Que tarjeta Wi Fi Comprar?
Esta es una pregunta bastante recurrente y en cada momento suele tener una contestación ligeramente diferente en función de la tecnología disponible. Sin embargo, existen una serie de recomendaciones generales que siempre conviene seguir y que nos facilitarán la compra de la tarjeta “definitiva”
Antes de nada, repasemos qué es eso de “Wi-Fi”…
El estándar Wi-Fi
Wi-Fi o Wireless Fidelity es el nombre de un estándar acordado por un gran número de fabricantes para crear redes inalámbricas para PCs. Deberemos asegurarnos que todo el hardware que compremos para crear una red Wi-Fi tenga el logotipo oficial del consorcio Wi-Fi o el texto “Wi-Fi approved” si queremos evitar problemas.
Dentro de las redes Wi-Fi hay muchos estándares diferentes (802.11, 802.11a, 802.11b, 802.11g, etc.) y todo esto puede resultar un galimatías al principio. Vamos a ver un esquema en forma de árbol genealógico de los diferentes estándares y sus compatibilidades:
Las redes y dispositivos 802.11a NO son compatibles con 802.11b, mientras que 802.11b+ y 802.11g sí son compatibles hacia atrás con 802.11b. Veamos el porqué de todo esto.
El primer estándar de redes inalámbricas para PCs que surgió fue el 802.11, con una frecuencia de funcionamiento de 2.4 GHz y una velocidad de transmisión de 1 a 2 Mbps. Pronto se vió que esta velocidad de transmisión era insuficiente y se definió la primera revisión del estándar, el 802.11a. Este nuevo estándar emplea la frecuencia de 5 GHz para sus emisiones y soporta velocidades de 54 a 108 Mbps (recordemos que una red de área local Fast-Ethernet funciona a 100 Megabits por segundo). El gran problema de 802.11a es que la banda de 5 GHz no es libre para usos convencionales en todo el mundo, solamente lo es en EEUU y parcialmente en Japón, mientras que en Europa está reservada para fines militares. Por ello no ha tenido mucha aceptación a nivel global y era un estándar en claro declive hasta la aparición de disposiitivos tribanda (802.11a+b+g). Hay que tener mucho cuidado al comprar material Wi-Fi de oferta -bien en tiendas de informática, bien en sitios de subastas en Internet como Ebay.com, sobretodo- y no comprar hardware que sólo funcione según este estándar, puesto que a día de hoy es tecnología obsoleta y es muy probable que no podamos conectarnos a la mayoría de redes.
802.11b es el estándar Wi-Fi más importante y el más consolidado, trabaja en la banda de 2.4 GHz que es libre para usos convencionales en todo el mundo, por lo que no es necesario pedir licencia para poder montar una red. Debido a que la frecuencia es menor, las velocidades también son menores y se trabaja a 11 Mbps (recordemos que una red de área local Ethernet funciona a 10 Megabits por segundo, por lo que son muy parejas). Hoy por hoy es difícil encontrar hardware que sea “802.11b puro”, casi todo soporta un estándar posterior, sin embargo todos los nuevos estándares son compatibles hacia atrás con 802.11b.
Los 11 Mbps de 802.11b pronto se han visto como una limitación y varios fabricantes han ido sacando al mercado mejoras posibilitando funcionar a 22 Mbps, lo que se conoce como 802.11b+. Esto lejos de ser una solución se ha convertido en un problema ya que cada fabricante lo ha venido haciendo sin seguir ningún estándar, por lo que tarjetas de un fabricante como CISCO y tarjetas de otro como USRobotics que funcionen a 22 Mbps, por poner dos ejemplos, no son compatibles entre sí funcionando a 22 Mbps y tienen que “bajar un escalón” hasta 802.11b e interconectarse a 11 Mbps.
Como se vió que la necesidad de un estándar que funcionara a más velocidad era patente, se desarrolló el 802.11g, que también opera en la banda de 2.4 GHz como los dos anteriores, pero soporta velocidades de 54 Mbps, manteniendo la compatibilidad con el estándar original 802.11b. Actualmente este es el estándar dominante y prácticamente todo el hardware que podemos comprar en las tiendas lo cumple, funcionando a 54 Mbps (o incluso a 108 Mbps con extensiones propias de cada fabricante).
Entre las ventajas más destacables de 802.11g se encuentran:
*1-Opera en una banda libre en todo el mundo, 2.4 GHz.
*2-Es compatible hacia atrás con todo el hardware 802.11b, por lo que en una red 802.11g podrá participar hardware antiguo que cumpla la norma 802.11b.
*3-Funciona a una velocidad bastante razonable, 54 Mbps.
Actualmente ya hay en el mercado hardware de la siguiente generación, 802.11n, que utiliza varios emisores y receptores multiplexados (tecnología MIMO) para alcanzar velocidades de hasta 540 Mbps.
Tarjetas Wi-Fi
Existen infinidad de modelos diferentes de tarjetas en el mercado, por lo que escoger una buena tarjeta Wi-Fi es una tarea importante. Lo más importante es el estándar que cumplan. Como hemos explicado anteriormente, es muy recomendable comprar una tarjeta que cumpla el estándar 802.11g, puesto que será compatible con todas las tarjetas 802.11b y 802.11b+ y además soportará velocidades más altas.
Existen además tarjetas multi-estándar que soportan tanto 802.11a como 802.11b o 802.11g, operando tanto en 5 GHz como 2.4 GHz. Este tipo de tarjetas suele utilizar el chipset Atheros ( http://www.atheros.com ).
Además del estándar, otro factor importante es la potencia de la radio de la tarjeta. Cuando una tarjeta emite datos por radio lo hace a una determinada potencia, por lo que la cobertura que tengamos con esa tarjeta está en función de este dato. Otro punto importante es la sensibilidad de la tarjeta. Estos dos valores corresponden a la potencia con la que “grita” nuestra tarjeta en una red Wi-Fi y a la sensibilidad con la que “escucha”, respectivamente. Ambos son muy importantes, el primero para ser escuchado correctamente a pesar de estar en una posición alejada y el segundo para poder escuchar al resto. Obviamente, cuanto mejores sean estos valores, mejor será la tarjeta (no es necesario tener miedo de posibles radiaciones, todas las tarjetas del mercado siguen el criterio de prudencia al trabajar como mucho a una centésima parte de la potencia que se comienza a considerar perjudicial).
Para mejorar tanto la capacidad de escuchar a otros equipos, como la de ser escuchado por ellos pueden emplearse antenas. La posibilidad de conectar una antena externa a nuestra tarjeta sin muchos esfuerzos es, por tanto, algo importante. A pesar de que hoy en día no hay muchas tarjetas con conectores para antenas externas, es una ventaja a considerar si no vamos a utilizar la tarjeta en un entorno cerrado (dentro de una casa u oficina).
Potencia de emisión y Sensibilidad
Estos dos valores tienen una estrecha relación y son muy importantes a la hora de valorar una tarjeta Wi-Fi, aunque muchas veces son olvidados.
Ambos tienen una fácil explicación: como hemos dicho, la banda de los 2.4 GHz es libre en todo el mundo, por lo que habitualmente está llena de interferencias de otros equipos, hornos microondas, dispositivos de radio, etc. Hay muchísimo ruido, como podría haber en medio de una discoteca. Imaginemos que estamos en una discoteca tratando de hablar con una persona atractiva. Sería tan importante que la otra persona nos escuchara (buena potencia de emisión) como que nosotros pudiésemos escuchar lo que nos dice (sensibilidad de recepción). Cuanto mayor sea nuestra potencia de emisión, más posibilidades hay de que nuestra frase sea entendible al llegar a su destino, a pesar de las distorsiones del ruido. Asimismo, cuanto mejor sea nuestra sensibilidad de recepción, menor potencia de emisión exigiremos a la otra persona, puesto que seremos capaces de entender su frase aunque nos llegue con una potencia muy baja.
La potencia de emisión y la sensibilidad de recepción de una tarjeta se mide comúnmente en miliwatios (mW) o en decibelios (dBm). Un miliwatio es una medida absoluta de potencia, es decir, comprende valores de cero a lo que sea. Un decibelio, por contra, es una medida relativa de potencia y admite valores positivos y negativos. Realmente estamos hablando de lo mismo, pero para hacer cálculos de forma más sencilla se suelen utilizar dBm.
Para pasar de mW a dBm deberemos emplear esta fórmula: dBm = 10 x log(mW). Si no nos queremos complicar mucho la vida, tenemos calculadoras automáticas para hacer estas equivalencias ( http://www.bessernet.com/jobAids/dBmCalc/dBmCalc.html ).
Algunas equivalencias útiles:
*30dBm son exactamente 1000 mW
*20dBm son exactamente 100 mW
*17dBm alrededor de 50 mW
*15dBm alrededor de 32 mW
Es bastante normal que la potencia de emisión de las tarjetas se encuentre entre 32 mW y 100 mW. Cuanto mayor sea este número mayor potencia tendrá la tarjeta, por lo que resultará mejor.
En cuanto a la sensibilidad de recepción, suelen manejarse valores de -80 dBm a -96 dBm (valores negativos) y como se puede intuir, cuanto menores sean esos valores, más sensible será la tarjeta y por tanto mejor será su rendimiento (menor en cuanto a valor, claro, -96 dBm es menor que -80 dBm).
En esta dirección: http://freenetworks.org/moin/index.cgi/ReceiveSensitivity , tenemos una lista de varias tarjetas Wi-Fi y su potencia de emisión y sensibilidad de recepción.
Modos de funcionamiento
La gran mayoría de usuarios de tarjetas Wi-Fi simplemente la utilizan para poder conectarse a una red inalámbrica. Esto es lo que se conoce como funcionar en modo gestionado (managed), infraestructura (infrastructure) o empresarial (enterprise). Cuando una tarjeta funciona en este modo, se asocia a un Punto de Acceso que gestiona el medio inalámbrico. Por ello se dice que está “gestionada” (managed). Este es el modo más usual de funcionamiento, sin embargo no es el único. Veamos qué otras posibilidades nos ofrecen:
Ad-hoc
Hasta ahora hemos dicho que para interconectar sin cables varios ordenadores era necesario utilizar un Punto de Acceso. Eso no es del todo cierto, ya que si configuramos todas las tarjetas Wi-Fi en modo “ah-hoc” podremos comunicarnos de un equipo a otro directamente.
Entonces, ¿por qué se usan los Puntos de Acceso? Un Punto de Acceso gestiona el medio de la misma manera que lo haría un moderador en un debate. Cuando una tarjeta Wi-Fi que está asociada a un Punto de Acceso quiere transmitir, solicita la palabra al Punto de Acceso y este se la concede, pidiendo al resto que no transmita durante un determinado tiempo. De esta manera la gestión del medio físico (el aire, por donde se transmiten las ondas) es mucho más eficiente y se minimizan las retransmisiones por ruido. Funcionando en modo “ad-hoc” esto no pasa, cada tarjeta emite cuando le viene en gana y es posible que haya que retransmitir los datos varias veces para que lleguen sin errores, por lo que el rendimiento suele ser menor.
¿A partir de cuántos equipos conviene funcionar en modo gestionado y comprar un Punto de Acceso? Esta pregunta no tiene una respuesta única para todos los casos. De la misma manera que cuando hablamos con un amigo no necesitamos que haya un moderador para que vaya dando la palabra a uno y a otro y que la conversación sea fluida, y sin embargo, cuando hay un debate electoral el número de interlocutores suele ser también dos y aún así se requiere la presencia de un moderador para evitar que no se entienda lo que dice cada uno por estar hablando a la vez. La respuesta entonces sería: siempre que podamos permitirnos la compra de un Punto de Acceso, conviene hacerlo para mejorar el rendimiento global de nuestra red Wi-Fi, pero en ocasiones imprevistas podremos interconectar ordenadores con tarjetas Wi-Fi en modo “ad-hoc”, por ejemplo para pasar documentos de un portátil a otro en la sala de embarque de un aeropuerto.
En torno a 4 ó 5 equipos interconectados en modo “ad-hoc” comienza a ser excesivo y la tasa de errores en la tranmisión crece notablemente, por lo que es recomendable el empleo de un Punto de Acceso.
Gestionado
Este es el modo más común de funcionamiento. La tarjeta se asocia a un Punto de Acceso y este coordina a todas las tarjetas asociadas a él para minimizar los errores de transmisión. En ocasiones necesitaremos saber el nombre de la red Wi-Fi que gestiona el Access Point, lo que se conoce como SSID (Service Set IDentifier), aunque prácticamente todos los Puntos de Acceso emiten el nombre de la red que gestionan periódicamente y nuestros sistemas nos informan de que han detectado nuevas redes Wi-Fi a las que podemos asociarnos.
Master o maestro
Un Punto de Acceso es un pequeño sistema que tiene dos tarjetas de red: una tarjeta Ethernet para conectar el Punto de Acceso a una red cableada, y una tarjeta Wi-Fi para recibir y transmitir los datos de la red inalámbrica. La tarjeta Wi-Fi que está dentro de un Punto de Acceso no está ni en modo “ad-hoc” ni en modo gestionado, se encuentra en modo “master” o maestro.
Cuando una tarjeta está en modo “master” se comporta como si fuera un Punto de Acceso: emite periódicamente el nombre de la red o SSID que hayamos configurado, admite que otras tarjetas se asocien a su red y gestiona el tráfico de todas las tarjetas que tiene asociadas.
Como ya hemos dicho, las tarjetas que están dentro de los Puntos de Acceso están en modo “master”, pero también es posible configurar algunas tarjetas de PCs para ponerlas en este modo, convirtiendo a nuestro PC en un nuevo Punto de Acceso. Esto tiene ventajas importantes, sobre todo relacionadas con la seguridad.
Monitor
Algunas tarjetas pueden configurarse para que funcionen en modo monitor y que analicen todos los canales de radio que se utilizan para redes Wi-Fi en busca de nuevas redes. Esto es muy útil si queremos descubrir redes inalámbricas en sitios en los que no hemos estado previamente o si queremos darnos un paseo por nuestra ciudad para detectar cuáles son los puntos de mayor concentración de este tipo de redes.
El escaneo de canales es pasivo, es decir, se hace sin emitir ningún tipo de dato, por lo que es difícil detectar si alguien tiene una tarjeta monitorizando nuestra red. Todos estos detalles se analizarán con detalle en el apartado acerca de la soluciones de seguridad para redes inalámbricas.
¿Qué modos soporta cada tarjeta?
En principio todas soportan los modos ad-hoc y gestionado (managed o infrastructure) y muy pocas soportan el modo monitor, aún menos el modo master. Los modos que soporta una tarjeta están en total relación con el driver con el que se están gestionando y el driver suele depender del chipset con el que trabaja internamente la tarjeta. En esta web: http://www.hpl.hp.com/personal/Jean_Tourrilhes/Linux/Linux.Wireless.drivers.802.11ag.html , teneis mucha información sobre tarjetas, qué chipsets usan y qué driver necesitan. Y en esta otra: http://kmuto.jp/debian/hcl/index.cgi , teneis una ayuda para configurar vuestras tarjetas en Debian GNU/Linux (meteis la salida del comando “lspci -n y os dice qué driver necesita). Hay otro buen buscador de chipsets en: http://linux-wless.passys.nl/ .
Por lo general, las tarjetas 802.11b más recomendables son las PCMCIA con chipset Prism2, ya que soportan ad-hoc, gestionado, monitor y master, además de reinyección de paquetes. En cuanto a 802.11g, las más recomendables son las tarjetas con chipset Atheros, que soportan todo lo anterior e incluso pueden ser tribanda, funcionando en 802.11a, 802.11b y 802.11g. Con los nuevos drivers madwifi-ng para GNU/Linux son capaces de soportar varias configuraciones diferentes en una sola tarjeta a la vez.
Seguridad
Por último convendría saber qué posibilidades en cuanto a seguridad soporta la tarjeta. Desde las antiguas tarjetas 802.11b que soportaban WEP (Wired Equivalent Privacy) con claves de 64 bits hasta tarjetas más modernas con claves de 256 bits, WPA, soporte para 802.1x/802.11i, etc.
Dada la complejidad de estándares, siglas y demás, lo referente a seguridad queda pendiente para un próximo artículo O
Resumen
Resumiendo, los criterios más importantes a la hora de comprar una tarjeta Wi-Fi son:
El estándar que soporta, siendo el 802.11g el recomendado.
La potencia de salida de la tarjeta y su sensibilidad.
La posibilidad de conectar una antena externa para mejorar el rendimiento de la tarjeta.
Los modos de funcionamiento que soporta: ad-hoc, infraestructura, monitor, master.
Las posibilidades en cuanto a seguridad de la tarjeta: WEP, WPA, etc.
Creditos: Texipi
Esta es una pregunta bastante recurrente y en cada momento suele tener una contestación ligeramente diferente en función de la tecnología disponible. Sin embargo, existen una serie de recomendaciones generales que siempre conviene seguir y que nos facilitarán la compra de la tarjeta “definitiva”
Antes de nada, repasemos qué es eso de “Wi-Fi”…
El estándar Wi-Fi
Wi-Fi o Wireless Fidelity es el nombre de un estándar acordado por un gran número de fabricantes para crear redes inalámbricas para PCs. Deberemos asegurarnos que todo el hardware que compremos para crear una red Wi-Fi tenga el logotipo oficial del consorcio Wi-Fi o el texto “Wi-Fi approved” si queremos evitar problemas.
Dentro de las redes Wi-Fi hay muchos estándares diferentes (802.11, 802.11a, 802.11b, 802.11g, etc.) y todo esto puede resultar un galimatías al principio. Vamos a ver un esquema en forma de árbol genealógico de los diferentes estándares y sus compatibilidades:
Las redes y dispositivos 802.11a NO son compatibles con 802.11b, mientras que 802.11b+ y 802.11g sí son compatibles hacia atrás con 802.11b. Veamos el porqué de todo esto.
El primer estándar de redes inalámbricas para PCs que surgió fue el 802.11, con una frecuencia de funcionamiento de 2.4 GHz y una velocidad de transmisión de 1 a 2 Mbps. Pronto se vió que esta velocidad de transmisión era insuficiente y se definió la primera revisión del estándar, el 802.11a. Este nuevo estándar emplea la frecuencia de 5 GHz para sus emisiones y soporta velocidades de 54 a 108 Mbps (recordemos que una red de área local Fast-Ethernet funciona a 100 Megabits por segundo). El gran problema de 802.11a es que la banda de 5 GHz no es libre para usos convencionales en todo el mundo, solamente lo es en EEUU y parcialmente en Japón, mientras que en Europa está reservada para fines militares. Por ello no ha tenido mucha aceptación a nivel global y era un estándar en claro declive hasta la aparición de disposiitivos tribanda (802.11a+b+g). Hay que tener mucho cuidado al comprar material Wi-Fi de oferta -bien en tiendas de informática, bien en sitios de subastas en Internet como Ebay.com, sobretodo- y no comprar hardware que sólo funcione según este estándar, puesto que a día de hoy es tecnología obsoleta y es muy probable que no podamos conectarnos a la mayoría de redes.
802.11b es el estándar Wi-Fi más importante y el más consolidado, trabaja en la banda de 2.4 GHz que es libre para usos convencionales en todo el mundo, por lo que no es necesario pedir licencia para poder montar una red. Debido a que la frecuencia es menor, las velocidades también son menores y se trabaja a 11 Mbps (recordemos que una red de área local Ethernet funciona a 10 Megabits por segundo, por lo que son muy parejas). Hoy por hoy es difícil encontrar hardware que sea “802.11b puro”, casi todo soporta un estándar posterior, sin embargo todos los nuevos estándares son compatibles hacia atrás con 802.11b.
Los 11 Mbps de 802.11b pronto se han visto como una limitación y varios fabricantes han ido sacando al mercado mejoras posibilitando funcionar a 22 Mbps, lo que se conoce como 802.11b+. Esto lejos de ser una solución se ha convertido en un problema ya que cada fabricante lo ha venido haciendo sin seguir ningún estándar, por lo que tarjetas de un fabricante como CISCO y tarjetas de otro como USRobotics que funcionen a 22 Mbps, por poner dos ejemplos, no son compatibles entre sí funcionando a 22 Mbps y tienen que “bajar un escalón” hasta 802.11b e interconectarse a 11 Mbps.
Como se vió que la necesidad de un estándar que funcionara a más velocidad era patente, se desarrolló el 802.11g, que también opera en la banda de 2.4 GHz como los dos anteriores, pero soporta velocidades de 54 Mbps, manteniendo la compatibilidad con el estándar original 802.11b. Actualmente este es el estándar dominante y prácticamente todo el hardware que podemos comprar en las tiendas lo cumple, funcionando a 54 Mbps (o incluso a 108 Mbps con extensiones propias de cada fabricante).
Entre las ventajas más destacables de 802.11g se encuentran:
*1-Opera en una banda libre en todo el mundo, 2.4 GHz.
*2-Es compatible hacia atrás con todo el hardware 802.11b, por lo que en una red 802.11g podrá participar hardware antiguo que cumpla la norma 802.11b.
*3-Funciona a una velocidad bastante razonable, 54 Mbps.
Actualmente ya hay en el mercado hardware de la siguiente generación, 802.11n, que utiliza varios emisores y receptores multiplexados (tecnología MIMO) para alcanzar velocidades de hasta 540 Mbps.
Tarjetas Wi-Fi
Existen infinidad de modelos diferentes de tarjetas en el mercado, por lo que escoger una buena tarjeta Wi-Fi es una tarea importante. Lo más importante es el estándar que cumplan. Como hemos explicado anteriormente, es muy recomendable comprar una tarjeta que cumpla el estándar 802.11g, puesto que será compatible con todas las tarjetas 802.11b y 802.11b+ y además soportará velocidades más altas.
Existen además tarjetas multi-estándar que soportan tanto 802.11a como 802.11b o 802.11g, operando tanto en 5 GHz como 2.4 GHz. Este tipo de tarjetas suele utilizar el chipset Atheros ( http://www.atheros.com ).
Además del estándar, otro factor importante es la potencia de la radio de la tarjeta. Cuando una tarjeta emite datos por radio lo hace a una determinada potencia, por lo que la cobertura que tengamos con esa tarjeta está en función de este dato. Otro punto importante es la sensibilidad de la tarjeta. Estos dos valores corresponden a la potencia con la que “grita” nuestra tarjeta en una red Wi-Fi y a la sensibilidad con la que “escucha”, respectivamente. Ambos son muy importantes, el primero para ser escuchado correctamente a pesar de estar en una posición alejada y el segundo para poder escuchar al resto. Obviamente, cuanto mejores sean estos valores, mejor será la tarjeta (no es necesario tener miedo de posibles radiaciones, todas las tarjetas del mercado siguen el criterio de prudencia al trabajar como mucho a una centésima parte de la potencia que se comienza a considerar perjudicial).
Para mejorar tanto la capacidad de escuchar a otros equipos, como la de ser escuchado por ellos pueden emplearse antenas. La posibilidad de conectar una antena externa a nuestra tarjeta sin muchos esfuerzos es, por tanto, algo importante. A pesar de que hoy en día no hay muchas tarjetas con conectores para antenas externas, es una ventaja a considerar si no vamos a utilizar la tarjeta en un entorno cerrado (dentro de una casa u oficina).
Potencia de emisión y Sensibilidad
Estos dos valores tienen una estrecha relación y son muy importantes a la hora de valorar una tarjeta Wi-Fi, aunque muchas veces son olvidados.
Ambos tienen una fácil explicación: como hemos dicho, la banda de los 2.4 GHz es libre en todo el mundo, por lo que habitualmente está llena de interferencias de otros equipos, hornos microondas, dispositivos de radio, etc. Hay muchísimo ruido, como podría haber en medio de una discoteca. Imaginemos que estamos en una discoteca tratando de hablar con una persona atractiva. Sería tan importante que la otra persona nos escuchara (buena potencia de emisión) como que nosotros pudiésemos escuchar lo que nos dice (sensibilidad de recepción). Cuanto mayor sea nuestra potencia de emisión, más posibilidades hay de que nuestra frase sea entendible al llegar a su destino, a pesar de las distorsiones del ruido. Asimismo, cuanto mejor sea nuestra sensibilidad de recepción, menor potencia de emisión exigiremos a la otra persona, puesto que seremos capaces de entender su frase aunque nos llegue con una potencia muy baja.
La potencia de emisión y la sensibilidad de recepción de una tarjeta se mide comúnmente en miliwatios (mW) o en decibelios (dBm). Un miliwatio es una medida absoluta de potencia, es decir, comprende valores de cero a lo que sea. Un decibelio, por contra, es una medida relativa de potencia y admite valores positivos y negativos. Realmente estamos hablando de lo mismo, pero para hacer cálculos de forma más sencilla se suelen utilizar dBm.
Para pasar de mW a dBm deberemos emplear esta fórmula: dBm = 10 x log(mW). Si no nos queremos complicar mucho la vida, tenemos calculadoras automáticas para hacer estas equivalencias ( http://www.bessernet.com/jobAids/dBmCalc/dBmCalc.html ).
Algunas equivalencias útiles:
*30dBm son exactamente 1000 mW
*20dBm son exactamente 100 mW
*17dBm alrededor de 50 mW
*15dBm alrededor de 32 mW
Es bastante normal que la potencia de emisión de las tarjetas se encuentre entre 32 mW y 100 mW. Cuanto mayor sea este número mayor potencia tendrá la tarjeta, por lo que resultará mejor.
En cuanto a la sensibilidad de recepción, suelen manejarse valores de -80 dBm a -96 dBm (valores negativos) y como se puede intuir, cuanto menores sean esos valores, más sensible será la tarjeta y por tanto mejor será su rendimiento (menor en cuanto a valor, claro, -96 dBm es menor que -80 dBm).
En esta dirección: http://freenetworks.org/moin/index.cgi/ReceiveSensitivity , tenemos una lista de varias tarjetas Wi-Fi y su potencia de emisión y sensibilidad de recepción.
Modos de funcionamiento
La gran mayoría de usuarios de tarjetas Wi-Fi simplemente la utilizan para poder conectarse a una red inalámbrica. Esto es lo que se conoce como funcionar en modo gestionado (managed), infraestructura (infrastructure) o empresarial (enterprise). Cuando una tarjeta funciona en este modo, se asocia a un Punto de Acceso que gestiona el medio inalámbrico. Por ello se dice que está “gestionada” (managed). Este es el modo más usual de funcionamiento, sin embargo no es el único. Veamos qué otras posibilidades nos ofrecen:
Ad-hoc
Hasta ahora hemos dicho que para interconectar sin cables varios ordenadores era necesario utilizar un Punto de Acceso. Eso no es del todo cierto, ya que si configuramos todas las tarjetas Wi-Fi en modo “ah-hoc” podremos comunicarnos de un equipo a otro directamente.
Entonces, ¿por qué se usan los Puntos de Acceso? Un Punto de Acceso gestiona el medio de la misma manera que lo haría un moderador en un debate. Cuando una tarjeta Wi-Fi que está asociada a un Punto de Acceso quiere transmitir, solicita la palabra al Punto de Acceso y este se la concede, pidiendo al resto que no transmita durante un determinado tiempo. De esta manera la gestión del medio físico (el aire, por donde se transmiten las ondas) es mucho más eficiente y se minimizan las retransmisiones por ruido. Funcionando en modo “ad-hoc” esto no pasa, cada tarjeta emite cuando le viene en gana y es posible que haya que retransmitir los datos varias veces para que lleguen sin errores, por lo que el rendimiento suele ser menor.
¿A partir de cuántos equipos conviene funcionar en modo gestionado y comprar un Punto de Acceso? Esta pregunta no tiene una respuesta única para todos los casos. De la misma manera que cuando hablamos con un amigo no necesitamos que haya un moderador para que vaya dando la palabra a uno y a otro y que la conversación sea fluida, y sin embargo, cuando hay un debate electoral el número de interlocutores suele ser también dos y aún así se requiere la presencia de un moderador para evitar que no se entienda lo que dice cada uno por estar hablando a la vez. La respuesta entonces sería: siempre que podamos permitirnos la compra de un Punto de Acceso, conviene hacerlo para mejorar el rendimiento global de nuestra red Wi-Fi, pero en ocasiones imprevistas podremos interconectar ordenadores con tarjetas Wi-Fi en modo “ad-hoc”, por ejemplo para pasar documentos de un portátil a otro en la sala de embarque de un aeropuerto.
En torno a 4 ó 5 equipos interconectados en modo “ad-hoc” comienza a ser excesivo y la tasa de errores en la tranmisión crece notablemente, por lo que es recomendable el empleo de un Punto de Acceso.
Gestionado
Este es el modo más común de funcionamiento. La tarjeta se asocia a un Punto de Acceso y este coordina a todas las tarjetas asociadas a él para minimizar los errores de transmisión. En ocasiones necesitaremos saber el nombre de la red Wi-Fi que gestiona el Access Point, lo que se conoce como SSID (Service Set IDentifier), aunque prácticamente todos los Puntos de Acceso emiten el nombre de la red que gestionan periódicamente y nuestros sistemas nos informan de que han detectado nuevas redes Wi-Fi a las que podemos asociarnos.
Master o maestro
Un Punto de Acceso es un pequeño sistema que tiene dos tarjetas de red: una tarjeta Ethernet para conectar el Punto de Acceso a una red cableada, y una tarjeta Wi-Fi para recibir y transmitir los datos de la red inalámbrica. La tarjeta Wi-Fi que está dentro de un Punto de Acceso no está ni en modo “ad-hoc” ni en modo gestionado, se encuentra en modo “master” o maestro.
Cuando una tarjeta está en modo “master” se comporta como si fuera un Punto de Acceso: emite periódicamente el nombre de la red o SSID que hayamos configurado, admite que otras tarjetas se asocien a su red y gestiona el tráfico de todas las tarjetas que tiene asociadas.
Como ya hemos dicho, las tarjetas que están dentro de los Puntos de Acceso están en modo “master”, pero también es posible configurar algunas tarjetas de PCs para ponerlas en este modo, convirtiendo a nuestro PC en un nuevo Punto de Acceso. Esto tiene ventajas importantes, sobre todo relacionadas con la seguridad.
Monitor
Algunas tarjetas pueden configurarse para que funcionen en modo monitor y que analicen todos los canales de radio que se utilizan para redes Wi-Fi en busca de nuevas redes. Esto es muy útil si queremos descubrir redes inalámbricas en sitios en los que no hemos estado previamente o si queremos darnos un paseo por nuestra ciudad para detectar cuáles son los puntos de mayor concentración de este tipo de redes.
El escaneo de canales es pasivo, es decir, se hace sin emitir ningún tipo de dato, por lo que es difícil detectar si alguien tiene una tarjeta monitorizando nuestra red. Todos estos detalles se analizarán con detalle en el apartado acerca de la soluciones de seguridad para redes inalámbricas.
¿Qué modos soporta cada tarjeta?
En principio todas soportan los modos ad-hoc y gestionado (managed o infrastructure) y muy pocas soportan el modo monitor, aún menos el modo master. Los modos que soporta una tarjeta están en total relación con el driver con el que se están gestionando y el driver suele depender del chipset con el que trabaja internamente la tarjeta. En esta web: http://www.hpl.hp.com/personal/Jean_Tourrilhes/Linux/Linux.Wireless.drivers.802.11ag.html , teneis mucha información sobre tarjetas, qué chipsets usan y qué driver necesitan. Y en esta otra: http://kmuto.jp/debian/hcl/index.cgi , teneis una ayuda para configurar vuestras tarjetas en Debian GNU/Linux (meteis la salida del comando “lspci -n y os dice qué driver necesita). Hay otro buen buscador de chipsets en: http://linux-wless.passys.nl/ .
Por lo general, las tarjetas 802.11b más recomendables son las PCMCIA con chipset Prism2, ya que soportan ad-hoc, gestionado, monitor y master, además de reinyección de paquetes. En cuanto a 802.11g, las más recomendables son las tarjetas con chipset Atheros, que soportan todo lo anterior e incluso pueden ser tribanda, funcionando en 802.11a, 802.11b y 802.11g. Con los nuevos drivers madwifi-ng para GNU/Linux son capaces de soportar varias configuraciones diferentes en una sola tarjeta a la vez.
Seguridad
Por último convendría saber qué posibilidades en cuanto a seguridad soporta la tarjeta. Desde las antiguas tarjetas 802.11b que soportaban WEP (Wired Equivalent Privacy) con claves de 64 bits hasta tarjetas más modernas con claves de 256 bits, WPA, soporte para 802.1x/802.11i, etc.
Dada la complejidad de estándares, siglas y demás, lo referente a seguridad queda pendiente para un próximo artículo O
Resumen
Resumiendo, los criterios más importantes a la hora de comprar una tarjeta Wi-Fi son:
El estándar que soporta, siendo el 802.11g el recomendado.
La potencia de salida de la tarjeta y su sensibilidad.
La posibilidad de conectar una antena externa para mejorar el rendimiento de la tarjeta.
Los modos de funcionamiento que soporta: ad-hoc, infraestructura, monitor, master.
Las posibilidades en cuanto a seguridad de la tarjeta: WEP, WPA, etc.
Creditos: Texipi