Cada septiembre 200,000 pingüinos se reúnen en esta playa para hacer sus nidos y procrear. Normalmente la vida es buena, pero este esposo llega a casa sólo para encontrar a su pareja con otro.
Su estrategia es simplemente pelear con el hasta hacerlo huir, pero aunque la mayoría de las aves tienen alas ligeras para volar, las de los pingüinos tienen huesos sólidos que son usados como bates de baseball.
Eventualmente los rivales llaman a la hembra para que decida, pero ella elige al amante.
El esposo se resiste a perder a la madre de sus hijos, así que la sigue a casa dónde su rival se esconde en el nido. Su única forma de llegar a el es con picotazos, normalmente usados para capturar a sus presas, ahora los usan para sacarse los ojos.
El "esposo" lleva la pelea al límite aun con el hecho de que estar herido se convierte en presa fácil.
Hace un último llamado a su pareja, pero esta no le responde, al final herido y humillado es echado al frío.
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