Una de las mejores descripciones sobre la profundidad y el tamaño del problema vino en mayo pasado, en voz de un agente de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos interrogado por el Congreso de Estados Unidos como parte de las investigaciones en torno a los saldos de la 0peración Rápido y furioso.
"En mi opinión, todos estos rifles de calibre .50 en manos de los cárteles (mexicanos) de la droga van a cambiar el resultado de alguna batalla un día", dijo Carlos Canino, encargado de esa oficina en la embajada de Estados Unidos en México.
Se refería a una nueva y peligrosa tendencia en la guerra del narco en el país: los cárteles mexicanos han puesto sus miras sobre el rifle de francotirador más letal del mundo, el Barrett calibre .50, un fusil de origen estadunidense para el que no existe defensa efectiva alguna --sus balas pueden penetrar los más gruesos blindajes-- y que en los últimos años ha sido usado en México para distintos actos ilegales, desde intentar derribar aeronaves hasta realizar asesinatos de funcionarios y rivales a distancia con siniestra precisión.
Agencias estadunidenses y fuerzas policiacas y militares mexicanas se han topado con Barretts lo mismo en embarques fronterizos confiscados antes de llegar al país, que en escenas de crimen y casas de seguridad, en posesión de los cárteles del Golfo, los Beltrán Leyva y de Sinaloa, además de Los Zetas y La Familia michoacana, según se desprende de los resultados de una investigación de MILENIO.
Entrevistas con funcionarios mexicanos, documentos oficiales, cables diplomáticos filtrados a través de WikiLeaks y testimonios legislativos, así como respuestas a solicitudes de transparencia, detallan que el rifle calibre .50, producido por la empresa Barrett Firearms Manufacturing de Murfreesboro, Tennessee, ha encontrado su nicho en la guerra del narco y por su poderío es hoy una herramienta letal codiciada.
En Estados Unidos, una bodega de la ATF ubicada en Phoenix, a la que tuvo acceso este diario, rebosa con al menos una veintena de esas armas, parte de embarques ilegales que fueron detenidos en la frontera entre 2009 y 2010. En México, ejemplares han sido hallados en los últimos cuatro años en el norte, centro y sur del territorio nacional, de acuerdo con estadísticas obtenidas vía leyes estatales y federales de transparencia.
Las cifras permiten elaborar un croquis detallado sobre el recorrido del arma en el país y revelan que su presencia no sólo se ha extendido, sino que va al alza. De 2007 a la fecha 42 rifles Barrett fueron decomisados por la Policía Federal, la Procuraduría General de la República (PGR) y las secretarías de la Defensa Nacional y Marina, además de policías estatales de Sinaloa, Baja California y Jalisco.
Si a principios del sexenio sólo fueron hallados dos, para 2010 aparecieron 13. En 2011, con cifras actualizadas hasta julio, 12 ya habían sido encontrados.
Las ciudades en las que han sido decomisados tienen algo en común: todas son plazas calientes. Los registros desclasificados detallan que fusiles Barrett han sido hallados predominantemente en Ciudad Juárez, Culiacán, Tijuana, Reynosa, Apatzingán, Veracruz, Durango y Nogales, en algunos casos después de enfrentamientos armados.
El impacto y la leyenda del Barrett ha permeado hasta en la narcocultura. Un grupo norteño se hace llamar Calibre 50; otro, Colmillo del Norte, compuso ya su corrido: "Bazucas, cuerno de disco/ lo que el compa manejaba/ puro calibre cincuenta/nomás pa' que no haiga trabas".
A un panorama como éste se suman las cifras estadunidenses. Según la comisión bicameral del Congreso de Estados Unidos que investiga la operación Rápido y furioso, 34 Barretts adquiridos en distintas armerías cercanas a la frontera fueron traídos clandestinamente a México en el periodo comprendido entre 2009 y 2010 como parte del fallido operativo de la ATF. De éstos, únicamente fueron recuperados cuatro. El resto siguen perdidos.
Uno de los rifles que sí apareció fue encontrado en un lugar y fecha significativos: justo después de la masacre más grande en la historia de Sonora, en el municipio de Tubutama. Coincidentemente, muchos de los cuerpos tenían parte del cráneo destruido, como si hubieran sido atacados con un rifle de precisión.
Autoridades de la Policía Federal confirmaron que al menos un Barrett fue usado durante la emboscada que sufrieron elementos de esa corporación en abril de 2009, en Nayarit, cuando ocho agentes fueron asesinados durante un operativo en el que se trasladaba a un operador de los Beltrán Leyva al penal de El Rincón.
La Secretaría de la Defensa Nacional corroboró a MILENIO que un rifle calibre .50 fue encontrado en una casa cercana al punto de la emboscada, aunque no fueron hallados casquillos percutidos. "Al narco le gustan los Barretts porque son armas poderosas, pero no saben usarlas. Es un arma que requiere de mucho entrenamiento", dijo un oficial castrense consultado.
Si en los cárteles hay quienes los sepan usar, está abierto a interpretación, dados los ataques registrados. Lo cierto es que, acorde con las cifras del Ejército, sus unidades se han encontrado con al menos 14 rifles de calibre .50 durante sus operativos en el país.
La frecuencia de hallazgos y el valor de las armas ha sido tal que el alto mando de la Sedena giró este año órdenes para no destruirlos y utilizarlos en el entrenamiento de Fuerzas Especiales, a las que ahora se enseña cómo dispararlo en su variante de francotirador.
Aunque no existe una confirmación oficial, otro incidente involucraría el uso de Barretts. Un reporte del Centro Woodrow Wilson turnado al Congreso estadunidense el otoño pasado asegura que en octubre de 2008 un soldado de Fuerzas Especiales del Ejército mexicano fue asesinado de un tiro en la cabeza mientras preparaba una redada a la casa de un capo de la droga en Tijuana. El disparo requirió alta precisión: fue abatido mientras se encontraba a bordo de un vehículo en movimiento.
Se cree que la muerte del director operativo de la policía municipal de Ciudad Juárez, Francisco Ledesma Salazar, ocurrido en enero de 2008, también fue producto del uso de un calibre 50.
Si bien los números de Barretts decomisados son bajos en relación con el total de armas traficadas desde Estados Unidos a México y palidecen frente a otras con mayor predilección del narco, como el AK-47, su poder y características lo ponen en una categoría aparte.
Es una de las armas preferidas por el Ejército estadunidense dada su altísima capacidad de destrucción tanto de vehículos terrestres como aéreos. Se hizo famoso después de una secuencia aparecida en la película ganadora del Oscar en 2008, The Hurt Locker, en la que se muestra un duelo de francotiradores armados con este rifle.
"La única forma de protegerte de un fusil así es ponerte detrás de una montaña", dijo un agente de la ATF consultado. El Violence Policy Center de Washington, una organización no gubernamental dedicada a denunciar el tráfico de armas, asegura que es un arma militar que "de forma incomprensible" ha terminado por hacerse de un lugar entre la población civil dadas las laxas leyes de Estados Unidos.
"El Barrett calibre 50 está específicamente diseñado para destruir objetivos materiales en el campo de batalla a larga distancia. Este rifle antiblindaje es muy superior a cualquier rifle de cacería. Transportes blindados de personal, aeronaves, trenes, depósitos de combustible y hasta búnkeres de concreto son vulnerables a distancias de mil a 2 mil yardas", aseguró el centro.
Otro reporte detallado sobre cómo el Barrett está siendo utilizado en México fue ofrecido por Colby Goodman, especialista en armas, ante el Congreso estadunidense en junio pasado.
"Rifles de calibre .50 de tipo francotirador han jugado un papel destructivo en México (...) y han sido utilizados para asesinar policías mexicanos y funcionarios gubernamentales a bordo de vehículos blindados", dijo Goodman. Citó las declaraciones de un ex narco vinculado al cártel de Juárez al que tuvo acceso durante su investigación.
"(Nos) describió cómo el crimen organizado mexicano usa rifles calibre .50. Dijo: 'ponemos cuatro de ellos en diferentes puntos de una carretera. Los usamos para proteger el terreno de fuereños".
¡Oferta lleve su barrett, no cobramos envio!
A veces el precio del arma más letal del mundo, capaz de derribar aeronaves y penetrar blindajes avanzados, puede ser una ganga: 4 mil dólares en algunos casos. "Oferta. Lleve su Barrett", se lee en el anuncio en internet, uno de tantos que ofrecen rifles calibre .50 al público en general en Estados Unidos.
El anuncio, publicado por una tienda de armas en Virginia, lleva la oferta más allá. "No cobramos envío", promete. "¡Llame ya!" Mientras en ese país la venta de los Barrett se facilita a civiles, pese a sus aplicaciones netamente militares y su alta capacidad de destrucción --sin que se haya podido aplicar ley federal alguna para restringir su comercialización--, en México los incidentes que involucran este tipo de armas ya prendieron los focos rojos y los casos se apilan en los escritorios de varios funcionarios.
La anécdota de un ataque mortal con Barrett en el actual sexenio le fue relatada a congresistas de Estados Unidos el pasado 25 de junio, cuando de visita a México buscaban analizar las consecuencias de la operación Rápido y furioso.
"Vimos cómo una bala de calibre .50 penetró el parabrisas blindado de un helicóptero de la Policía Federal", reportó el comité encabezado por el legislador republicano Darrel Issa.
Los legisladores estadunidenses estaban de visita en el Centro de Mando de la Policía Federal en Iztapalapa. Se les mostró un helicóptero Black Hawk, donado por Washington como parte de la Iniciativa Mérida. Tenía impactos de bala de fusil antiaéreo. Justo a la altura de la cabeza del piloto, un hueco enorme mostraba el punto de la penetración de una ojiva de Barrett.
En un interrogatorio realizado por el comité legislativo a Carlos Canino, agregado del Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego en la embajada estadunidense en México, se detallan pormenores del ataque, ocurrido durante dos operaciones aéreas en Michoacán, en las que helicópteros de la Policía Federal fueron agredidos desde tierra.
En el gobierno estadunidense el hecho es conocido como "El incidente de los helicópteros mexicanos".
"El 24 de mayo de 2001, pistoleros del cártel de La Familia forzaron a un helicóptero de la Policía Federal a realizar un aterrizaje de emergencia en Michoacán", se expone en el reporte dado a conocer a finales de julio pasado. "Los pistoleros atacaron el helicóptero, hiriendo a dos oficiales".
Esta es la transcripción del interrogatorio:
Canino: Fue en el estado de Michoacán. Cuando la Policía Federal mexicana desplegaba sus tropas vía helicóptero, se encontraron de repente bajo fuego por parte de miembros de La Familia. Creo que dos tripulantes fueron heridos.
Interrogador: ¿Eran soldados o policías?
Canino: Policías. Policías federales. Fueron heridos y el helicóptero tuvo que retirarse (...) Ahora me adelanto al 29 de mayo. De nuevo, la Policía Federal montó otra operación. Fue cerca del estado (de Michoacán).
Interrogador: Ok.
Canino: Estaban iniciando el aterrizaje. Miembros de La Familia atacaron a cuatro helicópteros y creo que los cuatro helicópteros recibieron fuego. La Policía Federal regresó fuego desde los helicópteros, descargó sus tropas y se retiraron.
El reporte detalla que, aunque baleados, los helicópteros lograron retirarse a su base bajo su propio impulso. Al final de la operación fueron abatidos 11 pistoleros y hallados 70 rifles, además de chalecos tácticos. Pero una de las armas recuperadas llamó la atención sobre las demás: era un Barrett calibre .50 con el que un sicario disparó desde tierra con tanta destreza como para darle a un blanco en movimiento.
"Fue la primera que la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego había visto en México este tipo de blindaje en manos de los cárteles. Junto con los rifles Barrett calibre .50, los chalecos significan un nuevo nivel de sofisticación en el armamento de los cárteles", reportó Canino.
La Comisión legislativa concordó: "Durante el viaje a la Ciudad de México, el 25 de junio de 2011, miembros del Comité de Vigilancia Gubernamental de la Cámara de Representantes tuvieron la oportunidad de inspeccionar el helicóptero dañado (...) los rifles Barrett calibre .50 proveen una significativa mejora en la capacidad de los cárteles de la droga para infligir daño y muchas bajas a sus enemigos".
"Empresarios exitosos"
Los nuevos tiempos han sido benéficos para la empresa Barrett Firearms Inc., ubicada en Tennessee. Su dueño, Rony Barrett, fue galardonado en 2006 por la consultoría Ernst & Young como uno de los "empresarios más exitosos" de Estados Unidos. Por ser una entidad privada no tiene que reportar sus ingresos, pero queda claro que ha tenido muchas ganancias. Recientemente expandió su fábrica para responder a la demanda del mercado por sus rifles.
Usado por el Ejército de Estados Unidos desde hace una década, el rifle Barrett ha generado que la fama de la empresa crezca como la espuma: National Geographic lanzó este año una miniserie sobre la familia Barrett, cuyo patriarca, Ronnie, es un vocal que se opone al control de armas e insiste en que los rifles calibre .50 tienen un mercado "amplio, legal y legítimo" entre la comunidad deportiva y de cazadores en Estados Unidos.
"¿Cuántos asesinatos se han cometido con un rifle calibre .50? ¿Cuántos fusiles de estos han sido encontrados en escenas de crimen?", cuestionó Ronnie en 2008, al amenazar al estado de Hawaii con un boicot ante la posibilidad de que la venta al público de su rifle fuera prohibida. "Es un derecho previsto en la Segunda Enmienda de la Constitución poseer armas".
La empresa no respondió a una solicitud (vía correo electrónico) para fijar una postura en torno al uso dado a sus rifles en territorio mexicano, donde, coincidentemente, han sido hallados en escenas del crimen.
En su sitio de internet, Barrett Firearms asegura que la venta de sus rifles se limita "sólo a personas apegadas a la ley". Pero su capacidad destructiva ha llevado a que una docena de ciudades estadunidenses y un estado, California, prohíban su venta a civiles.
Al mismo tiempo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha detectado varios casos de presunto tráfico de Barretts a territorio mexicano, el más reciente en abril pasado, cuando un ciudadano mexicano de Texas adquirió, en conspiración con un ex agente antinarcóticos de Oklahoma, dos rifles calibre .50, uno de los cuales logró cruzar a territorio nacional por Nuevo Laredo.
Otro caso está ligado a un tiroteo ocurrido el 8 de marzo de 2008, cuando soldados del Ejército mexicano se enfrentaron con sicarios en una residencia en el sur de Chihuahua. Un militar y seis narcotraficantes murieron, mientras tres soldados y un policía resultaron heridos.
Según los reportes de entonces, una tanqueta, una patrulla y varios vehículos recibieron impactos de bala de alto poder. En la casa de seguridad se encontró un rifle Barrett calibre .50, que fue entregado por la Secretaría de la Defensa Nacional a la Ofician de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego para su análisis.
El rastro llevó a la ATF a un punto inesperado: fue comprado en una armería de Texas, meses antes, por John Shipley, un agente del FBI en El Paso,quien lo vendió luego de forma ilegal a sicarios mexicanos.

Bueno para los que pidieron una foto ahi se las dejo una de mis favoritas jajaja