Elecciones y Practicas electorales en
Buenos Aires
1860-1880 1ra Parte
La invención del ciudadano fue un proceso central en la vida política de los nuevos países independientes, procesos que se asocia estrechamente con la historia del sufragio, un modelo sociológico ya clásico, el derecho a voto define a la ciudadanía política
La interpretación del caso argentina no son una excepción, así la puesta en vigencia de la ley electoral de 1912, que establece el secreto y la obligatoriedad del voto se considera generalmente como el paso clave en el proceso de ampliación de una ciudadanía hasta entonces restringida. El sufragio universal (1821 -1853) establecido en la letra había sido burlado en la práctica, violándose así el principio de soberanía popular.
El propósito de este articulo revisar las cuestiones electorales tanto en las practicas como en las elecciones, específicamente las que se desarrollaron en la ciudad de buenos aires entre 1860 – 1880, ya que la que la vida política era excepcional en su dinámica y en sus características, en donde su historia de auge y declinación constituye un aspecto clave del proceso de formación del sistema político argentino.
Los primeros pasos de la revolución de independencia en 1810, la ciudad de buenos aires tuvo una agitada vida política, en donde las clases propietarias se desarrollan en formas propias de organización destinadas a competir en el conflicto por el control del poder. Después de la caída de Rosas en 1852 esta lucha cobra renovado vigor y la ciudad se convirtió en un escenario político muy activo.
Allí se consolida el partido liberal con en la figura de Bartolomé Mitre hegemonizo primero el poder político en la provincia, que luego de 1861 de Pavón se lanzo a construir un partido nacional. Dos facciones lideran la escena política el nacionalismo y el autonomismo, que intentaron dominar el control político de Buenos Aires , que culminar con la derrota de las armas rebeldes de la ciudad y la provincia que se opusieron a la federalización de Buenos Aires dispuesta por el gobierno nacional.
Los métodos para alcanzar el poder local y nacional fueron diversos, pero para alcanzar los puestos de gobierno, las leyes establecían un camino único que era el de las elecciones, que adquirieron importancia para legitimar el poder, en todos los años las elecciones se realizaron puntualmente para designar diputados nacionales y provinciales, electores para presidente y vice.
En la Argentina regia el sufragio universal para los hombre adultos nacido o naturalizados argentinos, en la práctica hubo mucha movilizacion y competencia electoral pero muy poca gente ejercía su derecho a voto.
La dirección de encuesta está centrado en que significaba votar en buenos aires , como funcionaban efectivamente el sufragio y las elecciones desde el punto de vista de la relación entre la sociedad civil y el poder político, que relación se establecía colectivamente entre el voto y la representación política.
Las normas electorales
Hasta 1862 las pautas electorales seguían sin cambios a las implementadas en 1821, pero después de la unificación nacional, ciudad y provincia se ajustaron a las leyes dictadas por el Congreso en los años 1863-73 y 1877.
La ciudad estuvo siempre dividida en sesiones electorales correspondientes a las diferentes parroquias (12 en la década 1860 y 14 en la década de 1870), a partir de 1863 las autoridades del comicios debían estar precedidas por un juez de paz, acompañado por 4 vecinos designados por sorteo entre los presentes en el comicios y por 2 designados por la legislatura entre 20 vecinos, en 1873 se modifica a 5 titulares y 5 suplentes, el registro elegidos por una junta especial integrada por el presidente de la Legislatura ,tribunal superior y juez federal.
(1854 sufragio popular derecho inherente a la calidad del ciudadano argentino y un deber).Votan mayores de 17 o 18 años nacidos o naturalizados en el momento, los extranjeros votaban para las elecciones municipales, aunque con requisitos de propiedad y capacidad. En 1863 se estableció por primera vez registro cívico, que estaba a cargo de una junta calificadora, formada por el juez de paz de cada sección y dos vecinos nombrados por el poder ejecutivo. El registro era voluntario, en 1873 se introdujo la urna y el voto se realiza por escrito, al final del escrutinio, se anunciaban los resultados y se remitía la documentación al poder legislativo quien daba la última palabra de la validez del sufragio.
Las leyes electorales para dar mayor transparencia sugieren una evidente preocupación por cambiar una realidad porteña cuya realidad está afectada por una sucesión de votaciones en que la competencia violenta y la movilización facciosa se alternaban con la indiferencia generalizada y la abstención.
Los días de elección
Desordenes, agitación y violencia eran la materia habitual en que se amasaban muchas jornadas, el triunfo se asociaba estrechamente a la victoria de las armas, no se habla tanto de las urnas ideas como de cascotes, puñales y revólveres.
El que tiene la fuerza toma las mesas, gana las elecciones, logrando el control del atrio de la iglesia pero también de su patio, cúpula, techo y paredes, con la escasa participación de los miembros de la iglesia, el espacio de elección se complementa con la calle vecina y las azoteas de alrededores.
Era una violencia organizada, comenzaba en el momento de abrir el comicio, que no podía llevarse a cabo debidos a las maniobras del propio juez de paz que impedía la votación y la fabricaba a su manera. Continuaban con presentación de los supuestos votantes, que por la falsificación de boletas, el robo y la alteración de padrones estaban al orden de día. Tampoco era infrecuente que grupos ajenos a la parroquia irrumpieran el acto electoral o impedir una votación.
Los protagonista formaban una tropa que tenían sus dirigentes, caudillos que a su vez actuaban bajo el signo de algún dirigente político mayor, el grupo se complementa con jóvenes políticos muchos de ellos estudiantes pertenecientes a las familias distinguidas de Buenos Aires . En cada elección cada dirigente ponía en movimiento su clientela, los jefes pasaban revista a sus fuerzas y cuentan los hombres de pelea que pueden disponer el día del combate.
Era sin embargo una guerra limitada era un escenario cerrado (el atrio) el objetivo era exclusivamente ganar y mantener la posición la mesa electoral. La violencia era también limitada, los participantes estaban definidos de antemano y todo se resolvía en un dia, pocas veces se producía alguna muerte.
La superioridad numérica aparecía como un dato importante ante a la hora de fabricar los votos propios como las de bloquear los ajenos, no era un método monopolizado por una u otra facción sino un mecanismo que formaba parte del aparato electoral.
Las facciones se trataban de asegurar la designación de partidarios en funciones clave, jueces de paz, oficiales de policía e integrantes de las juntas empadronadoras, siempre el fraude era descubierto por la parte perdedora. La mayor parte del tiempo las facciones debieron competir también en el terreno, desplegando sus partidarios, el día del comicios para ganar por la fuerza y por los votos.
La invención del ciudadano fue un proceso central en la vida política de los nuevos países independientes, procesos que se asocia estrechamente con la historia del sufragio, un modelo sociológico ya clásico, el derecho a voto define a la ciudadanía política
La interpretación del caso argentina no son una excepción, así la puesta en vigencia de la ley electoral de 1912, que establece el secreto y la obligatoriedad del voto se considera generalmente como el paso clave en el proceso de ampliación de una ciudadanía hasta entonces restringida. El sufragio universal (1821 -1853) establecido en la letra había sido burlado en la práctica, violándose así el principio de soberanía popular.
El propósito de este articulo revisar las cuestiones electorales tanto en las practicas como en las elecciones, específicamente las que se desarrollaron en la ciudad de buenos aires entre 1860 – 1880, ya que la que la vida política era excepcional en su dinámica y en sus características, en donde su historia de auge y declinación constituye un aspecto clave del proceso de formación del sistema político argentino.
Los primeros pasos de la revolución de independencia en 1810, la ciudad de buenos aires tuvo una agitada vida política, en donde las clases propietarias se desarrollan en formas propias de organización destinadas a competir en el conflicto por el control del poder. Después de la caída de Rosas en 1852 esta lucha cobra renovado vigor y la ciudad se convirtió en un escenario político muy activo.
Allí se consolida el partido liberal con en la figura de Bartolomé Mitre hegemonizo primero el poder político en la provincia, que luego de 1861 de Pavón se lanzo a construir un partido nacional. Dos facciones lideran la escena política el nacionalismo y el autonomismo, que intentaron dominar el control político de Buenos Aires , que culminar con la derrota de las armas rebeldes de la ciudad y la provincia que se opusieron a la federalización de Buenos Aires dispuesta por el gobierno nacional.
Los métodos para alcanzar el poder local y nacional fueron diversos, pero para alcanzar los puestos de gobierno, las leyes establecían un camino único que era el de las elecciones, que adquirieron importancia para legitimar el poder, en todos los años las elecciones se realizaron puntualmente para designar diputados nacionales y provinciales, electores para presidente y vice.
En la Argentina regia el sufragio universal para los hombre adultos nacido o naturalizados argentinos, en la práctica hubo mucha movilizacion y competencia electoral pero muy poca gente ejercía su derecho a voto.
La dirección de encuesta está centrado en que significaba votar en buenos aires , como funcionaban efectivamente el sufragio y las elecciones desde el punto de vista de la relación entre la sociedad civil y el poder político, que relación se establecía colectivamente entre el voto y la representación política.
Las normas electorales
Hasta 1862 las pautas electorales seguían sin cambios a las implementadas en 1821, pero después de la unificación nacional, ciudad y provincia se ajustaron a las leyes dictadas por el Congreso en los años 1863-73 y 1877.
La ciudad estuvo siempre dividida en sesiones electorales correspondientes a las diferentes parroquias (12 en la década 1860 y 14 en la década de 1870), a partir de 1863 las autoridades del comicios debían estar precedidas por un juez de paz, acompañado por 4 vecinos designados por sorteo entre los presentes en el comicios y por 2 designados por la legislatura entre 20 vecinos, en 1873 se modifica a 5 titulares y 5 suplentes, el registro elegidos por una junta especial integrada por el presidente de la Legislatura ,tribunal superior y juez federal.
(1854 sufragio popular derecho inherente a la calidad del ciudadano argentino y un deber).Votan mayores de 17 o 18 años nacidos o naturalizados en el momento, los extranjeros votaban para las elecciones municipales, aunque con requisitos de propiedad y capacidad. En 1863 se estableció por primera vez registro cívico, que estaba a cargo de una junta calificadora, formada por el juez de paz de cada sección y dos vecinos nombrados por el poder ejecutivo. El registro era voluntario, en 1873 se introdujo la urna y el voto se realiza por escrito, al final del escrutinio, se anunciaban los resultados y se remitía la documentación al poder legislativo quien daba la última palabra de la validez del sufragio.
Las leyes electorales para dar mayor transparencia sugieren una evidente preocupación por cambiar una realidad porteña cuya realidad está afectada por una sucesión de votaciones en que la competencia violenta y la movilización facciosa se alternaban con la indiferencia generalizada y la abstención.
Los días de elección
Desordenes, agitación y violencia eran la materia habitual en que se amasaban muchas jornadas, el triunfo se asociaba estrechamente a la victoria de las armas, no se habla tanto de las urnas ideas como de cascotes, puñales y revólveres.
El que tiene la fuerza toma las mesas, gana las elecciones, logrando el control del atrio de la iglesia pero también de su patio, cúpula, techo y paredes, con la escasa participación de los miembros de la iglesia, el espacio de elección se complementa con la calle vecina y las azoteas de alrededores.
Era una violencia organizada, comenzaba en el momento de abrir el comicio, que no podía llevarse a cabo debidos a las maniobras del propio juez de paz que impedía la votación y la fabricaba a su manera. Continuaban con presentación de los supuestos votantes, que por la falsificación de boletas, el robo y la alteración de padrones estaban al orden de día. Tampoco era infrecuente que grupos ajenos a la parroquia irrumpieran el acto electoral o impedir una votación.
Los protagonista formaban una tropa que tenían sus dirigentes, caudillos que a su vez actuaban bajo el signo de algún dirigente político mayor, el grupo se complementa con jóvenes políticos muchos de ellos estudiantes pertenecientes a las familias distinguidas de Buenos Aires . En cada elección cada dirigente ponía en movimiento su clientela, los jefes pasaban revista a sus fuerzas y cuentan los hombres de pelea que pueden disponer el día del combate.
Era sin embargo una guerra limitada era un escenario cerrado (el atrio) el objetivo era exclusivamente ganar y mantener la posición la mesa electoral. La violencia era también limitada, los participantes estaban definidos de antemano y todo se resolvía en un dia, pocas veces se producía alguna muerte.
La superioridad numérica aparecía como un dato importante ante a la hora de fabricar los votos propios como las de bloquear los ajenos, no era un método monopolizado por una u otra facción sino un mecanismo que formaba parte del aparato electoral.
Las facciones se trataban de asegurar la designación de partidarios en funciones clave, jueces de paz, oficiales de policía e integrantes de las juntas empadronadoras, siempre el fraude era descubierto por la parte perdedora. La mayor parte del tiempo las facciones debieron competir también en el terreno, desplegando sus partidarios, el día del comicios para ganar por la fuerza y por los votos.