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Manifiesto de arte

Arte•2/11/2010
Manifiesto de Contraimágen. El arte en la encrucijada.

Mientras escribimos estas palabras el corazón del capitalismo
está en crisis y los analistas ensayan explicaciones para no decir lo
evidente: lo que provoca el descalabro no es solo la manera "neoliberal
y desregulada" de "manejar la economía", es el sistema capitalista el
que demuestra que no va más…
"Por un lado, surgieron fuerzas industriales y científicas jamás
sospechadas por ninguna época histórica anterior. Por el otro, hay
algunos síntomas de decadencia que superan ampliamente las
brutalidades del imperio romano. Hoy en día todo parece llevar adentro
su propia contradicción. Vemos que las máquinas, dotadas de la
propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo
humano provocan el hambre y el agotamiento del trabajador. Las
fuentes de riqueza descubiertas se convierten, por un encantamiento
extraño, en fuentes de privaciones. Los triunfos del arte parecen
adquiridos al precio de venderse moralmente… Este antagonismo
entre la industria y la ciencia modernas, por un lado, y la miseria y la
decadencia modernas, por el otro; este antagonismo entre las fuerzas
productivas y las relaciones sociales de nuestra época es un hecho,
algo palpable, angustiante…". Esta denuncia de Marx es
increíblemente más actual ahora que en 1856.
A principios del siglo XXI el capitalismo puso otra vez la
cultura en la encrucijada. La cultura es todo lo que fue creado,
construido, aprendido, conquistado por el hombre a lo largo de su
Historia y que podría traer bienestar y desarrollo para todo el mundo; y
sin embargo mucho de ella se vuelve contra nosotros por la
irracionalidad de un sistema que está en manos de empresarios
industriales, financieros y especuladores, toda una clase social
dominante que persiguen solamente el lucro a costa del trabajo dela
mayoría. El arte que expresa la parte más sensibles de la cultura, la
pasión de jugar, de conocer y descubrir, de divertir y cuestionar
nuestra vida, será golpeado junto a nuestros pueblos sobre
quienes caerán los costos de la crisis.
La crisis mundial del capitalismo que está en desarrollo
tendrá consecuencias profundas que marcarán los próximos
años. Son acontecimientos de características históricas. El cine de
Hollywood que invadió las pantallas con decenas de films sobre
catástrofes naturales que ponían al mundo al borde del abismo está
siendo superado por la realidad: no son asteroides ni tsunamis, ni
glaciaciones ni marcianos… son burgueses. Todos los valores de
esa clase social están a la vista: mientras sostienen el culto al dinero,
los gobiernos imperialistas no dudan en regalar "megasalvatajes" a
quienes causaron la crisis, y sugerir que nos preparemos para una
época de privaciones. Ya hay anuncios de despidos masivos en
empresas de todo el mundo causados por la "recesion mundial" y
comienzan a darse en Argentina. Pero mas aún: acompañando el
desastre social en los tiempos que vienen, seguramente los "valores
culturales" de la burguesía se van a reforzar, con una mayor
criminalización de la pobreza y la miseria, con saltos en la censura, más
restricciones a la libertad de expresión, y hasta la agitación mediática
alentando mas discriminación o xenofobia como manera de intentar
manipular el descontento o frenar la protesta. Nada se puede esperar
de los gobiernos del mundo. Los trabajadores y los pueblos, y
junto a ellos los artistas y trabajadores de la cultura, los
estudiantes, vamos a tener que organizarnos para enfrentar este
ataque.
Es en esta nueva situación que escribimos este llamado, con el
propósito de abrir el debate sobre nuestro rol y llamar a la
organización de quienes sientan reflejados en él sus sentimientos.

El arte debe Volver a enfrentar al capitalismo.
¿Cuál es el esquema en el cual pretenden encerrarnos? El Hasta algunas casas de subastas de arte se vanagloriaron en Las políticas del Estado se entrelazan con estas iniciativas Pero para nosotros la verdadera naturaleza del arte
esquema que no es abordado profundamente en la crítica de medio de la crisis porque no caían los precios de las obras privadas y los gobiernos mismos lucran o utilizan las está en otra parte. Como decían Bretón, Trotski y Rivera en el
las revistas culturales o las asociaciones de artistas, y en mientras se derrumbaban las bolsas. Lo significativo no es la “producciones simbólicas”, para recubrirse con un aura “Manifiesto por un arte revolucionario independiente”:
En nuestros días, aprisionado en el mercado y el función del cual las escuelas e institutos de arte organizan sin extensión de este mercado, que aunque mueve millones de “progresista” o “popular” como sucede en la Argentina K y otros “… tenemos una idea muy elevada de la función del arte
conformismo, podemos definir la situación general de la crítica sus planes de estudio y orientación: dólares, deja afuera a la mayoría de los artistas y las países de América Latina. Así las instituciones estatales de para rehusarle una influencia sobre el destino de la sociedad”.
producción artística como de estancamiento y apatía. Pero no Varias empresas controlan un mercado restringido de manifestaciones culturales; lo significativo es que hasta ahora fomento se convierten en el terreno de acción de las empresas y el Si hoy el sistema está en crisis, si esa crisis
fue esa siempre la situación bajo el siglo XX donde artistas compra/venta de obras, incluyendo la distribución en circuitos de han logrado hacer creer a la mayoría que ese debería ser el “lobby” y se empuja a las asociaciones a integrarse en ese seguramente acrecentará la competencia entre los Estados
plásticos, cineastas, actores, poetas, libraron batallas junto a los exhibición e “incentivos” vía subsidios o “premios”. Dependiendo destino final de las obras… incentivando la competencia y la esquema de competencia. capitalistas por salvarse mientras tiran las consecuencias sobre
trabajadores para liberase del capitalismo y liberar en ese mismo de las distintas disciplinas esto se traduce en festivales idea de que la realización del artista llegará siendo parte de En concreto tanto los capitalistas individuales como el nosotros, podemos estar seguros que vamos a vivir nuevas
acto la creatividad. Seguramente muchas de las prácticas auspiciados por grandes “marcas” para compartir escenario con este ámbito destinado tan solo a “un puñado de Estado utilizan en beneficio propio al arte, dándole la importancia convulsiones sociales; llamamos a rescatar del pasado esos
actuales y sobre todo las ideas dominantes en el mundo del “estrellas”, en concursos o competencias para exponer en “salas consagrados”; minando así la capacidad crítica, fomentando de acrecentar sus ganancias o aumentar su “imagen pública”. Y el grandes momentos de inspiración donde el arte respiró
arte serán sacudidas en los años que vienen. prestigiosas”, en pautas estrictas para acceder a salas de Cine o la la idea de la producción alejada del compromiso social. acceso a este mercado es estrictamente para consumo de las libremente uniendo revuelta cultural con revolución social.
TV, etc. Incluso grandes corporaciones multinacionales de los clases medias y sectores acomodados, disponible solo en
países imperialistas se hacen de enormes ganancias con los los centros de las grandes ciudades, mientras la enorme A principios del siglo XX cuando lo reaccionario del
talentos de artistas, de hombres y mujeres de la cultura. mayoría del pueblo trabajador que hoy sufrirá la crisis, imperialismo quedó en evidencia con la masacre de la primera
apenas si tiene tiempo y fuerzas para disfrutar del “arte” (y guerra mundial, adquirieron nueva energía movimientos que
mas alejado está aún de acceder a producirlo). impugnaban las tradiciones, la vida cotidiana, la autoridad, y “la
cultura” toda. Algunos de ellos se unieron a la esperanza desatada
con el triunfo de la Revolución Rusa. Así se desarrollaron
movimientos artísticos y culturales profundamente políticos que
se enfrentaron a la rigidez académica, se entusiasmaron con el
desarrollo de nuevas tecnologías a su alcance y se esperanzaron
con la proximidad real de la revolución. En esos años los
surrealistas franceses idearon un slogan que resumía el
“espíritu de la época”: intentando fusionar el llamado de
Arthur Rimbaud, “cambiar la vida”, con la consigna lanzada
por Marx, “transformar el mundo”… “estas dos contraseñas
son para nosotros una y la misma", afirmó Breton.
La Revolución Rusa no sólo demostró que por primera
vez las masas trabajadoras de la ciudad y el campo podían poner
en pie su propio gobierno, expropiando a la burguesía “nacional” y
extranjera, sino que en cuanto a la educación de las masas, y al
desarrollo del arte y la cultura, había todo un “mundo nuevo” por
hacer. Lo mismo pasó en las revoluciones que siguieron.
Comenzó una enorme tarea educativa ante las grandes masas de
la ciudad y el campo: el arte fue llevado a las calles, plazas,
fábricas y aldeas. Millones de obreros y campesinos
participaron activamente de una verdadera revolución
cultural, generando las condiciones para un salto cualitativo
en la elaboración artística. La revolución en todos los órdenes
de la vida: en el trabajo y en la vida cotidiana. En Rusia fue un
enorme proceso creativo que duró hasta fines de la década del '20
cuando la reacción stalinista minó por dentro la revolución.
En la segunda mitad del siglo XX, entre muchos
procesos de cuestionamiento al imperialismo, Cuba, Vietnam, el
“Mayo Francés”, las movilizaciones estudiantiles de Tlatelolco en
Mexico, la “primavera de Praga”, el Cordobazo en Argentina…
otra vez se desataron movimientos que en todo el mundo
cuestionaron la “cultura oficial”. Nuevamente se retomaría esa
combinación que buscaba en un mismo acto cambiar el mundo y
la vida. La frase tan recordada del “Mayo Francés”, “la imaginación
al poder” decía completa: “Queremos que la revolución que
comienza liquide no sólo la sociedad capitalista sino también
la sociedad industrial. La sociedad de consumo morirá de
muerte violenta. La sociedad de la alienación desaparecerá
de la historia. Estamos inventando un mundo nuevo original.

¡La imaginación al poder!”
En distintos momentos del siglo XX la lógica que
expresó el arte fue la misma: cuando la revolución social y la
revuelta cultural tienden a coincidir, “la cultura” respira una
bocanada de aire fresco y deja huellas que son imborrables.

Salir del laberinto de la oferta y la demanda.
Pero aunque las revoluciones del siglo XX no
vencieron a este sistema estamos enfrentados a la idea de que
ya no habrá mas revoluciones. Fue con las derrotas en la
lucha de clases que el mercado recuperó la iniciativa para
poner las cosas “en su lugar”, o al menos el lugar que el
capitalismo quiere imponerle a la producción artística.
Como señaló León Trotsky en Literatura y
Revolución, en esta sociedad clasista “toda obra de arte
auténtica implica una protesta contra la realidad, protesta
conciente o inconsciente, activa o pasiva, optimista o
pesimista. Cada corriente artística nueva comienza con la
rebelión. El poder de la sociedad burguesa se ha expresado
durante largos períodos de la historia, al saber combinar la
presión y la exhortación, el boicot y los halagos, para lograr
disciplinar y asimilar cada movimiento artístico 'rebelde'…” (“El
arte y la revolución”, 1938).
En el siglo XX cada golpe contra la revolución creó
las condiciones políticas para que el arte fuera llevado
progresivamente a donde está hoy: en el laberinto de la oferta
y la demanda. Llamamos a enfrentar y cuestionar en cada
lugar, esa mercantilización que es incompatible con la
producción artística.
Como explicaba el historiador marxista Christopher
Caudwell (en sus trabajos de 1930), la burguesía “sólo
reconoce un proceso social, la producción de mercancías, y un
vínculo social, el mercado…”. “Por eso le parece atroz
cualquier intento de conciencia social que implique
necesariamente la manipulación de los deseos, es decir, de 'las
leyes' de la oferta y la demanda. Pero en esto consiste
precisamente el arte, en la manipulación o disposición social de
los deseos y, por ende, de las leyes de la oferta y la demanda.
El arte otorga valores que no son los del mercado, sino
valores de uso. El arte hace que las cosas 'baratas' sean
preciosas y que unas salpicaduras de pintura constituyan
un tesoro social.
De ahí que el mercado sea el enemigo mortal del
artista. El trabajo ciego del mercado asesina a la belleza…”
(La agonía de la cultura burguesa).
Los últimos 20 años de frenético neoliberalismo, que
están terminando con una crisis económica general que solo
traerá penurias para el pueblo, también hicieron crecer la idea
posmoderna de que vivimos en un mundo sin esperanza y
sin sentido, donde la explotación y las represiones, la
desigualdad estructural y la competencia entre hombres,
es imposible de superar. La represión abierta de otros
tiempos, sobre la que se asentaron esas ideas, terminó por dar
paso a un mecanismo más “sutil” de moderación y
encasillamiento, pero no por eso menos nocivo para la
creatividad: la idea de que el arte puede producirse
“libremente” bajo las normas del mercado.
Llamamos a enfrentar todo conformismo con la
realidad actual, la idea posmoderna del “fin de la historia”
buscan quitarnos un pasado en el cual referenciarnos e
inspirarnos, de esta manera intentan quitarnos la
posibilidad de pensar un futuro totalmente distinto y
pretenden condenarnos a un presente capitalista
interminable y recurrente, que solo demuestra acarrear
miserias y crisis.

La independencia del arte por la revolucion
Hoy en día el llamado a “la independencia del arte” que realizó
el “Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente” pasa por
enfrentar al mercado y sus condicionamientos, por enfrentar al
Estado y la utilización que hace de la “producción simbólica”.
La creación artística necesita completa libertad e
independencia para desarrollarse. El monopolio económico levanta en
el terreno del arte un “monopolio artístico”, donde algunos artistas de
talento (y otros no tanto) son quienes acceden a los medios materiales
de creación, exhibición y circulación de sus obras, mientras la enorme
mayoría apenas si puede producir con enormes condicionamientos y
esfuerzos. Al mismo tiempo, contando con los grandes medios de
difusión y propaganda, los empresarios del arte pueden “disfrazar” una
obra, e inducir en el público “qué consumir”.
Pero si hoy son las leyes del mercado y los monopolios son los
que “dirigen” la producción artística, pautando lo que es bello y lo que
es feo, separando lo atractivo de lo deplorable, decidiendo que estilo
se alienta o se desalienta, ayer existieron otras imposiciones que
son igual de inaceptables.
Muchas veces la izquierda es “acusada” de tener como
objetivo la imposición de pautas rígidas a la producción artística, en la
forma y el contenido de las obras; en realidad se trata de una falsedad
que pone un signo igual entre el pensamiento revolucionario y las
aberraciones que se llevaron adelante durante la era estalinista en la
ex URSS, donde fue impuesto un “arte oficial”: el “realismo socialista”.
Por el contrario, reivindicando la necesidad de la revolución, nos
enfrentamos y denunciamos estas imposiciones, y la censura
que la reacción interna produjo en los países donde las
revoluciones fueron minadas desde adentro.
Es una enseñanza para el futuro tener en cuenta que en la
Revolución Rusa (y con analogías en otros procesos revolucionarios
como China) luego de un primer momento donde el desarrollo artístico
y cultural tuvo un enorme empuje hacia delante, la formación de una
casta burocrática en el poder (”el estalinismo”) canceló el
desarrollo de las nuevas experiencias del arte y la libertad
conquistada. León Trotsky escribiría luego: “La revolución de octubre
dio un impulso magnífico al arte soviético en todos los campos. Por el
contrario, la reacción burocrática ha aplastado el renacimiento
artístico con su mano totalitaria (…) El arte de la época stalinista (el
'realismo socialista') quedará como la expresión más concreta del
retroceso más profundo de la revolución proletaria” (“El arte y la
revolución”, 1938).
Fue el estalinismo (y luego el maoísmo en China) quienes
impusieron el “dirigismo” en el arte, condicionando el contenido y
las formas de las obras, en beneficio de su permanencia en el poder
burocrático del Estado.
Nosotros hacemos nuestras estas afirmaciones de Leon
Trotski: “Un poder auténticamente revolucionario no puede ni quiere
darse la tarea de 'dirigir' el arte, y menos aún darle órdenes, ni antes ni
después de la toma del poder. Semejante pretensión sólo ha podido
ocurrírsele a una burocracia ignorante, impúdica, ebria de
omnipotencia, que se ha convertido en la antítesis de la revolución”.
La revolución busca la liberación del arte y no la
subordinación a ésta.
La revolución por la liberación
definitiva del arte

Hoy en día el sistema social que los apologistas del dinero
decían que había triunfado desató la crisis económica más aguda
desde 1929. Como decimos al comienzo de este llamado esa
crisis será descargada sobre las espaldas de los trabajadores y
los pueblos del mundo, es por eso que la cultura está en una
encrucijada. Si el capitalismo trae sus crisis, también los gobiernos
que hasta hoy hablaban sólo de “globalización armónica” y hasta
“multiculturalismo”, van a empezar a competir entre ellos
intentando tirarse los costos, y hasta descubrirán nuevos
“choques de culturas” para justificar enfrentamientos.
Lo que falta revalorizar ante esta crisis de la cultura
capitalista es la única salida: la revolución socialista. Las
revoluciones del siglo XX mostraron que una verdadera revolución
cultural que comience a cambiar todos los valores existentes, solo
viene de la mano de la revolución social. Debemos recuperar esa
perspectiva realista, cambiar el mundo para transformar la vida
recuperando del pasado lo mejor de las experiencias revolucionarias.
Si retomamos nuevamente la idea inicial con la que
comenzamos este llamado, donde Marx señala el antagonismo entre
las maravillas industriales y científicas modernas por un lado, y la
miseria y la decadencia modernas por el otro, podemos encontrar la
clave hacia donde dirigir nuestros objetivos para los tiempos que
vienen: destruir las relaciones sociales de explotación que
engendran esa contradicción.
Hoy en día el desarrollo enorme del poder industrial, del
transporte y los medios de comunicación, con la utilización de nuevas
tecnologías, crea las condiciones para un desarrollo sin igual de la
cultura de la humanidad. El ocio creador podría extenderse
enormemente, repartiendo las horas de trabajo entre todos,
reduciendo las jornadas laborales y produciendo al mismo tiempo
bienes para toda la sociedad. No solo podría terminarse con el hambre
en el mundo, con la falta de vivienda y salud, sino que se permitiría el
acceso y la democratización completa de la producción y el
disfrute del arte, elevando la creatividad a límites insospechados.
Pero las relaciones sociales capitalistas no solo no permiten
esto, sino que actúan abiertamente en contra. Si para nosotros el arte
no debe tener patrones que lo encasillen o dirijan, también luchamos
porque la sociedad de conjunto se construya sin patrones.
Es la clase obrera, al frente de todas las demas clases
subalternas y sectores oprimidos de la sociedad quien puede llevar
adelante esta tarea. En el camino de la expropiación de todos los
medios de producción, tambien los medios de comunicación, los
cines, los teatros, las galerías, los estadios llegarán a las manos del
pueblo y sus artistas.
Pero si no trabajamos de manera consciente con el propósito
de lograr un cambio revolucionario, no hay mucho que hacer salvo
“cantar” mientras el barco se hunde. El capitalismo no caerá nunca
por su propia decadencia dando lugar a una nueva sociedad. Hace
falta que todos aquellos que deseamos una mundo sin
explotadores ni explotados nos unamos en una organización
política revolucionaria que luche por esa perspectiva.
Desde Contraimagen, el agrupamiento de artistas donde
confluimos militantes del PTS, compañeros y grupos independientes,
llamamos a todos aquellos artistas, estudiantes y grupos que día a día
emprenden la producción cultural “a pulmón” en las ciudades,
barriadas, clubes y centros culturales a trabajar juntos y debatir estas
ideas.
Desde Contraimagen queremos aportar a organizar esa
fuerza creativa para participar activamente de los convulsivos tiempos
que vendrán. No queremos participar como víctimas sino como
creadores activos y revolucionarios, la única manera genuina del arte.
Cientos y cientos de compañeros y compañeras que desarrollan
su labor diaria pese a las trabas que impone el capitalismo
tenemos la fuerza para organizarnos junto a la clase obrera y el
pueblo, construir nuestra propia organización y aportar nuestro
grano de arena para cambiar el destino del mundo.

Fuente www.contraimagen.org.ar
Datos archivados del Taringa! original
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