Me comentó hace un buen tiempo que estaba con insomnio, siempre encontrando excusas para charlar conmígo, la muy pesada.
Así es que fui a distraer un poco de mi apretada agenda en aquel evento banal consistente en oirle emitir sonidos sin la mayor relación intrínseca y sin otro beneficio para mi que una deseable aunque improbable merma en los reproches del próximo ocasional encontronazo.
Como sea, estaba charlando con ella, cuando volví a observar esa miráda fíja y apreciativa. Y reparé en algo. Quizá no había prestado atención, pero ¡Estuvo 3 minutos seguidos con la mirada fíja en mis ojos, sin la mas mínima señal de aburrimiento o cansancio, y sin que lo exigiera para nada el contexto!
Al principio quizá lo tomé como un desafío, y empécé a imitarla. Al tiempo de fijár la mirada en sus ojos, comenzó a surgir en derredor suyo su verdadera apariencia.
Largos cabellos caoba cubrian su rostro, y los ojos eran mas bien reptilianos. Una sonrisa culminada de afilados dientes subrrayaba lo anterior.
No bien se dió cuenta de que me di cuenta rodó su cabéza a un costado, placidamente babeante y dormida