Fenómenos por gusto
7 transformaciones extremas
Aquí, algunas personas que se han dedicado a hacer algo increíble -no necesariamente bonito- con sus cuerpos.
1. La mujer vampiro
Se llama María José Cisternas, tiene 35 años, y es de Guadalajara. Su idea de hacerle a su cuerpo una transformación extrema surgió a raíz de ser maltratada por su esposo. Es abogada, pero al decidir reiniciar su vida cambió de profesión a tatuadora.
2. La mujer gato
Esta mujer es Jocelyn Wildenstein, una millonaria suiza que ha gastado alrededor de tres millones de euros en cirugías plásticas, con el objetivo de tener la atención de su esposo, quien amaba a los gatos. Jocelyn decidió transformar su cara y darle rasgos felinos, a ver si así recuperaba a su marido. ¿Lo peor de la historia? Lo logró.
3. El hombre lagarto
Erik Sprague tiene de 39 años, es un músico, comediante y artista circense que vive en Texas. Su transformación en Lizardman surgió de una mezcla de pasión por el performance, y algunos principios de Ludwig Wittgenstein. Este autor decía que todo comparte cierta familiaridad, y eso fue lo que motivó a Lizardman a ser diferente por medio de medio de modificaciones permanentes. Decidió convertirse en un reptil porque considera que es algo que le va a gustar por el resto de su vida.
4. La Barbie vivente
Sarah Burge, inglesa de 50 años, es otra mujer traumada tras un divorcio, como casi todas las de esta lista. Es la mujer con más cirugías en todo el mundo. Su objetivo es parecer Barbie, y le ha costado alrededor de cien cirugías. Entre sus locuras, le ha puesto Botox a su hija de 16, y le enseñó a bailar tubo a su hija de 7.
5. El hombre gato
Dennis Avner, de 52 años, es un norteamericano que desde los 23 se ha dedicado a hacer de todo para convertirse en el hombre tigre (aunque nadie le dice así; siempre ha sido el hombre gato). Tiene ocho modificaciones en el cuerpo, entre las que resaltan implantes, perforaciones, y afilado de dientes, pero lo más sorprendente es que planea pegarse cuero a la piel. Avner pertenece a un grupo de indígenas americanos, y un jefe le dijo que debía seguir "el camino del tigre". Entonces murió Dennis Avner, y nació Catman. Entre sus rarezas, le gusta trepar árboles, y come carne cruda a la temperatura que están los animales muertos. Trabaja en una oficina, como persona normal. ¿Imagínense tener de colega a alguien así?
6. El monstruo de las cirugías
Hang Mioku es una mujer coreana de 48 años adicta a las cirugías. Su sueño era abrirse lugar en el mundo de la música, y eso la llevó a hacerse su primera cirugía plástica a los 28. Ahí nació su adicción. Después de varias cirugías, los médicos coreanos dejaron de querer operarla, por lo que Hang se fue a Japón, donde, después de unas cirugías también se negaron a hacerlo, y le recomendaron un tratamiento psicológico para calmar su adicción. Regresó a Corea y empezó a inyectarse silicona ella sola. Cuando se le terminó, se inyectó aceite de cocina. Sus vecinos le decían El Ventilador porque tenía la cara gigante y el cuerpo chiquitito. Por medio de donaciones consiguió ayuda para una cirugía que le hizo la cara más chica, pero sigue deforme.
7. El hombre de los brazos explosivos
Gregg Valentino, de 50 años, es un fisicoculturista que empezó a usar anabólicos a los 36 años. A pesar de que ya estaba mamey, no le bastó y comenzó a inyectarse sintol, un aceite que da volumen a los músculos, pero no fuerza. Valentino empezó a consumir cada vez más esteroides y a hacer más ejercicio, al grado de que sus bíceps eran más grandes que su cabeza. Un día, estos músculos no aguantaron más y explotaron. El fisicoculturista fue internado en el hospital, donde le arreglaron los brazos y se los dejaron de un tamaño más decente.
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