El mosquito transgénico contra el dengue era un fraude que engañó a Bill Gates, a la ciencia y al mundo
Lo que prometía ser una idea genial, un mosquito "bueno" contra el dengue y luego sería contra la malaria y el mal de chagas, ha resultado ser una investigación científica deshonesta
Aedes aegypti es su nombre verdadero, y no tan extraño, porque es originario de África aunque causa también estragos en América Latina, en las zonas subsaharianas y por dondequiera que pasa. La idea de transformar genéticamente al mosquito para que no transmita el dengue procedía de un laboratorio de Oxford y no de un pirado o aventurero. Parecía más que posible y brillante, pero cuando se habían echado las campanas al vuelo del éxito y los ambientes médicos del mundo lo celebraban, pues su presentación parecía brillante, nuevos informes tres días después truncaron las esperanzas. El sueño se volvió pesadilla.
Empezando por el principio todos habrán leído y lo reproducimos entre comillas que “la empresa de Oxford-Oxitech-por Ingeniería Biotecnológica-Transgénica- ha logrado crear un mosquito macho, es decir transformar un macho auténtico “aedes aegypti”-en otro idéntico-transgénico-totalmente inocuo”.
“Su momento crucial llega cuando fecunda a la hembra y lo hace. Sólo que las larvas nacen y mueren inmediatamente. Se ha logrado la posibilidad de remplazar a los mosquitos “malos” por otros “buenos” y así acabar con las enfermedades que transmiten. Una panacea, pero además, el estudio genético en profundidad de los insectos que transmiten enfermedades infecciosas abre infinidad de posibilidades. El primero en verlas ha sido Bill Gates y su esposa Melinda. La Fundación que lleva su nombre patrocina el proyecto y ya ha donado varios millones de dólares para que la idea del creador del mosquito transgénico prospere y abra sus puertas a la malaria, el mal de Chagas y otras enfermedades infecciosas, que causan millones de muertos en el mundo”.
El equipo fue dirigido por Jason Rason, quien dijo que la experiencia es un “primer paso en el desarrollo de una potente arma para luchar contra la malaria”, y que el objetivo es “crear uno resistente al P. falciparum”. Luego, por supuesto, vendría el punto más difícil: remplazar a los mosquitos transmisores de la malaria por estos nuevos, creados por ingeniería genética.
El gozo del mundo en un pozo sin fondo y las implicaciones y consecuencias médicas, un desastre incalculable
Tal como la hemos dado, la noticia era sensacionalista pero también sensacional porque el logro de Oxitech parecía un hecho científico y aunque un portal publicaba algunas críticas a la amplia información publicada por la revista “Nature Biotechnology”, se insistía en que se había ensayado el experimento no solo en laboratorio, sino al aire libre liberando 20.000 mosquitos macho en la isla de Gran Caiman. “Aunque han surgido críticas por los riesgos potenciales que pudiesen tener para la salud”.
No obstante el hecho de que Bill Gates avalara espléndidamente el proyecto daba un último toque de autenticidad a la buena nueva y dejaba los “aunques” arrinconados. Diáspora no publicó nada al respecto quizás porque está lejos de alinearse con los transgénicos, sean de maíz o se trate de una vacuna. No había ninguna razón básica para no escribir sobre el tema y puede también que la actualidad nos desbordara. No obstante fue significativo al día siguiente que el gobierno de Malasia… demorara la aplicación de la nueva técnica hasta diciembre. Pero de todas formas también había picado en la nueva técnica de Oxitech.
Tres días y medio después llegaba el rechazo frontal al experimento del sabio
Jason Rason y la publicación en el portal ) de una serie de denuncias -sobre todo tres de ellas, muy importantes, que calificaban el experimento como irresponsable y hasta fraude, por las implicaciones que tales ensayos de la empresa Oxitech pudieran tener y sus consecuencias para la salud de millones de personas.
Este grave incidente pondrá frente a frente todo el poder de las empresas multinacionales de Ingeniera Genética y las simplemente naturales. Pero será imposible adivinar qué habrá pasado por la mente de Bill Gates, que suponemos habrá hecho una investigación privada al respecto.
Los mosquitos transgénicos no son estériles, como aseguraban sus creadores
Los mosquitos transgénicos creados por la compañía británica Oxitech no son “estériles”, como afirmaban sus fabricantes: el porcentaje de supervivencia de las crías expuestas al antibiótico tetraciclina es del 15%, según un documento confidencial de la propia empresa obtenido y divulgado por tres organizaciones de la sociedad civil, la Red del Tercer Mundo, Amigos de la Tierra Estados Unidos y GeneWatch UK
En el estudio descrito en dicho documento “Eliminating Tetracycline Contamination”, (Eliminando la contaminación por Tetraciclina) al que se puede acceder fácilmente. Muchos de los mosquitos supervivientes pudieron engendrar, y sus crías alcanzaron la edad reproductiva.
GeneWatch UK editó una versión del documento, demostrando que la empresa Oxitech intentó ocultar evidencias según las cuales su tecnología era un fracaso a la hora de impedir la reproducción mediante el uso de bajas cantidades de tetraciclina.
“La información contenida en el documento echa por tierra la evaluación de riesgos que habían divulgado”, sostuvo Lim Li Ching, de la Red del Tercer Mundo. “El público ha sido seriamente engañado sobre los riesgos para la salud y el ambiente. ¿Estaban los organismos públicos reguladores, al tanto de los problemas fundamentales de la tecnología de Oxitech?”
Tres organizaciones de la sociedad civil, la Red del Tercer Mundo, Amigos de la Tierra y Gene Watch UK denunciaron enseguida el engaño de Oxitech
El objetivo de los supuestos “mosquitos estériles” era impedir que sus crías sobrevivieran en condiciones naturales. El hecho de que hubieran concebido en ambientes con bajo nivel de tetraciclina preocupa a las organizaciones denunciantes, que prevén la supervivencia y evolución de poblaciones adultas de insectos, incluidas hembras, que son las transmisoras de las enfermedades de que se trata aquí.
La tetraciclina se utiliza ampliamente en el sector agrícola, en el tratamiento de aguas servidas y en la inoculación de animales de cría para alimento humano. Buena parte del ciclo reproductivo del mosquito transmisor del dengue transcurre en esas aguas.
El uso de la tecnología promovida por Oxitech, cuyo fracaso quedó constatado en los informes revelados, podría derivar en un aumento de casos de enfermedades transmitidas por mosquitos hembra e impactos desconocidos, así como en el surgimiento de alergias hasta ahora desconocidas. Las implicaciones en los ecosistemas son imprevisibles.
Aun en ausencia de tetraciclina, los mosquitos transgénicos sobreviven en condiciones de laboratorio a una tasa de alrededor de tres por ciento. Al aire libre, eso se traduciría en gran cantidad de sobrevivientes, dado que para cumplir con sus supuestas metas sería necesaria la continua liberación de población de insectos modificados.
Oxitech ya liberó mosquitos transgénicos al aire libre de manera experimental en Islas Caimán, Malasia y Brasil, y planifica hacerlo este año en los cayos de Florida, Estados Unidos. Otros países donde se analiza la propuesta son Panamá, India, Singapur, Tailandia, Vietnam, Filipinas, Costa Rica, Trinidad y Tobago.
“El hecho de que Oxitech haya ocultado información al público socavó su credibilidad”, dijo Eric Hoffman, de Amigos de la Tierra (Estados Unidos). “Sus afirmaciones quedaron desacreditadas. Los experimentos no pueden avanzar si carecen de un marco regulatorio bien diseñado y revisiones exhaustivas e imparciales de los riesgos ambientales, para la salud humana y éticos.”
“Es imposible evaluar los riesgos ambientales o sanitarios si se oculta información al público”, coincidió Helen Wallace, de GeneWatch UK. “Los intereses comerciales de Oxitech están en conflicto con la necesidad de una investigación científica cuidadosa, honesta y transparente.”
Lucía Ortiz, de la filial brasileña de Amigos de la Tierra, consideró que “Oxitech usa las regiones pobres del Sur en desarrollo, como las ciudades del nordeste de Brasil, como laboratorio para sus mosquitos transgénicos, a pesar de que no ha demostrado que sus insectos son seguros para la población ni para el ambiente”.
En general los científicos sin renombre del Tercer Mundo, sean de Malasia o de Argentina, se libraron muy bien de creer a pie juntillas las experiencias de Oxitech porque conocían bien las dificultades del lllamado “reemplazo” de los mosquitos “malos” por los mosquitos “buenos”, algo que ni física ni mecánicamente era posible.
Ponemos sólo algunos ejemplos de esos escépticos.
¿Cuántos mosquitos hay en Sudamérica?… En Argentina hay dos millones de personas que sufren el mal de Chagas
Rolando Rivera Pomar, del Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG) de la Universidad Nacional de La Plata, trabaja en la decodificación del genoma de la vinchuca, vector de la principal enfermedad endémica de Argentina: se estima que hay más de dos millones de afectados por el mal de Chagas. Aseguró aún en las horas de euforia por el descubrimiento, conocer bien la línea de trabajo de la investigación de Oxitech, para la que guarda, según sus palabras, un “enorme escepticismo”.
“El remplazo de poblaciones de mosquitos, -consideró Rivera- sería casi imposible, porque no solo hay una especie del mosquito anofeles que transmite malaria, sino unas treinta de las que no se sabe demasiado, en el sentido de que no están completamente definidas, y más especies quizás por conocer”. Con esa perspectiva, “se puede remplazar una especie, pero las otras podrían ocupar su lugar”.
Al respecto cita estudios en Brasil, donde “la eliminación de una especie con insecticidas, por ejemplo, no garantiza la recolonización por otras especies desde la selva”.
Estamos, pues, ante un problema grave que enfrenta la humanidad y hay que ser precavido, intercambiar constantemente información, moverse mucho en las amplias avenidas del saber científico y tener siempre a punto una dosis de escepticismo.