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Clases con la prof. Juilliard, Pt.4: Alienación capitalista

Feliz domingo alumnos, hoy veremos someramente las cuatros dimensiones de la alienación del trabajo según Karl Marx.
Clases con la prof. Juilliard, Pt.4: Alienación capitalista

Karl Marx señala cuatro niveles en los cuales el proletario es alienado en el sistema de producción capitalista:

1) Alienación del proceso de producción

2) Alienación de la mercancía producida

3) Alienación de los individuos en las relaciones sociales

4) Alienación de su propia condición humana



Socialismo

1) Alienación del proceso de producción:


El proletario al vender su fuerza de trabajo como una mercancía más, que en otrora fuera destinada a la producción material de objetos bajo los términos y modos elegidos individualmente por el trabajador, ahora no es más que una singularidad tipificada en una sola actividad cuyos parámetros no están regulados por la voluntad del trabajador, sino por el criterio espiritual del capitalista; de la personalidad jurídica quien lo emplea.

En lo que refiere a la inmediatez, el cuerpo del trabajador es vehículo para la producción de la compañía, y en casos como la atención al cliente, hasta el lenguaje del trabajador es alienado de él mismo, obligado a utilizar cierto registro, ciertas palabras, determinado uniforme; el trabajador se convierte en un apéndice del capitalista.

En lo que refiere a la organización estructural, la subjetividad del proletario es cohibida. La fuerza individual queda subsumida ante la demanda de una producción industrializada en masa. La fuerza de labor del individuo es utilizada para un otro, de una manera que él no elije, y sobre la cual no posee poder de decisión.

Esta doble articulación aliena al individuo, que al mismo tiempo, en una sociedad capitalista en la cual el capital simbólico depende en gran medida de la actividad laboral, le pone al individuo como primera etiqueta social algo de lo cual no posee ningún control en las situaciones normativas de la producción capitalista. La identidad individual del proletario no es subjetiva y única, sino objetiva y compartida; su labor no es de él ni en lo material ni lo espiritual. El componente físico se utiliza en algo que no le pertenece, y al mismo tiempo, el componente intelectual o creativo del proletario no llega nunca a entrar en juego.


El proletario es un "alíen" posesionando el cuerpo del individuo; constituyente la etiqueta por la cual se negocia en la sociedad; el "yo" social termina siendo radicalmente ajeno al resto del individuo.

2) Alienación de la mercancía producida


La mercancía producida no conlleva ningún valor directo para con el proletario, ni éste tiene algún nivel de autoridad sobre la mercancía producida, esto es: la mercancía final no posee ningún valor en sí mismo para quien la ha producido. Esto se deriva del primer principio: el producto final no guarda relación material ni social con el productor individual, todo el trabajo físico depositado y el tiempo de vida utilizado en su producción, todo aquel es fuerzo, termina resultando en un objeto por el cual el proletario no guarda una relación de interés directa.

La rentabilidad de la mercancía sólo importa para y refuerza la situación del obrero como mercancía. El obrero lo único que quiere es que el fruto de su labor permita a la compañía mantener ganancia, para que le puedan pagar el sueldo, alimentando retroactivamente el primer principio. El obrero trabaja para sostener la apropiación de la fuerza laboral por parte del capitalista, no necesariamente para satisfacer sus necesidades creativas o materiales.


3) Alienación de los individuos en las relaciones sociales


El ser humano al ser un animal social media sus relaciones sociales a través del trabajo dentro de la comunidad. Señalados los puntos anteriores, claramente se pueden diferenciar dos tipos de individuos a grandes rasgos, quienes tienen autoridad para sentar los términos y condiciones de la producción material, y quienes deben mercantilizarse como objetos a ser comprados en el mercado laboral. Esto genera, a grandes rasgos, dos castas: los capitalistas, quienes tienen control sobre los medios de producción; y los proletarios, quienes son aquéllos que utilizan los medios de producción.

Esto genera que el proletario se encuentre en una situación de desventaja "metafísica" en contra los capitalistas, ya que estos últimos pueden hacer jugar su subjetividad en la estructura de producción material, y al mismo tiempo ellos tienen una etiqueta que implícitamente les reconoce su condición de libres, autores; aquéllos con la libertad de tomar decisiones sobre las condiciones de la producción material. En cambio los proletarios se relacionan materialmente entre ellos de una manera restringida, su subjetividad queda totalmente anulada a la hora de relacionarse bajo las condiciones de producción, se hallan aislados unos a otros en su individualidad productiva; se agrupan bajo una etiqueta común, la de obreros. Son una masa cuya identidad no es el individuo creativo, sino un colectivo cuyas fuerzas físicas son la manifestación física de la voluntad del capitalista.

Traduciendo al español: ¿Alguna vez te pasó que te enojaste con un camarero o un cajero de McDonalds, tratándolo de manera agresiva? Es porque no los vemos como individuos, sino como una extensión, la representación física de la personalidad jurídica para la cual trabajan. Siendo que no son ellos quienes ponen los términos y condiciones de la transacción mercantil.


4) Alienación de su propia condición humana


El ser humano la única manera que manera que tiene de conocer la realidad es a través de la objetificación de los objetos. Cuando una feminista te diga "está mal objetificar sexualmente a las mujeres" o que un machirulo diga "se enojan cuando las tratan de pu*as, pero andar por ahí diciendo abiertamente que les gusta tener sexo con cualquiera". Ambos están equivocados. La objetificación sexual de las mujeres (y de los hombres) es inevitable. El verdadero logro del feminismo no fue evitar que las mujeres sean objetificadas sexualmente, sino que las mujeres puedan ejercer su voluntad y su subjetividad a la hora de sentar los términos de su objetificación sexual y también elegir con quién objetificarse sexualmente, o no.

Este punto lo desarrollo mejor en este post:



Adieu!!!

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