Buenas tardes linces de las praderas. Les quiero contar un problema enorme que tengo. Pero primero les hago un resumen de lo que fueron los primeros 42 años de mi vida:
Yo era un taringuero feliz que viví con mi vieja hasta los 35. Llegaba y la casa estaba limpia. Tenía la cena pronta y la cama hecha. Un lujo.
¿Minas? Ni ahí. Me daba miedo acercarme a una, y menos hablarle. Saciaba mis instintos en el baño, o a veces amanecía todo lecheado. Por supuesto que le dejaba las sábanas para que las limpiara mi vieja.
Hasta que un día, una luz me iluminó y me cambió la vida: conocí las páginas de citas de internet.
Ahí me di cuenta de que tenía bastante buen chamullo cuando no tenía a la minita enfrente. Podía mentirles abiertamente sin que se me notara, decirles lo que querían oir sin ponerme nervioso, y finalemente el milagro ocurrió: ¡Empecé a ponerla!
Así fue que me empomé algunas gordas incomibles (cuando hay hambre no hay pan duro), y hasta alguna minita bastante pasable. En el interín, conseguí un empleo público, mi vieja se cansó de mí y se fue a vivir sola, o sea que me quedé con el bulín para mí solo, estaba en la gloria. Y no solo porque empecé a llevarme las locas que levantaba en badoo y esas páginas, sino porque empecé a vivir la gloriosa vida del soltero: jalarme el ganso a cualquier hora y no solo en el baño sino en la cama o en el living, levantarme a cualquier hora sin que nadie te hinche las pelotas, no limpiar durante meses, comer cualquier porquería, pasar días sin bañarme, drogarme y emborracharme sin tener que rendirle cuentas a nadie, pasar en taringa toda la noche, ¡EL VERDADERO FUCKING PARAÍSO!
Pero el destino me tenía preparada una zancadilla, no todo podía ser tan bueno. En una de mis incursiones en las páginas para conocer gente, conocí a una chica linda, algo así:
Imaginen mi reacción cuando le hablé y me dio bola, no lo podía creer. Resumiendo: era una chica seria y empezamos a salir formalmente, por fin tenía una novia. Pero el problema vino cuando decidimos vivir juntos. Ahora mi vida es miserable. Tengo que respetar horarios, tengo que limpiar, me tengo que bañar todos los días, no tomo nada más fuerte que Manaos porque a ella no le gusta el alcohol, no puedo chatear más con otras minas, en fin, me quiero matar.
Y ustedes me preguntarán: ¿por qué no terminás con esta farsa y volvés a tu vida feliz de antes? PORQUE LA QUIERO. No sé qué hacer, ¿sugerencias?
Yo era un taringuero feliz que viví con mi vieja hasta los 35. Llegaba y la casa estaba limpia. Tenía la cena pronta y la cama hecha. Un lujo.

¿Minas? Ni ahí. Me daba miedo acercarme a una, y menos hablarle. Saciaba mis instintos en el baño, o a veces amanecía todo lecheado. Por supuesto que le dejaba las sábanas para que las limpiara mi vieja.

Hasta que un día, una luz me iluminó y me cambió la vida: conocí las páginas de citas de internet.
Ahí me di cuenta de que tenía bastante buen chamullo cuando no tenía a la minita enfrente. Podía mentirles abiertamente sin que se me notara, decirles lo que querían oir sin ponerme nervioso, y finalemente el milagro ocurrió: ¡Empecé a ponerla!

Así fue que me empomé algunas gordas incomibles (cuando hay hambre no hay pan duro), y hasta alguna minita bastante pasable. En el interín, conseguí un empleo público, mi vieja se cansó de mí y se fue a vivir sola, o sea que me quedé con el bulín para mí solo, estaba en la gloria. Y no solo porque empecé a llevarme las locas que levantaba en badoo y esas páginas, sino porque empecé a vivir la gloriosa vida del soltero: jalarme el ganso a cualquier hora y no solo en el baño sino en la cama o en el living, levantarme a cualquier hora sin que nadie te hinche las pelotas, no limpiar durante meses, comer cualquier porquería, pasar días sin bañarme, drogarme y emborracharme sin tener que rendirle cuentas a nadie, pasar en taringa toda la noche, ¡EL VERDADERO FUCKING PARAÍSO!

Pero el destino me tenía preparada una zancadilla, no todo podía ser tan bueno. En una de mis incursiones en las páginas para conocer gente, conocí a una chica linda, algo así:

Imaginen mi reacción cuando le hablé y me dio bola, no lo podía creer. Resumiendo: era una chica seria y empezamos a salir formalmente, por fin tenía una novia. Pero el problema vino cuando decidimos vivir juntos. Ahora mi vida es miserable. Tengo que respetar horarios, tengo que limpiar, me tengo que bañar todos los días, no tomo nada más fuerte que Manaos porque a ella no le gusta el alcohol, no puedo chatear más con otras minas, en fin, me quiero matar.

Y ustedes me preguntarán: ¿por qué no terminás con esta farsa y volvés a tu vida feliz de antes? PORQUE LA QUIERO. No sé qué hacer, ¿sugerencias?