Espera Eterna
Se subió al transporte, y buscó un asiento vacío, encontró uno al fondo. Pidió permiso a un joven que lloraba, y se sentó. No pudo evitar sentir lástima por el chico, no tendría más de veinte años. Miró afuera, un día gris, como para condimentar el ambiente. Tomó el sobre, todavía cerrado, que guardaba en su abrigo, era grueso, al abrirlo una fotografía cayó, su madre, su padre y sus dos hermanas le sonreían. No pudo evitarlo, lloró, algo raro en él. Nadie se dio cuenta, y si lo notaron disimularon. Su compañero de asiento le dio una palmada en el hombro. Pero él no lo miró, nunca soportó que lo vieran llorar. Cuando pudo controlarse, se fijó en el resto del contenido del sobre. Una carta con la letra de su madre. La leyó dos veces, y dos veces más el final:
“… no podemos esperar el momento de que vuelvas…
Cuidáte mucho por favor
Mamá”
La letra se borroneó por una lágrima, miró la foto de nuevo. Le parecían años desde la última vez que los había visto, cuando apenas había pasado un mes. Aquella noche… no recordaba mucho, lágrimas… incluso su padre, nunca lo había visto llorar antes. Sacó de su cabeza esos pensamientos, sólo lograban aumentar su tristeza. Un par de cosas más en el sobre, recuerdos de sus hermanas, y otra carta de su padre. La leería más tarde. Miró afuera, ya estaban llegando, tomó su mochila, guardó el sobre en su abrigo y esperó. Finalmente la nave se detuvo y se les ordenó bajar no sin antes ponerse el casco y agarrar un rifle.
MALVINAS ARGENTINAS