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Primer post: 24 dic 2010
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Cargar rápido videos de Youtube
InfoporAnónimo12/24/2010

Simplemente navegando me tope con un truco sencillo y diferente para cargar más rápido los videos. Entra normalmente a youtube: www.youtube.com *Escoje cualquier video, el que sea!!!..... *Luego cuando el video ya se este reproduciendo, pausalo. y dale CLIC SECUNDARIO!!>>>EN EL VIDEO<<<.... y le das en CONFIGURACION. *Te aparecera una ventanita pequeña en el video y le das en el icono CARPETA, EN LA BARRA SUPERIOR DE LA VENTANA. *APARECERA UNA LINEA CON VARIAS OPCIONES, ES DECIR ALGO ASI >>> -----10K--------100K------ * LE SUBES HASTA EL MAXIMO QUE QUEDE ILIMITADO. Y LISTOOOOOOOOOOO... VERAS Q TUS VIDEOS GARCAN MAS RAPIDO!! *NO ESPEREN QUE CARGE ALA VELOCDIAD DE LA LUZ ESTO ES UNA AYUDA PARA QUE EL VIDEO CARGE MUCHO MAS RAPIDO DE LO NORMAL. (SE ALAMACENA MAS RAPIDO EN BUFER<< POR LO TANTO CARGA MUCHO MAS RAPIDO) ------------------------------------------------------------------------------------------------------- 0TRA SUGERENCIA PARA QUE TUS VIDEOS CARGEN MUCHO MAS RAPIDO!!!!!!! DESCARGA, Y UTILIZA GOOGLE CHROME... ES MUCHO MAS RAPIDO QUE CUALQUIER NAVEGADOR!!!!!!!!!!!!!!! SU ESPECIALIDAD SON LAS PAGINAS FLASH<<<< Y TODOS SABEMOS QUE LOS VIDEOS DE YOUTUBE ESTAN EN FORMATO FLV.. <<< FLASH ... Espero que a alguien le sirva saludos |m|

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¿Aguacate o palta?, te tiro la neta... ¿o se dice posta?
HumorporAnónimo11/5/2016

¿Hola linceños como están?, yo muy mal gracias por preguntar, hace días que no duermo por esta maldita duda que me quita el sueño... ¿Como carajo se llama este manjar de los dioses? Todo empezó hace algunas madrugadas cuando postearón este memazo: Por supuesto cada quién tiro su versión de la historia y el bardo se armo: Esto sólo me dejo mas confundido, así que mi instinto de lince triunfador me dijo que buscara la verdad. De inmediato me dirigí a mi virgoteca a ver si encontraba algún libro que me aclarara esta incertidumbre Aunque sólo encontré dos cosas... 1.-que estaban ordeñando... digo que tenía una infestación de ratas 2.-Y este libro del tour Vorkerball del 2005 de Rammstein Que por cierto alto robo fue porque me costó algo así como $150 dólares y sólo trae fotos de sus fans otakus y virgochos. Aparte de eso encontré un libro sobre jugos (que no hablaba del aguacate), pero que la portada de alguna manera me recordaba al gran comandante Ricky Fort. Casi me doy por vencido pero luego recordé que soy mexicano y que ipso facto tenía que haber paltas en mi casa... ¡Y así fue! Ahí estaban junto a las salsas esperandome. Tanta investigación me había dado hambre así que fui por mi vieja confiable tramontina: Obviamente me dispuse a preparar unos tacos, pero con tortillas hechas a mano, no con esas tortillas de harina industrializadas y llenas de químicos, que asco. Para acompañar los tacos no tenemos manaos , pero tenemos Jarritos que es casi igual de barato y tóxico: Me volví master chef por unos minutos y mi obra estaba lista: Y llegó el momento de disfrutar la tarde del sábado como campeón con Rammstein y unos tacos de aguapaltacate Seré honesto con ustedes, no investigué un carajo Hasta el próximo crap linceños!

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No olvidemos las Tradiciones, que Explote T! At Nite!
No olvidemos las Tradiciones, que Explote T! At Nite!
HumorporAnónimo11/13/2016

Hola fieras como están? todo tranca? Pues que deje de estarlo, vamos rompiendola, que arranque T! at Nite! Algunos temas para continuar la noche Y para cerrar unas edecanes Hasta aquí el post, si están tomando conviden

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Windows 95 yo te banco hoy y siempre papá
Windows 95 yo te banco hoy y siempre papá
HumorporAnónimo11/18/2016

GIF Windows 95 a ti te dedico este post porque el que no conoce a dios a cualquier santo le reza... (cof cof*xp cof cof). Mucha "master race" pero esos niños rata no conocen tus humildes origenes. Pero yo si te recuerdo y te banco porque: Fuiste hecho para el pueblo GIF GIF Porque fuiste el primero con escritorio y menu de inicio GIF GIF Porque incluiste un laberinto para pasar las horas al pedo GIF GIF Y el Solitario, ayudando a crear la primer camada de linces virgochos Y no conforme con eso nos enseñaste a usar el mouse con el buscaminas GIF Porque la svastica se puede transformar en tu logo fácilmente GIF Porque tu paint sigue ayudando a los taringueros a hacer sus post, una masa. GIF Y aunque nos asustabas con la BDSM (blue screen of death), ctrl+alt+del y volvías del inframundo al toke GIF Y como olvidar que hasta la lincesa Jennifer Aniston te bancaba GIF Porque mi teclado gamer Fussion no tendrá leds, pero tiene tu logo, es todo lo que necesito Y eres la ispiración del vaporwave GIF Por eso y mucho mas yo te banco hoy y siempre Windows 95, el S.O. del pueblo Gracias por tanto, perdón por tan poco GIF

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Érase una vez en México...
Érase una vez en México...
Ciencia EducacionporAnónimo9/20/2012

Érase una vez en México... Y seguramente en la mayoría de América... Érase una vez un lugar donde a los ciudadanos se les decía que eran socios-dueños de una gran petrolera pero nunca recibían sus utilidades y no se les permitía vender su parte… eso sí, de ser necesario les pedirían “aumentar su capital” mediante impuestos. Un lugar donde los infantes crecían pensando que “obedece” era otro nombre genérico para “niño”. Un lugar donde los primeros dieciocho meses de un niño sus padres se la pasaban enseñándolo a caminar, a explorar y a hablar; y los siguientes dieciocho años tratando de que el niño se quedara quieto, callado y obediente. Un lugar donde a la mayoría de los ciudadanos no les importaba “la victoria o la derrota”; sino “ser el ganador”. Un lugar donde el problema de ser puntual era que sólo quien era puntual lo apreciaba… todos llegaban después de él. Un lugar donde el 100% de la gente exitosa consideraba que el 99% de sus pares lograron el éxito por suerte o por trampa. Un lugar donde se producían cosas originales y buenas; lo malo era que las buenas no eran originales y las originales no eran buenas. Un lugar donde las escuelas de imagen tenían la peor reputación. Un lugar donde había más libertad de expresión que de pensamiento. Un lugar inseguro cuyos ciudadanos sufrían por la delincuencia… pero si no pagan sus impuestos tendrían la seguridad de ir a prisión. Un lugar donde extender puentes era un tema prioritario para el congreso… a tal grado que éste reformó la ley para garantizar “puentes vacacionales” oficiales. Un lugar donde los políticos se disfrazaban de ciudadanos; les daba pena decir que realmente eran políticos. Un lugar con un sistema alimentario “gratis”… por ello nadie lo valoraba. Un lugar donde la cartera vencida de la banca privada era subsidiada por los contribuyentes. Un lugar donde los ciudadanos se preocupaban por gastar menos en lugar de ser productivos y eficientes. Un lugar donde las circunstancias garantizaban que quien comenzara con nada, lo conservaría toda su vida. Un lugar donde cada cuatro años se “soñaba” con un campeonato de la FIFA pero cuyos ciudadanos sólo conseguía el primer lugar en obesidad infantil. Un lugar en el cual se celebraba el pasado y no el futuro. Un lugar donde nadie se tenía que preocupar por los adultos mayores de más de ochenta años… no era necesario porque la esperanza de vida no llegaba a ello. Un lugar donde los niños crecían pensando que “saliste igualito a tu padre” era otra grosería. Un lugar en el cuál el “mérito” no tenía que ver con los resultados; sino con las amistades. Un lugar donde los políticos no mentían, decían honestamente lo que pensaban; el problema era que cambiaban de opinión constantemente. Un lugar cuyos policías corruptos eran castigados, no enviándolos a prisión; sino con su baja. Así ellos podían dedicarse de tiempo completo a la delincuencia. Un lugar donde la democracia se basaba en la sabiduría colectiva producto de la desinformación individual. Un lugar cuyos ciudadanos creían que los asiáticos convertían las crisis en oportunidades; así que para ser originales decidieron convertir las oportunidades en crisis. Un lugar donde los problemas que le quitaban el sueño a los ciudadanos provenían de dos fuentes: Por las desgracias propias y por los éxitos de sus vecinos. Un lugar para el cual sólo había dos formas de ser indiferentes a la violencia: Hacerse el idiota o serlo. Un lugar donde –a pesar de las leyes de la física- al parecer era posible cambiar el pasado (de la nación)… cada sexenio algún burócrata “historiador” se encargaba de demostrarlo. Un lugar cuyos genios eran fáciles de reconocer; bastaba esperar a que los inútiles conspiraran contra él y/o que en otro país fuera apoyado. Un lugar cuyos ciudadanos sabían que sobre-pagaban a la burocracia… pero se conformaban pensando: “Aquí nos tocó vivir”. Un lugar cuyos médiums abandonaron el negocio, cuando corrió el rumor de que la superstición era de mala suerte. Un lugar donde imperaba la máxima de Stephen Grover Cleveland: “Aunque la gente soporte al gobierno, el gobierno no debe soportar a la gente”. Un lugar donde los políticos pasaban tanto tiempo “pre-ocupándose” por los problemas de los ciudadanos –lo manifestaban en sus discursos, en sus reuniones y en los documentos partidistas- que no dejaban tiempo para realmente “ocuparse” en resolver esos problemas. Un lugar lleno de oportunidades; cualquier adolescente podía encontrar en una esquina una ocupación… -lamentablemente- el requisito era atreverse a jalar un gatillo. Un lugar donde quien no lograba la grandeza del éxito siempre podría recurrir a una gran compañía de relaciones públicas para convencer a todo el mundo de lo contrario. Un lugar donde se les enseñaba a los ciudadanos a enorgullecerse de su constitución “fue la más avanzada en su tiempo… la que más derechos sociales reconoció” –les decían- pero poco se hacía para que todos cumplieran la ley. Érase un lugar donde sólo usted lector, podía hacer la diferencia.

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El Nuevo Ateismo
El Nuevo Ateismo
Ciencia EducacionporAnónimo7/23/2012

[A continuación les comparto un artículo de un maravilloso blog sobre ciencia y cultura.] El Nuevo Ateismo Nadie lo vio venir, pero desde el año 2004 numerosos libros de autores como Richard Dawkins, Christopher Hitchens, Daniel Dennett y Sam Harris –los llamados cuatro jinetes del nuevo ateismo- se han posicionado en la lista de los mejor vendidos en el mundo. Sí, naciones como Estados Unidos que proclama en sus billetes “en Dios confiamos” viven un debate público entre la fe y la racionalidad. Bajo la pregunta “¿Dios realmente está muerto?” –en referencia a la famosa portada de Time Magazine del 8 de abril de 1966- la revista Philosophy Now, en su edición de abril-mayo, reúne varios artículos para tratar de esclarecer el movimiento de “El nuevo ateismo”. A continuación presento algunas de las ideas allí expuestas. Primero lo primero: ¿Qué es eso del ateismo? Para mucha gente significa no creer en Dios. Pero ¿qué significa Dios? El ateismo se ha fundamentado en la negación de la existencia de un ser supremo como lo definen las religiones monoteístas, prioritariamente: judaísmo, cristianismo e Islam: “un ser supremo, auto-consciente, omnipotente, omnisciente, justo y benevolente”, creador del cielos y la tierra con todo lo que ello contiene; quien es independiente y se distingue de lo que ha creado. Esta perspectiva supone la compatibilidad en un solo ser de lo que Andrew Pessin llama atributos clave: “omnipotencia (todo poder), omnisciencia (todo conocimiento), bondad perfecta, eternidad, inmutabilidad y demás”. A lo largo de la historia muchos pensadores se han preguntado si tales atributos pueden ser compatibles. Paul Cliteur en su artículo “The varieties of atheist experience” reúne algunas de estas preguntas: Si Dios es omnisciente por ende conoce el futuro, entonces ¿cómo podemos tener libre albedrío?, pues el determinismo debería ser cierto, pero si Dios no es responsable por la maldad humana, entonces el determinismo debe ser falso. ¿Qué estaba haciendo Dios antes de crear el mundo? y ¿se puede obligar a un ser omnipotente a ser justo y bondadoso? Clieur señala que quienes afirman que sí son compatibles dichos atributos, han sido llamados “teístas”; quienes lo niegan, “ateos”. Sin embargo, ¿qué hay del politeísmo?, ¿qué hay de quienes conciben a Dios de una forma diferente al monoteísmo? Según esta definición de ateo, un politeísta puede considerarse ateo pues niega la concepción monoteísta de Dios. Los argumentos que desafían el monoteísmo no son válidos con el politeísmo u otra forma de creencia sobrenatural, pues cada una tiene características propias. Por ello algunos pensadores han propuesto que ateismo debe entenderse como la negación de cualquier Dios o dioses, independientemente de sus atributos. A esta definición hay quienes la consideran “El ateismo dogmático” pues en lugar de sostener argumentos racionales que desacrediten una creencia irracional, terminan por promover la “no creencia”. Pero no nos perdamos en un examen de definiciones, finalmente lo relevante es cuestionar y debatir las ideas públicamente. ¿Qué hay de nuevo en el ateismo? La portada de la revista Time del 8 de abril de 1966 es relevante porque mostró una sociedad dispuesta a cuestionar abiertamente las creencias de sus fundadores. Aún así, durante cuatro décadas el ateismo sólo penetró en una minoría marginal, pero ahora las cosas parecen estar cambiando. Muchos ciudadanos que se consideraban creyentes decían no tener tiempo para participar en sus iglesias, vivían de forma secular y se mostraban indecisos o indiferentes ante el debate ateo-religioso, esta fue la actitud de una aplastante mayoría, hasta ahora. Dice un aforismo “no hay converso que no sea radical”, y me parece apropiado para describir la creciente polarización que hay en temas religiosos, porque cada día hay más fundamentalistas pero también más ateos. Una fuente del renovado interés por el ateismo, es la inserción de la ciencia en la cultura popular, el debate entre creacionismo y evolución es el ejemplo arquetípico de ello, pero no el único. Los autores del nuevo ateismo no sólo cuestionan, a la luz de la lógica, las atribuciones de un ser supremo, también usan la ciencia para desmantelar los dogmas de la fe (Dawkins), examinan la religión como un fenómeno natural pero prescindible (Dennett) y emplean la retórica para señalar las atrocidades que en nombre de la religión se han cometido (Harris y Hitchens). Probablemente la marca distintiva del nuevo ateismo sea su creciente popularidad: lo encuentras en los medios y en las charlas de café, se transmite en un lenguaje sencillo y provocativo, se fundamenta en ideas ampliamente difundidas, nunca deja de preguntar, y lo más relevante es que tiene una correlación significativa con altos niveles académicos y de IQ. El lector puede consultar las participaciones de Hitchens, Harris y Dennett en el festival La Ciudad de las Ideas 2008, 2009 y 2010 en http://www.ciudaddelasideas.com/ [Lo anterior es publicado sin ánimos de ofender y espero entiendan la postura que se toma, les agradezco de antemano haberlo leído Taringueros!]

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Lectura Pepe Mujica: el machismo en México es atroz
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/21/2016

LECTURA | El machismo en México es atroz, te dan ganas de agarrarte la cabeza: “Pepe” Mujica Habla el ex Presidente de Uruguay: “Estuve en Guadalajara en una casa vieja en la que me dijeron que había estado Zapata. Tenían a los hombres de un lado y a las mujeres del otro. A los hijos hombres los trataban mucho mejor que a las mujeres. Era una cosa de la prehistoria. Un machismo atroz que no podías creer. Les tengo una simpatía bárbara a los mexicanos. Además, los siento hablar y son todos como Cantinflas, me dan una ternura bárbara. Pero el machismo te dan ganas de agarrarte la cabeza. ¡Si faltará todavía! En otras partes de América se ve el racismo y en la cordillera de los Andes hay una diferencia grande entre los blancos y los cholos y eso es brutal. Hay un apartheid de los propios indios, muy defensivo. Es comprensible, son siglos de sometimiento”. “Una oveja negra al poder” (Debate, 2016) es un gran libro. Profundiza como pocas veces se ha visto en José Alberto Mujica Cordano (Montevideo, 20 de mayo de 1935), el famoso “Pepe” Mujica, Presidente de Uruguay de 2010 a 2015, ex guerrillero, ex Diputado, ex Senador, ex Ministro. Ahora con ustedes un capítulo íntegro de este gran texto, que amerita buscar, leer una vez, releer dos o tres veces porque explica cómo un hombre que había dicho: “esa verga –la presidencia– no es para mí” decide comprometerse y dar la cara por los que son pobres, como él. Grande “Pepe”, grande el libro de Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz. A disfrutar… El mito Mujica creció con la muerte. Desde su juventud, como una sombra muy oscura, imposible de pasar desapercibida. Habla de la muerte como si fuera un episodio más. Sin angustia, sin miedo, con resignación. De niño la descubrió con el temprano fallecimiento de su padre; de joven la transpiró a través de amigos guerrilleros a los que vio caer, y de viejo la incorporó a su vida cotidiana. La espera sin la pretensión de elegir el momento, sin que le quite el sueño. La imagina como un nuevo escenario, aunque con la íntima certidumbre de que será el último: ahí se termina todo. “Hace 45 años me puse un revólver en el cinto y salí a jugarme la vida, así que todo esto para mí son chauchas y palitos. Nunca tuve miedo a la muerte y mucho menos ahora”, nos dijo en su oficina durante su último invierno como presidente. Lo criticaban por participar en la campaña electoral, por generarse demasiados enemigos en Uruguay y en el exterior con sus sentencias tajantes y por no tener el más mínimo cuidado hacia su cargo. Nada de eso le importaba porque la vida para él es un regalo, desde hace más de cuatro décadas. Luego de la confesión de las chauchas y los palitos, se paró, se acercó a un enorme jarrón amarillo de cerámica que le había obsequiado el gobierno chino e introdujo su mano. Tan adentro la hundió que solo se veía el hombro por fuera del adorno. Lo que surgiría del jarrón era un misterio. Nunca se sabe con Mujica, y menos en ese momento de introspección. Un recuerdo, una foto, cualquier cosa podía aparecer de las profundidades. Al final, no tenía tanta importancia emocional lo que eligió esconder, pero sí física. Eran cigarrillos y un encendedor. Fumó dos mientras conversamos sobre algunos temas coyunturales y luego volvió a enterrar su tesoro. El problema no era que en Uruguay el cigarrillo esté prohibido en los espacios públicos y que él estuviera en el despacho presidencial. Era más complicado: no lo dejaban fumar. Ni su mujer, ni sus allegados, ni los médicos. Por eso lo hacía a escondidas, igual que con el alcohol o algunas comidas. Siendo presidente se cuidaba muy poco, no le encontraba demasiado sentido. “El Inmortal”, le habían puesto su canciller Luis Almagro y su vicecanciller Luis Porto. Se referían así a Mujica cuando hablaban entre ellos. Nada más lejos de su voluntad. Morir fue una elección desde su juventud. La adoptó en forma consciente, sabía que la guerra tiene sus riesgos: nunca se vuelve a la vida anterior. Como presidente todavía cargaba encima con todos sus documentos, algo de dinero y papelitos doblados en los bolsillos, con nombres, anotaciones y números de teléfono. “Es algo que me queda de la época de clandestino”, nos contó. Siempre con lo necesario arriba y preparado para abandonar todo en pocos segundos. Documentos, contactos, dinero y alguna cosita para protegerse, nos explicó con una sonrisa, haciendo un gesto con los dedos en forma de revólver. “Pepe” Mujica de guaraches. Foto: AP La muerte fue muchas veces tema de conversación. Primero se la mencionamos porque queríamos ver su reacción. La tranquilidad y familiaridad con la que la abordaba nos llamó la atención. Le dedicaba tiempo, no tenía ningún inconveniente en analizar al detalle ese asunto tan incómodo para muchos. Otras veces fue él quien se encargó de mencionarla. En su oficina, en la calle, en algún evento público, eran recurrentes las bromas de la oveja negra convertida en presidente al final cercano. Le daba hasta cierto placer discurrir hacia ese territorio, en el que se siente locatario. Contaba las balas que carga dentro de su cuerpo desde la época de la guerrilla y las veces que superó enfermedades complicadas. A nadie le gusta la muerte pero a determinada altura sabés que un poco antes o un poco después va a llegar. Y: ¡por favor!, no vivas temblando frente a la muerte. Acéptala como los bichos del monte. El mundo va a seguir dando vueltas y no va a pasar nada, no va a quedar nada de todo ese temor al pedo. Hay que ser más primitivo. No da para festejar. No le estoy haciendo una apología a la muerte pero está ahí, hay que convivir con ella. Quizá por eso no se siente muy afectado por la muerte de los demás. Lo invade la tristeza, se encoge un poco de hombros, suspira con cierta resignación y se transforma en un observador. Así lo vimos más de una vez, en velorios y entierros, desde el de sus familiares y amigos más cercanos, hasta el de Hugo Chávez. Le hubiera gustado ver a Chávez una vez más antes de que se muriera. Se quedó con ganas de visitarlo para aliviar su agonía. Sabía desde mucho antes que se iba a morir. Tabaré Vázquez, desde su profesión de oncólogo, ya le había advertido que Chávez no sobreviviría a la enfermedad que lo aquejaba. Cuando falleció y realizaron una prolongada ceremonia de velorio y entierro, Mujica fue uno de los presidentes más fotografiados cerca del ataúd. Circularon rumores de que había llorado, de que se había abrazado al féretro, de que había rogado por la salvación de su amigo. Todo mentira. Nunca me acerqué al cajón de Chávez. Fue una novela que hicieron allá que no tiene nada que ver con la realidad. Cuando quedé frente al cuerpo, Maduro no estaba. Había un general que lloraba como una Magdalena. Soy un tipo emotivo pero no me motivan tanto los cadáveres. Seré frío, pero en realidad me comporté como un espectador. Demasiado frío. Y me impresionó el catolicismo de los tipos. La mayoría, y especialmente la femenina, se persignaba. Y había mucho taconeo y mano al pecho. Lo que más pena genera en Mujica son esas personas que arrastran su enfermedad por meses o años y que son conscientes de que el sufrimiento solo se terminará con la muerte. Ese es su principal temor: llegar a un punto en el que pierda las facultades de su mente o de su cuerpo, pero no de su sistema respiratorio. Ocurrió con personas muy cercanas a él. Desde amigos de la política a los que iba a visitar postrados en alguna casa de salud, hasta su hermana, que convivió gran parte de su vida con una esquizofrenia y debió valerse de los demás durante los últimos años. La tragedia es no poder comunicarse, es intentar mantener el puente de conexión con el mundo y darse cuenta de que solo queda un hilo intransitable. “Es cruel la vida en esos casos”, repetía. “Me puede tocar, aunque ojalá no. Ojalá que la muerte piadosa llegue antes, porque más vale morir, te digo la verdad. Hay cierta forma de vida en la que a veces la muerte nos deja libres”. Sentía el desgaste de los años siendo presidente. Le costaba dormir, a veces le dolía la cadera, algunos días su memoria daba señales de pequeñas fisuras, sus piernas acusaban una mala circulación, pero nada de eso le dificultaba pensar con claridad. “El problema es que funcione la cabeza. Es lo principal. Yo tengo responsabilidad y eso te exige y es un incentivo para vivir”, aseguraba. Una médica lo acompañaba en cada uno de sus viajes al exterior y le hacía un seguimiento semanal en Montevideo. “Me la tengo que bancar”, decía y a veces hasta aceptaba algunos de sus consejos. Recordaba la muerte de su padre como incentivo para tomar algún recaudo. Tenía siete años cuando murió su progenitor y todavía lo rememora de una forma muy nítida: silencios prolongados, momentos incómodos, historias que construyen los adultos y que los niños nunca creen. “Creo que murió de cáncer pulmonar pero me cagaron a mentiras”, dice Mujica. “El asunto es que los niños se dan cuenta de todo, son mucho más perceptivos de lo que los adultos piensan”. Hasta el día de hoy carga con esos días en su espalda. Demetrio Mujica falleció a los 47 años y él sintió su ausencia, aunque reivindica la forma en la que su madre resolvió el problema. Mi madre murió a los 80, la edad que más o menos tengo yo ahora. Me faltó el padre, pero mi madre era una tana de un carácter bárbaro y se encargó de que no lo sufriera tanto. Una mujer increíble. Levantaba las bolsas de 50 kilos ella sola y manejaba la casa, los números, todo. Una mujer de campo. Tenía un carácter bárbaro. Con Lucía procuró espantar a la muerte. “Los compañeros caían y los mataban un día sí y al otro también”, recuerda. Los unió las ganas de vivir. Se aferraron el uno al otro para combatir a ese final que los acosaba por las calles de aquellos años. Conjugaron amor con instinto de supervivencia y lo hicieron tan bien que nunca más se separaron. Y cuando resolvieron casarse, otra vez estuvo la muerte. “Nos estamos poniendo viejos”, se dijeron. “Me voy a morir yo o te vas a morir vos”, evaluó Mujica. Y tomaron la decisión de contraer matrimonio. “Para arreglar los papeles”, argumentan. La ceremonia fue en la cocina de la casa de Rincón del Cerro. Hasta allí llegó el juez para unirlos en matrimonio. El mismo lugar que eligieron para los últimos años, del que Mujica anuncia que solo se irá “con las patas para adelante”. El lugar de la serenidad y de la muerte más dulce. El tiempo sirvió a Mujica para comprender que nadie es tan importante como cree ni logra siquiera una parte de lo que se propone. Los años bien vividos generan la sabiduría del cansancio y una especie de humildad estratégica. Ese estado es el necesario para poder asumir la muerte. Hay gente que no puede asumirla y muere infeliz. ¡Es brutal! Es una regla fundamental de la naturaleza y hay que incorporarla. El asunto es que hay que amar la vida que uno vive. Pienso en el momento en que no esté y creo que me van a empezar a valorar dentro de diez años. Pero yo voy a estar muerto y enterrado. Así que chau, no le doy más vueltas. Cuando piense que me voy a morir, iré a la cama y me acostaré a dormir tranquilo. Sin embargo, se puso un poco más místico durante los últimos años. Siguió siendo ateo, con la naturaleza como su principal motivo de adoración, pero empezó a respetar más todo lo construido por las religiones a lo largo de la historia. Relataba cuando siendo guerrillero estuvo en el Hospital Militar, luego de recibir varios balazos y las monjas visitaban de noche a los moribundos para intentar darles un alivio: “No es poco servicio ayudar al bien morir y ahí empezás a ver a las religiones de otra manera. Uno no comparte, pero respeta”. Dos aspectos son los que para Mujica explican la continuidad de los distintos credos a lo largo de los siglos: la necesidad del individuo de trascender y su miedo a la muerte y a lo desconocido. Y elaboraba su propia teoría al respecto, desde su posición de panteista, como se define con referencia a su creencia en la naturaleza como lo más parecido a lo divino. “Pepe” en el campo. Foto: AP —Los seres superiores, entre comillas, son los unicelulares que estaban 2500 millones de años antes que nosotros y que van a seguir. ¿Dónde existe la muerte entre los procariotas, cuya reproducción es la división? ¿Dónde está la muerte? La muerte está cuando eso se agotó. ¡Qué cosa curiosa! Los seres más eficientes son los microscópicos, los que tienen más relación con el medio ambiente de acuerdo con los perímetros que tienen y lo hacen rendir mucho más. Ahí entramos en la clave de la vida. Hace por lo menos 2500 millones de años que hay procariotas arriba de la Tierra; los pluricelulares como nosotros llegamos ayer. —El hombre puede argumentar en respuesta que es él quien investiga y llega a esas conclusiones. —A eso respondo que es brutal la petulancia del hombre. Hay una visión antropomórfica que coloca al hombre en el medio. Si se prioriza y analiza la vida a lo largo del planeta, el hombre es muy diminuto e insignificante. —Una típica discusión de campaña electoral. —Imaginate. Yo sé que hay cosas que no puedo decir porque no me entiende nadie un carajo. Por ejemplo: el origen de todo es la luz. Estoy convencido de eso. En definitiva los incas tenían razón con el tema del Padre Sol. La fotosíntesis es la base de todo. A veces tiro cosas de estas por algún rincón. Pero yo sé que en la mayoría de los casos son margaritas a los chanchos. —No está mal decirlo. Siempre hay alguno atento. —Claro, algo queda. Y es importante entender todo esto porque nos lleva a un concepto de humildad. Somos absolutamente insignificantes y hay que saberlo. Hay como treinta reacciones en cadena de la fotosíntesis y nosotros solo sabemos la primera y la última. No hay cosa más importante arriba de la Tierra que esa y nos seguimos creyendo muy trascendentes e importantes. —También inmortales. —Es tan corta la vida que hay que hacerle un corralito de silencio y respetarla. Dejar el corralito puesto. Después todo va a seguir, pero para la persona ese corralito es importante y hay que vivirlo con compromiso, disfrutarlo sin atajos. Dejar de ser presidente con casi 80 años. Un desafío para cualquier persona y más para alguien con una existencia muy intensa. Por eso, Mujica planificaba actividades para el día después del 1 de marzo, luego de pasarle la banda presidencial a Tabaré Vázquez. “Si me quedo quieto, me muero”, repetía hasta el cansancio mientras elegía el despacho que utilizaría como senador y aceptaba invitaciones desde el exterior para realizar conferencias. Preparaba también un viaje a Muxika, en España, la tierra de sus antepasados. Allí estuvo por primera vez como presidente. Ahora quería ir con Lucía y sin las obligaciones y el protocolo del cargo, instalarse una semana entera y disfrutar de ese pueblo de unos miles de habitantes y absorber parte de su historia. Ya a mediados de su gobierno soñaba con ese momento. La vejez lo volvió un poco más curioso sobre su origen. Investigó quiénes fueron los primeros Mujica en Uruguay y hasta accedió a un árbol genealógico de su familia. El primer Mujica vino para acá en 1742. Me hicieron una investigación entera y me trajeron los documentos. Fue diez años después de fundado Montevideo. Era casado con una Cipriani. Una botija de 15 años y él tenía 19 años. Se casaron en Tolosa y se vinieron. Era Muxika y después se fue transformando. Se castellanizó. Ellos ya firmaban Mujica. Un nieto de este señor era mi abuelo: don José Cruz Mujica, cuyo panteón está en el Cementerio del Buceo. Era un vendedor con un carro. Vendía cosas por las estancias, en Florida. Mi padre hizo lo mismo. Siempre existió en la familia ese amor por el campo. Volver a los orígenes, montar una escuela agraria en su chacra de Rincón del Cerro, seguir alimentando y disfrutando ese lugar de consagración de la oveja negra, todo eso tenía preparado para el día después. Cerca de diez años habían pasado desde que nos respondió “esa verga no es para mí”, cuando le preguntamos si sería presidente. Lo fue y terminó su mandato sin saber si era o no era para él. “No sé si seré bueno gobernando, pero que junto votos, junto votos como loco”, nos dijo durante los últimos días a cargo del Poder Ejecutivo. Tenía dudas sobre su capacidad para gestionar, no para convertirse en un ejemplo de lo diferente. Si sirvió o no sirvió depende de los factores que se tengan en cuenta. La popularidad mundial está fuera de discusión, pero el terremoto interno que había imaginado solo sacudió el deber ser y no la estructura del país. Se fue sin registrar ningún cambio radical aunque sí con la sensación de que, después de su pasaje por el poder, había otro tipo de quiebre. “La última es en el cajón”, respondía luego de que decenas de personas le pidieran para sacarse fotos en cualquier evento público o cuando caminaba por la calle. “Voy a ir a un entierro”, dijo en su visita a Washington cuando le preguntaron insistentemente qué haría después de terminar de ejercer como presidente. Habló del viaje a Muxika, de la escuela agraria en su chacra y luego pronunció esa frase. Se hizo un silencio cuando dijo “entierro”. Lo dejó durar unos segundos y repitió: “Voy a ir a un entierro: el mío”.

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Lectura | Hombres Imbéciles ¿Nacen O Se Hacen?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/3/2016

GIF 2 NOVIEMBRE 2016 | MAMMA TESTA Trascendió que, en la semana en México hubo dos noticias. Una, que cinco taqueros atacaron a una clienta, uno de ellos le pega tres puñetazos y el video se viralizó en redes sociales. Recibió muchisimos comentarios de aplauso, qué bueno que “pusieron a la mujer en su lugar”, “quizás la mujer se lo merecía”, “quien sabe cuanto llevaba haciendo lo mismo”, “querían trato igual, ¿NO?” (se imaginan que igualdad es tratarse como se tratan entre ellos, a golpes), y boludeces por el estilo. (Anteriormente se dio un caso de que en Jalisco vengadores anónimos les cortaron las manos a unos ladrones, y la opinión pública, en cambio , se deshizo en halagos) Otra, que un ladrón fue asesinado a sartenazos por las mujeres de la casa que se metió a robar (Las mujeres enfrentan cargos por haberse defendido). Una familiar del criminal dijo “que ya había estado en prisión tres veces pero que no era para tanto, no era para que lo mataran”. El sí tiene el privilegio de entrar a robar, ellas de defenderse, no. Jumm… ¿QUÉ TIENEN EN COMÚN? Los comentarios que ambas noticias recibieron parecen apoyar un rol definido, de que la mujer debe permanecer sumisa y callada, aunque sea en defensa propia. Incluso algunas mujeres (me avergüenza), aplaudieron el hecho de que “se pusiera en su lugar ” a la mujer de la taquería queretana ( el golpeador no ha tenido un proceso legal, solo fue despedido) Ciertamente el patriarcado no sería tan fuerte si no tuviera tantas proselitas entre las mismas oprimidas. Cada día me decepcionan más los machos de mierda. GIF GIF

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Lectura | Hemos errado el diagnóstico de Donald Trump
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/28/2016

Lo importante no es lo que él tiene en su cabeza, sino lo que pasa por la nuestra. Por Susan Matthews 27 octubre 2016 Últimamente he estado soñando con Donald Trump. En uno de ellos, estoy entre el público cuando sale al escenario del debate, y la versión de Hillary Clinton que sale junto a él es calva y enloquecida. En otra, estoy esperando el show de Kanye West en el Madison Square Garden, pero quien aparece es Trump. No importa el sueño, despierto sintiéndome igual: atemorizada. La vigilia es suficientemente atemorizante. Durante el último debate presidencial, el país (y el mundo) vio a Trump mofarse de uno de los principios básicos de nuestra democracia: la transmisión pacífica del poder. El motor de su campaña es la paranoia y el delirio –y en los escasos momentos en los que no es paranoico ni delirante, simplemente es incoherente. Cuando le preguntaron en el segundo debate sobre haber alardeado sobre su acoso sexual, Trump básicamente respondió que eso no importaba porque ISIS es peor. “Nadie tiene más respeto por las mujeres que yo”, dijo en el último debate. Algunos en el público soltaron unas risas, y quizá esa risa tenía algo de catártico, pero yo quería lanzar cualquier cosa contra mi pantalla de televisión. Son las evasivas de Trump las que me enfurecen. Tan casual –tan casual como cuando le dijo a Billy Bush que podía tocar mujeres en contra de su voluntad porque es una estrella. Vive en una realidad alternativa, una en la que las reacciones negativas extensas en su contra simplemente no existen. ¿Qué provoca que alguien sea tan desconcertantemente inconsciente? ¿Tan confiado de su derecho a ser presidente? ¿Será que es en realidad incapaz de lidiar con la verdad objetiva? ¿Tendrá algún padecimiento mental? Varias personas, desde el ámbito de los medios hasta el de la medicina, han intentado resolver estas preguntas, han intentado hacer el diagnóstico psicológico de Trump o por lo menos han discutido la pertinencia de diagnosticar a Trump. ¿Será que podemos considerar que la causa de su aparente locura es una condición psicológica real? ¿Estamos ante la manifestación de un caso severo de desorden de personalidad narcisista? En el New York Times, en Slate, en Vanity Fair, en el Washington Post y en Atlantic han aparecido notas que especulan con cuidado sobre el tema; todas parecen surgir del mismo deseo no expresado: explicar la locura identificando un desorden real. Nos gusta poder ponerle nombre a nuestros monstruos. Diagnosticar a Trump, independientemente de si es adecuado hacerlo sin examinarlo, ayuda. *** Esta no es la primera vez que el trastorno de personalidad narcisista en la que se emplea como modo de hacer sentido de un movimiento político atemorizante. El padrino del análisis de desórdenes de personalidad, Theodore Millon, llegó a esa especialidad en parte por el fascismo y los nazis. Nacido en Manhattan en 1928, hijo de inmigrantes judíos de Europa del Este, Millon trató en su tesis doctoral “un tema de gran relevancia en aquel momento, uno que tenía que ver con preocupaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial acerca de la mentalidad fascista nazi”, según le explicó a su colega, el psicólogo Michael Shaughnessy. “Realicé investigaciones para determinar las características de las personalidades autoritarias o fascistas”. Más adelante desarrollaría el Millon Clinical Multiaxial Inventory (Inventario Clínico Multiaxial de Millon) –el MCMI, actualmente en su cuarta edición–, considerado el estándar de oro en cuanto al diagnóstico de patologías de personalidad. Leer ahora su análisis del trastorno narcisista de personalidad, uno se pregunta si no es que estaba escribiendo desde la zona de prensa en un mitin de Trump. (Millon murió en 2014.) Consideremos el análisis publicado en su tratado de 2011, Disorders of Personality: Introducing a DSM/ICD Spectrum From Normal to Abnormal: Los narcisistas no están predispuestos a apegarse a hechos objetivos ni a restringir sus acciones a los límites de las costumbres sociales ni de la vida cooperativa… Libres para vagar en su mundo privado de ficción, los narcisistas pueden perder contacto con la realidad, perder el sentido de la proporción y comienzan a pensar siguiendo líneas particulares y delirantes. Si los narcisistas fueran capaces de respetar a los demás, valorar la opinión de los otros, o ver el mundo a través de los ojos de alguien más, su tendencia hacia la ilusión y la irrealidad podría mantenerse bajo control . Desafortunadamente, los narcisistas han aprendido a devaluar a los demás, a no confiar en sus juicios y a pensar que son ingenuos o bobos. Así que en lugar de cuestionarse la veracidad de sus propias creencias, asumen que las ideas de los demás están equivocadas. Es por ello que entre más en desacuerdo se hallen con los demás, más convencidos estarán de su propia superioridad y más aislados y alienados estarán… Se les dificultará cada vez más evaluar situaciones objetivamente, y por consiguiente no serán capaces de entender por qué se les rechaza o no se les comprende. Consternados por estas fallas sociales repetidas y desconcertantes, es probable que se tornen depresivos y taciturnos. Sin embargo, fieles a su estilo, comenzarán a elaborar justificaciones nuevas y más fantasiosas para dar cuenta de su destino. Pero entre más conjuran y rumian, más pierden el contacto con la realidad, la distorsionan y perciben cosas que no están ahí. Es probable que sospechen de los demás, que cuestionen sus intensiones y los critiquen por sus engaños ostensivos… Estos fragmentos me llegaron cortesía de un psicólogo que no está interesado en especular públicamente acerca de la condición mental de Donald Trump, pero que está alarmado por la posibilidad de que alguien que padece afectado por un severo caso de este trastorno llegue a la presidencia. (La American Psychological Association tiene un estándar ético recomienda que sus miembros se abstengan de realizar diagnósticos superficiales de personas que no han examinado cara a cara, algo similar a la muy debatida Regla Goldwater, de la American Psychiatric Association.) Más adelante, Millon escribe: Deficiente con los controles sociales y la autodisciplina, la tendencia de los narcisistas CEN a fantasiar y distorsionar puede acelerarse. Los aires de grandeza pueden volverse más flagrantes. Pueden hallar sentidos ocultos y despectivos en el comportamiento incidental de los demás, y se convencen de los motivos maliciosos de los otros, de sus reclamos y sus intentos por destruirlos. Conforme sus comportamientos y sus pensamientos transgreden la realidad, su alienación crece, y pueden buscar proteger esta imagen fantasma de superioridad cada vez con mayor vigor y vigilancia que nunca. Cercados por las consecuencias de sus actos, se sienten desconcertados y asustados conforme la espiral descendente continúa su progreso inexorable. Ya fuera de contacto con la realidad, acusan a otros y los responsabilizan de su propia vergüenza y de sus fracasos. Es probable que construyan una “lógica” basada en la relevancia y la evidencia completamente circunstancial y al final construyen un sistema delirante para protegerse a sí mismos de la intolerable realidad. Últimamente he estado soñando con Donald Trump. En uno de ellos, estoy entre el público cuando sale al escenario del debate, y la versión de Hillary Clinton que sale junto a él es calva y enloquecida. En otra, estoy esperando el show de Kanye West en el Madison Square Garden, pero quien aparece es Trump. No importa el sueño, despierto sintiéndome igual: atemorizada. La vigilia es suficientemente atemorizante. Durante el último debate presidencial, el país (y el mundo) vio a Trump mofarse de uno de los principios básicos de nuestra democracia: la transmisión pacífica del poder. El motor de su campaña es la paranoia y el delirio –y en los escasos momentos en los que no es paranoico ni delirante, simplemente es incoherente. Cuando le preguntaron en el segundo debate sobre haber alardeado sobre su acoso sexual, Trump básicamente respondió que eso no importaba porque ISIS es peor. “Nadie tiene más respeto por las mujeres que yo”, dijo en el último debate. Algunos en el público soltaron unas risas, y quizá esa risa tenía algo de catártico, pero yo quería lanzar cualquier cosa contra mi pantalla de televisión. Son las evasivas de Trump las que me enfurecen. Tan casual –tan casual como cuando le dijo a Billy Bush que podía tocar mujeres en contra de su voluntad porque es una estrella. Vive en una realidad alternativa, una en la que las reacciones negativas extensas en su contra simplemente no existen. ¿Qué provoca que alguien sea tan desconcertantemente inconsciente? ¿Tan confiado de su derecho a ser presidente? ¿Será que es en realidad incapaz de lidiar con la verdad objetiva? ¿Tendrá algún padecimiento mental? Varias personas, desde el ámbito de los medios hasta el de la medicina, han intentado resolver estas preguntas, han intentado hacer el diagnóstico psicológico de Trump o por lo menos han discutido la pertinencia de diagnosticar a Trump. ¿Será que podemos considerar que la causa de su aparente locura es una condición psicológica real? ¿Estamos ante la manifestación de un caso severo de desorden de personalidad narcisista? En el New York Times, en Slate, en Vanity Fair, en el Washington Post y en Atlantic han aparecido notas que especulan con cuidado sobre el tema; todas parecen surgir del mismo deseo no expresado: explicar la locura identificando un desorden real. Nos gusta poder ponerle nombre a nuestros monstruos. Diagnosticar a Trump, independientemente de si es adecuado hacerlo sin examinarlo, ayuda. *** Esta no es la primera vez que el trastorno de personalidad narcisista en la que se emplea como modo de hacer sentido de un movimiento político atemorizante. El padrino del análisis de desórdenes de personalidad, Theodore Millon, llegó a esa especialidad en parte por el fascismo y los nazis. Nacido en Manhattan en 1928, hijo de inmigrantes judíos de Europa del Este, Millon trató en su tesis doctoral “un tema de gran relevancia en aquel momento, uno que tenía que ver con preocupaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial acerca de la mentalidad fascista nazi”, según le explicó a su colega, el psicólogo Michael Shaughnessy. “Realicé investigaciones para determinar las características de las personalidades autoritarias o fascistas”. Más adelante desarrollaría el Millon Clinical Multiaxial Inventory (Inventario Clínico Multiaxial de Millon) –el MCMI, actualmente en su cuarta edición–, considerado el estándar de oro en cuanto al diagnóstico de patologías de personalidad. Leer ahora su análisis del trastorno narcisista de personalidad, uno se pregunta si no es que estaba escribiendo desde la zona de prensa en un mitin de Trump. (Millon murió en 2014.) Consideremos el análisis publicado en su tratado de 2011, Disorders of Personality: Introducing a DSM/ICD Spectrum From Normal to Abnormal: Los narcisistas no están predispuestos a apegarse a hechos objetivos ni a restringir sus acciones a los límites de las costumbres sociales ni de la vida cooperativa… Libres para vagar en su mundo privado de ficción, los narcisistas pueden perder contacto con la realidad, perder el sentido de la proporción y comienzan a pensar siguiendo líneas particulares y delirantes. Si los narcisistas fueran capaces de respetar a los demás, valorar la opinión de los otros, o ver el mundo a través de los ojos de alguien más, su tendencia hacia la ilusión y la irrealidad podría mantenerse bajo control . Desafortunadamente, los narcisistas han aprendido a devaluar a los demás, a no confiar en sus juicios y a pensar que son ingenuos o bobos. Así que en lugar de cuestionarse la veracidad de sus propias creencias, asumen que las ideas de los demás están equivocadas. Es por ello que entre más en desacuerdo se hallen con los demás, más convencidos estarán de su propia superioridad y más aislados y alienados estarán… Se les dificultará cada vez más evaluar situaciones objetivamente, y por consiguiente no serán capaces de entender por qué se les rechaza o no se les comprende. Consternados por estas fallas sociales repetidas y desconcertantes, es probable que se tornen depresivos y taciturnos. Sin embargo, fieles a su estilo, comenzarán a elaborar justificaciones nuevas y más fantasiosas para dar cuenta de su destino. Pero entre más conjuran y rumian, más pierden el contacto con la realidad, la distorsionan y perciben cosas que no están ahí. Es probable que sospechen de los demás, que cuestionen sus intensiones y los critiquen por sus engaños ostensivos… Estos fragmentos me llegaron cortesía de un psicólogo que no está interesado en especular públicamente acerca de la condición mental de Donald Trump, pero que está alarmado por la posibilidad de que alguien que padece afectado por un severo caso de este trastorno llegue a la presidencia. (La American Psychological Association tiene un estándar ético recomienda que sus miembros se abstengan de realizar diagnósticos superficiales de personas que no han examinado cara a cara, algo similar a la muy debatida Regla Goldwater, de la American Psychiatric Association.) Más adelante, Millon escribe: Deficiente con los controles sociales y la autodisciplina, la tendencia de los narcisistas CEN a fantasiar y distorsionar puede acelerarse. Los aires de grandeza pueden volverse más flagrantes. Pueden hallar sentidos ocultos y despectivos en el comportamiento incidental de los demás, y se convencen de los motivos maliciosos de los otros, de sus reclamos y sus intentos por destruirlos. Conforme sus comportamientos y sus pensamientos transgreden la realidad, su alienación crece, y pueden buscar proteger esta imagen fantasma de superioridad cada vez con mayor vigor y vigilancia que nunca. Cercados por las consecuencias de sus actos, se sienten desconcertados y asustados conforme la espiral descendente continúa su progreso inexorable. Ya fuera de contacto con la realidad, acusan a otros y los responsabilizan de su propia vergüenza y de sus fracasos. Es probable que construyan una “lógica” basada en la relevancia y la evidencia completamente circunstancial y al final construyen un sistema delirante para protegerse a sí mismos de la intolerable realidad. En el último debate, cuando Trump proclamó que nos “mantendría en suspenso” acerca de si aceptaría el resultado de la elección, Clinton respondió con un resumen muy bien practicado sobre las evasivas de rutina de su rival. Casi como si hubiera estado leyendo a Million: Saben, cada vez que Donald cree que las cosas no van a salir como quiere, dice que sea lo que sea, está arreglado en su contra. El FBI realizó una investigación de un año sobre mis correos. Concluyeron que no había caso; él dijo que el FBI estaba amañado. Millon: En lugar de cuestionarse la veracidad de sus propias creencias, asumen que las ideas de los demás están equivocadas: Perdió las elecciones primarias en Iowa. Perdió las elecciones primarias de Wisconsin. Dijo que las primarias republicanas estaban arregladas en su contra. Millon: Se les dificultará cada vez más evaluar situaciones objetivamente, y por consiguiente no serán capaces de entender por qué se les rechaza o no se les comprende. Luego a la Trump University la demandan por fraude y asociación delictuosa; asegura que nuestro sistema judicial y el juez federal conspiran en su contra. Pueden hallar sentidos ocultos y despectivos en el comportamiento incidental de los demás, y se convencen de los motivos maliciosos de los otros Se trata –se trata de un estado mental. Así es como piensa Donald. Resulta chistoso, pero también es realmente problemático. Es exactamente como me siento cuando leo Millon. El análisis devastador que hizo el Times acerca de los tics mentales de Trump caza exactamente. El monstruo tiene nombre. El diagnostico –incluso un diagnóstico no oficial– resulta confortante. Y una vez que uno sabe qué es lo que está mal, es posible comenzar a tratar el problema. Excepto que no podemos tratarlo, no en este caso. Por una parte, no hay tratamiento aceptado para el trastorno narcisista de personalidad. Pero en un sentido mayor, resulta que la salud mental de Trump no es a lo que más le hace falta tratamiento. *** En junio, la escritora Maggie Koerth-Naker juzgó en FiveThirtyEight la pregunta de si es apropiado diagnosticar a un candidato presidencia con un trastorno mental. Escribió: La base para el diagnóstico de un desorden mental es que la persona se siente desordenada. El comportamiento humano y la personalidad existen en un espectro y lo que hace la diferencia entre, digamos, alguien que es un poco distraído y alguien que tiene TDA es que a este último los síntomas que experimentan lo incapacitan y se les dificulta funcionar en sociedad. Y es difícil argumentar que eso aplica a alguien que está conduciendo una exitosa campaña electoral por la presidencia de los Estados Unidos. “Lo queramos o no, parece funcionar”, dijo [el psicólogo de la Universidad de Northwestern Dan] McAdam. Ya sea que uno crea que una persona debe sentirse desorientado primero para recibir tratamiento por una enfermedad mental (yo no lo creo), ya sea que Donald Trump padezca o no un trastorno narcisista de personalidad (quién sabe), hay una verdad importante en este párrafo: Donald Trump sin duda parece funcionar. Y no solo funciona, lo hace exitosamente. Podemos teorizar todo lo que queramos acerca de los trastornos que le permiten actuar de ambos modos, tanto divorciado de la realidad e indiferente ante la vida y los derechos de otros seres humanos. Pero a Trump no lo abruma su comportamiento patológico. De hecho con frecuencia se le celebra por ello. Podríamos decir que sus patologías le han ayudado a ganar la nominación a la presidencia de uno de los dos principales partidos políticos. Esto dice más de nosotros que lo que dice de Trump y cualquier desorden mental que pueda tener. El psicólogo Nigel Barber, al evaluar la salud mental de Trump en Psychology Today, ofreció una advertencia reveladora: “Algunos de los criterios del DSM son menos relevantes a Trump dado que nació teniendo una fortuna, tuvo una vida que le garantizaba contacto con personas de alto estatus y ser tratado como un VIP”. No obstante, Barber diagnosticó a Trump con un trastorno narcisista de personalidad, al tiempo que admitió que los privilegios de los que Trump gozó de nacimiento quizá lo eximan de algunas de las convenciones diagnósticas del mundo de la salud mental. Yo iría un poco más allá que Barber: creo que el privilegio de Trump lo ha exentado de operar bajo las reglas de la sociedad civilizada. Ya sea que esté presumiendo haber abusado de mujeres, negando la realidad durante los debates, o prometiendo rechazar el proceso democrático si los resultados no lo favorecen, el hilo que une todos estos actos es el privilegio. La impunidad de la que ha gozado es escalofriante, y así lo es también su despreocupada certeza de que siempre estará ahí para él. El privilegio que obtiene por su género y su fama y su padre y su clase social y su raza parece haberle otorgado un pase gratis de por vida. El resultado de esta vida es un hombre que no podemos evitar patologizar. Pero las patologías propias de Trump no son nada junto a las patologías de una sociedad que le ha permitido llegar a la puerta de la oficina más importante del país, que le han permitido vivir en este mundo setenta años y ni una sola vez haberse visto confrontado por sus carencias. Una sociedad que permite que un hombre viva así y prospere está enferma.

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Llegó a casa y la encontró con otro
Ciencia EducacionporAnónimo11/7/2016

Cada septiembre 200,000 pingüinos se reúnen en esta playa para hacer sus nidos y procrear. Normalmente la vida es buena, pero este esposo llega a casa sólo para encontrar a su pareja con otro. Su estrategia es simplemente pelear con el hasta hacerlo huir, pero aunque la mayoría de las aves tienen alas ligeras para volar, las de los pingüinos tienen huesos sólidos que son usados como bates de baseball. Eventualmente los rivales llaman a la hembra para que decida, pero ella elige al amante. El esposo se resiste a perder a la madre de sus hijos, así que la sigue a casa dónde su rival se esconde en el nido. Su única forma de llegar a el es con picotazos, normalmente usados para capturar a sus presas, ahora los usan para sacarse los ojos. El "esposo" lleva la pelea al límite aun con el hecho de que estar herido se convierte en presa fácil. Hace un último llamado a su pareja, pero esta no le responde, al final herido y humillado es echado al frío. Quizá te interese: Las personas sarcásticas son más inteligentes. The Last Of Us | Curiosidades que quizá no sabías Así es la cafetería de Dragon Ball en Japón

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