Todo fue dos sueños.
El escritor llega y se sienta frente a la máquina, comienza despacio a teclear un relato que queda indeleble en el rígido blanco del papel:
"Un hombre sueña que sueña una puerta, enorme y de color café oscuro, comienza despacio a acercarse a la puerta con una sensación de miedo a lo desconocido; al abrirla, descubre que todo se llena de violetas, violetas enormes y de todos los colores conocidos por el hombre, las paredes, el techo, las ventanas, todo se llena de violetas que inundan el ambiente con su aroma empalagoso; de pronto, una enorme comadreja cruza corriendo entre sus piernas, él sale corriendo tras de ella sin saber para qué y, justo cuando está a punto de atraparla, termina de golpe el sueño. El hombre despierta (del sueño dentro del sueño) y va corriendo a su estudio, se sienta en su gran silla de madera, acaricia el acolchado verde oscuro del respaldo (una especie de rito mientras escribe adquirido con los años) y comienza a escribir lo que soñó. En el momento en que escribe la palabra "violetas", el ambiente se llena del aroma empalagoso de la flor, entra va creciendo, casi se le puede ver como un humo espeso que entra por la ventana, por debajo de la puerta, por la ventilación; cuando escribe sobre la comadreja, la siente corriendo entre sus piernas una vez más. El hombre termina de escribir y sale al comedor, seguramente su mujer ya tendrá el desayuno. Esa misma noche, soñó (aún dentro del sueño) que una enorme serpiente criselefantina cono enormes ojos de rubí lo perseguía sobre la planicie de un desierto árido, las piernas le dolían, pero si se detenía, la serpiente lo devoraría. Al día siguiente corrió a su estudio, acarició el acolchado verde oscuro del respaldo, bebió un pequeño trago de su eterna taza negra de café con nada de azúcar ni leche y se dispuso a escribir el sueño de ese día. En el mismo instante en que escribió la palabra "serpiente", el ruido de la lengua bifurcada del animal de rastra llenó el lugar y un pavor se apoderó del escritor, quien sintió la garganta secarse y sudor inundar su frente cuando escribió sobre el desierto, el ruido de la serpiente acechándolo inundaba el lugar con un extraño eco. El hombre despierta finalmente del sueño en el que sus sueños se vuelven realidad al escribirlos, trata de ordenar sus ideas sobre un sueño en el que soñaba una puerta y escribía sobre violetas y serpientes de oro que se convertían en realidad. Se sacude la pereza y, sentándose en su estudio, acaricia el acolchado verde oscuro del respaldo, bebe un pequeño trago de su eterna taza negra con café, se quita los zapatos y comienza a escribir sobre un sueño extraño que tuvo esa noche. De pronto, sin esperarlo, su mente se desvió completamente hasta recordar a Ana (aquella chica delgada con la que había tenido un lance), los días en que estuvieron juntos y felices; momentos que su esposa nunca sospecharía. Una idea le llegó a la mente. Se levantó de su silla de madera, corrió a la enorme puerta de roble negra y creyó cerrar con llave, al volver a la máquina tecleó las tres letras del nombre de Ana y comprobó alegremente que Ana apareció en el justo momento de ser mencionada en el papel. Se contemplaron detenidamente sonriendo, comenzaron a acercarse, las bocas cerca, más cerca, en el justo momento en que sus labios se iban a unir en un beso anhelado durante meses..."
La mujer del escritor entra al estudio donde su marido interrumpe su escritura, abre la gran puerta de roble negra (que no estaba cerrada con llave) y le avisa que la cena está lista. El hombre acaricia el acolchado verde oscuro del respaldo, bebe el último trago de su eterna taza negra, se vuelve a poner los zapatos y sale del estudio dejando inconcluso el relato de un sueño extraño.
Camino al comedor pensaba qué nombre ponerle al relato inconcluso, después de pensarlo un rato, decidió nombrarlo "Todo fue dos sueños", porque en el relato el escritor llega y se sienta frente a la máquina, comienza despacio a teclear un relato que queda indeleble en el rígido blanco del papel:
"Un hombre sueña que sueña... "
Espero que les agrade, y sus comentarios.