Así se practica la ventosaterapia, la técnica que Michael Phelps puso de moda en los Juegos Olímpicos.
¿Qué son esas marcas circulares que Michael Phelps lleva en su cuerpo? Es lo que medio mundo se preguntaba al ver a la estrella estadounidense salir a la piscina durante los pasados Juegos Olímpicos de Río. Más tarde, descubrimos que se trataba del resultado de la práctica de la ventosaterapia, vacuoterapia, cupping o, en su originaria versión árabe, Hijama.
Una técnica que consiste en crear vacío sobre la piel utilizando recipientes o ventosas para aumentar el riego sanguíneo de la zona y relajar el músculo . Phelps utilizaba una versión moderna, pero aún hoy se usan técnicas antiguas que requieren más calor y son más dolorosas.
Aunque se necesiten nuevos estudios que profundicen sobre los beneficios del cupping, lo cierto es que se trata de una terapia empleada desde hace milenios que, según la ‘British Cupping Society’, sirve para tratar, entre otros, los siguientes problemas:
Alteraciones sanguíneas como la anemia y la hemofilia.
Enfermedades reumáticas, como fibromialgia y artritis.
Migraña.
Problemas ginecológicos e infertilidad.
Ansiedad y depresión.
Afecciones de la piel como el acné y el eccema.
Hipertensión.
Congestión bronquial provocada por asma o alergia.
El cupping realizado por expertos es una terapia relativamente segura, pero puede tener algunos efectos secundarios como ardores o picores, o infección en la piel. Además, está contraindicada en mujeres embarazadas o durante la menstruación, y en personas que presenten una fractura ósea o espasmos musculares, así como en pacientes con metástasis.
¿Qué son esas marcas circulares que Michael Phelps lleva en su cuerpo? Es lo que medio mundo se preguntaba al ver a la estrella estadounidense salir a la piscina durante los pasados Juegos Olímpicos de Río. Más tarde, descubrimos que se trataba del resultado de la práctica de la ventosaterapia, vacuoterapia, cupping o, en su originaria versión árabe, Hijama.
Una técnica que consiste en crear vacío sobre la piel utilizando recipientes o ventosas para aumentar el riego sanguíneo de la zona y relajar el músculo . Phelps utilizaba una versión moderna, pero aún hoy se usan técnicas antiguas que requieren más calor y son más dolorosas.
Aunque se necesiten nuevos estudios que profundicen sobre los beneficios del cupping, lo cierto es que se trata de una terapia empleada desde hace milenios que, según la ‘British Cupping Society’, sirve para tratar, entre otros, los siguientes problemas:
Alteraciones sanguíneas como la anemia y la hemofilia.
Enfermedades reumáticas, como fibromialgia y artritis.
Migraña.
Problemas ginecológicos e infertilidad.
Ansiedad y depresión.
Afecciones de la piel como el acné y el eccema.
Hipertensión.
Congestión bronquial provocada por asma o alergia.
El cupping realizado por expertos es una terapia relativamente segura, pero puede tener algunos efectos secundarios como ardores o picores, o infección en la piel. Además, está contraindicada en mujeres embarazadas o durante la menstruación, y en personas que presenten una fractura ósea o espasmos musculares, así como en pacientes con metástasis.