Y como Icaro…
Ángela, venía con alas incluidas, por eso volaba siempre hacia el sol naciente, aquel que se ve por la mitad; quería llegar, verlo al completo, y viajaba tan rápido, que el tiempo, no le podía alcanzar. Pero ella seguía avanzando, más y más, con fuerza batía sus alas, viendo allá abajo, pasar el mar. Pero ese sol jamás despuntaba, no crecía, ¿curioso?, siempre está igual.
Ángela comenzó a cansarse… y se quejó; allí un diablillo le dijo al oído: “nunca vas a llegar”, entonces se quejó más, y para exorcizar a estos demonios, ella, convocó a Satán. Este llegó ciego, y a cicatrices cerró su boca, ya no se puede quejar; a cambio: enlenteció sus alas.
Ahora el sol trepa, el tiempo le pasa, pronto, callada, morirá.
By: Cuentista
Su comentario me enriquese