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La espeluznante historia de la expedición Donner

Buenas noches, linces de las praderas. Virgueando en la red me encontré con una historia que me dejó boquiabierto. Una historia más brutal y terrorífica que ninguna que hayas visto en el cine o en la televisión: la trágica y espeluznante historia de la expedición Donner.



Esta historia empieza en el año 1846, en los Estados Unidos. En esos tiempos, muchos pioneros cruzaban el continente en busca de una nueva vida en la idílica California. El viaje en carreta duraba de cuatro a seis meses, recorriendo territorios inhóspitos, plagados de indios y expuestos a las inclemencias del tiempo. Ese camino tomaron las familias Donner y Reed, a las que luego se sumaron otras, hasta completar un grupo de 89 personas.



El grupo de pioneros decidió tomar un atajo, que en realidad les insumió tres semanas más de viaje que por el camino usual.


Mapa de la ruta seguida por la expedición (en rojo). El "atajo" añadía 240 km a la ruta habitual



montañas Wasatch (Utah). Les costó dos semanas cruzarlas.


Los expedicionarios se dieron cuenta de que el supuesto atajo en realidad era una trampa, Debían cruzar montañas y desiertos, los víveres se iban agotando, así como la moral del grupo. Pero ya era tarde para dar marcha atrás. Para empeorar la situación, los indios les iban robando por el camino caballos y ganado. Así llegaron las primeras bajas al grupo. Primero un muerto por tuberculosis. Después uno de los pioneros mató otro en un altercado por un buey. Se le perdonó la vida, pero debió abandonar el grupo, librado a su suerte en esas tierras salvajes. Pero lo peor estaba por llegar

El horror




El pasto empezó a escasear, y los animales empezaron a debilitarse. Para aliviarlos, se dispuso que todos empezaran a caminar. Un anciano fue obligado a bajarse de una carreta, le dijeron que debía caminar o morir. Unos días más tarde, se sentó al borde del camino con los pies hinchados y ensangrentados. Los demás siguieron su camino. William Eddy les pidó que llevaran al anciano, pero le dijeron que no desperdiciarían energía en un viejo de 70 años.
A fines de octubre, medio extenuados y muertos de hambre, los pioneros vieron detenida su marcha por una gigantesca tormenta de nieve que les bloqueó el paso de la Sierra Nevada. Resignados, tuvieron que aceptar la idea de que debían pasar el invierno en ese lugar. La expedición se había dividido en dos grupos, la familia Donner, que acampó en el valle Ader Creek, y el resto de las familias, junto al lago Trucke, hoy llamado lago Donner.



lago Donner, un paraíso que guarda un recuerdo siniestro


Acamparon en cabañas de pino, muy distantes entres sí, con pisos de tierra y techos mal construido que filtraban el agua cuando llovía. La comida se fue agotando. Aunque el lago no estaba congelado, los pioneros no eran buenos pescadores. Cuando se terminó la carne de los bueyes, empezaron a comer el cuero hervido. Los huesos de bueyes y caballos se usaron una y otra vez para hacer sopa, hasta que se desintegraron. Los niños Murphy cortaron poco a poco la alfombra de cuero de buey de la cabaña, la asaron y se la comieron. Capturaban y comían los ratones que se colaban a las cabañas. Después empezaron a comerse los cueros de buey que formaban los techos.
En ese estado de desesperación, se decidió que una expedición intentara cruzar el paso para buscar ayuda. Fue así que un grupo de 17 hombres, mujeres y niños emprendieron el viaje.
Después de cuatro días sin comida Patrick Dolan propone que uno de ellos debía ser voluntario para morir, y así alimentar a los demás. Algunos sugirieron un duelo, mientras que otros relatos describen un intento de crear una lotería para elegir al miembro para sacrificar.Eddy sugirió que se mantuvieran en movimiento hasta que alguien simplemente cayera, pero una tormenta de nieve obligó al grupo a detenerse. Antonio, el cuidador de animales, fue el primero en morir; Franklin Graves fue la siguiente víctima.

A medida que la tormenta avanzaba, Patrick Dolan empezó a despotricar delirando, se quitó la ropa y corrió hacia el bosque. Regresó poco después y murió unas horas más tarde de frío. Al poco, posiblemente debido a sus 12 años de edad, Lemuel Murphy agonizaba; algunos miembros del grupo comenzaron a comer carne del cuerpo de Dolan. La hermana mayor de Lemuel trató de alimentar a su hermano, pero murió poco después. Eddy, Salvador y Luis se negaron a comer. A la mañana siguiente el grupo despojó del músculo y los órganos a los cuerpos de Antonio, Dolan, Graves, y Murphy y los secaron para almacenarlos para los próximos días, teniendo cuidado en asegurarse de que nadie se comiera a sus familiares. Después de tres días de descanso se pusieron en marcha de nuevo, en busca del sendero. Eddy finalmente sucumbió al hambre y comió carne humana, pero luego volvió a no querer. Ellos comenzaron a desarmar sus raquetas para comer las correas de cuero de buey, y discutieron sobre matar a Luis y a Salvador para comerlos; Eddy advirtió a los nativos americanos, que solo se quedaron en silencio antes de huir.



William Eddy



Durante la noche Jay Fosdick murió, dejando solo siete miembros en la expedición. Eddy y Mary Graves salieron a cazar, pero cuando regresaron con carne de venado, el cuerpo de Fosdick ya había sido cortado, para servir de alimento. Después de varios días- más de 25 desde que salieron del Lago Truckee- se encontraron con Salvador y Luis, que no habían comido durante unos nueve días, y estaban tendidos a punto de morir. William Foster, creyendo que la carne de los nativos americanos era la última esperanza del grupo para evitar el inminente destino de morir de hambre, disparó a sangre fría sobre ambos guías nativos. Finalmente, después de un viaje de 33 días que fue un verdadero descenso al infierno, el grupo de sobrevivientes llegó a un pequeño poblado. Ahora quedaba rescatar a los que habían quedado en el campamento, si es que quedaba alguien vivo.

El rescate



Página del diario de Patrick Breen. "Heló fuerte la pasada noche. Hermoso y soleado día. Viento del Oeste. La señora Murphy dice que los lobos están a punto de desenterrar los cuerpos de los muertos en su cabaña ; las noches son demasiado frías para verlos; nosotros los escuchamos aullar" "La señora Murphy dijo ayer aquí que pensó que comenzaría con Milt y se lo comería, no creo que lo haya hecho aún, es angustiante"


Se organizó una expedición, que llegó al campamento el 18 de febrero de 1847. Trece de ellos ya habían muerto, el resto estaban al borde de la locura y muy débiles. Veintitrés personas fueron rescatadas, el resto debía esperar una segunda expedición. Algunos niños se comieron los flecos de los pantalones y los cordones de los zapatos de sus rescatadores. Al llegar al pueblo de Bear Vallesy, William Hook entró a un almacén de alimentos y se atiborró de comida hasta morir.


vista del lago y el paso Donner


Cuando llegó la segunda expedición de rescate, los que quedaban habían empezado a comerse a los muertos.Los dos primeros miembros del grupo de rescate en llegar vieron a Trudeau llevando una pierna humana. Cuando hicieron pública su presencia, la arrojó en un agujero en la nieve que
contenía el cuerpo desmembrado en su mayoría de Jacob Donner. Dentro de la tienda, Elizabeth Donner se negó a comer, aunque sus hijos estaban siendo alimentados con los órganos de su padre.
El segundo grupo evacuó a 17 pioneros, bajo condiciones climáticas durísimas. Varios murieron y a su vez fueron comidos por los otros.
Foster y Eddy, dos de los sobrevivientes del grupo de los 17 que había salido a buscar ayuda, fueron al rescate de sus familias, en la que sería la tercera expedición de rescate. Foster y Eddy finalmente llegaron al Lago Truckee el 14 de marzo, donde encontraron a sus hijos muertos. Keseberg le dijo a Eddy que se había comido los restos de sus hijos, y Eddy juró asesinar a Keseberg si alguna vez se encontraban en California. Lo abandonaron, partiendo con el resto de los sobrevivientes. La esposa de Donner, que estaba ahí, prefirió volver con su esposo y uno de sus hijos al campamento de Alder Creek.
Finalmente, la cuarta expedición solo encontró vivo a Keseberg. En su cabaña tenía una olla con una sopa hecha de restos humanos. Los Donner habían muerto. De las 87 personas que habían iniciado la trágica travesía, 48 sobrevivieron.
Eso es todo linces, y la próxima vez que se zampen un sanguche de miga con Manaos y pitusas sepan que son muy muy afortunados.

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