sartre, Heidegger piensa que la muerte no es nunca un hecho puramente fuera que ataca a una existencia ya realizada y establecida, en sus palabras “La inevitabilidad de la muerte se inscribe desde el principio en la estructura ontológica de la existencia. Todos los niños que nacen están ya en camino hacia la muerte. La existencia humana puede definirse esencialmente como Sein-zum- Tode, ser para-la-muerte, estar abocado a la muerte.”. (Heidegger, 1951, pág. 256) La muerte para Heidegger nace de la angustia es el horror de la nada y que no es realmente más que una angustia de la muerte que desemboca en la nada; el propone que la muerte es la expresión más concreta y más radical de la finitud humana, para ello Enrique Perales propone : “al anticipar mi muerte, me la apropio, la incorporo a mi vida, la convierto en la suprema posibilidad suprema posibilidad de mi existencia, la interiorizo, y así llega a ser un acto de mi existencia, la interiorizo, y así llega a ser un acto humano, un acto libre” (Pereales, 2008, pág. 79), algo que los dos filósofos están de acuerdo es que La muerte es un hecho real que acaba totalmente conmigo y con mis posibilidades. Al contrario de Jean Paul Sartre, Heidegger; Gabriel Marcel piensa que “la muerte no la puedo sobrepasar con el pensamiento e imaginarla como cumplida sino a condición de ponerme en el lugar de otro que me sobreviva, para el que lo que yo llamo mi muerte será su muerte” (Marcel, 1999, pág. 202), Julia Urabayen (2008) habla sobre ello declara que Gabriel Marcel rectifica que no le preocupaba su propia muerte, sino la muerte del ser amado, que es totalmente contrario en Sartre. Urabayen continúa explicando que para Marcel “La propia muerte puede ser esperada como un alivio, como una interrupción de la conciencia, como un simple dejar de ser.” (Urabayen, 2008, pág. 708). Ya que para Marcel la muerte propia no es tan terrible, el hombre que vive su vida como algo acumulativo es decir vive por existir en el subyacen las ideas de muerte en desesperación, angustia, rabia, indignación y resignación, pero para aquel hombre que es capaz de eliminar esta idea acumulativa de tiempo en su vida y comprende su vida como una acumulación de vivencias la muerte ya no es más una limitación de sus posibilidades como Sartre expone , si no que la muerte no es vista como un el rotundo final ni como una verdad destructora, al entender esto el hombre puede considerar y aceptar su muerte, atendiendo más a un existencialismo religioso. Para concluir queremos hablar sobre esta idea que tenemos casi todas las personas; la idea de que existe un infierno donde iremos los pecadores pero para Sartre dicho infierno son los demás en su obra “Huis Close” (puertas cerradas) nos habla que el infierno son las miradas de los demás que nos juzgan y nos quitan la libertad es un infierno aquí mismo en el mundo físico, las críticas de los demás nos quitan nuestras libertades, Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él desde que nacemos hablamos los que nos dicen y se vive una vida donde la sociedad elije por nosotros, solo cuando decidimos por nosotros mismos es cuando tenemos esa libertad que debió ser nuestra al nacer.
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