Respuesta: Es una pregunta sencilla que puede contestarse en una sola palabra: ¡Totalmente! Primeramente hablemos de la parte completamente humana de Jesús. Su genealogía en Mateo 1:1-16 viene de una cadena de humanos que pasa tanto por Abraham y David (lo cual suena bien), como también por Tamar, Rahab y Betsabé (lo cual no suena muy bien).

Lucas 2:1-7 cuenta que Jesús nació como un bebé, en circunstancias terrenales y primitivas, describiendo la realidad de los impuestos, el viaje de María y José a Belén y sus humildes condiciones, ya que "no había lugar para ellos en el mesón" (vers. 7).
Lucas continúa la historia con los pastores (personas humildes) quienes fueron los primeros en visitar al bebé. Siguiendo con su desarrollo en esta tierra, María y José llevaron a Jesús al templo para circuncidarlo, un rito totalmente humano realizado a los varones primogénitos.
Con excepción del viaje de Jesús a Jerusalén cuando tenía 12 años, el resto de su niñez y adolescencia se resume en las palabras de Lucas 2:52: "Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres". Sin embargo encontramos más detalles de los tres años de su ministerio durante su adultez joven.
Descubrimos a un Jesús que se cansaba, exausto, hambriento, triste y finalmente golpeado y matado por otros humanos; de hecho, fue crucificado entre otros dos hombres.
Entonces, ¿Jesús fue humano? ¡Totalmente! La segunda parte de tu interrogante es si Jesús fue totalmente divino. Ten en cuenta que su genealogía registrada en Lucas 3:23-38 traza su ascendencia hasta Dios.

A pesar de que Jesús nació en un establo, vinieron hombres sabios de oriente para adorarle y evidentemente, el rey Herodes no lo consideró como un simple humano, ya que ordenó quitar la vida de muchos bebés varones en un intento fallido de matarlo (ver Mateo 2). Además, al llevar a Jesús para realizar el ritual de la circuncisión, tanto Ana como Simeón le reconocieron como divino (ver Lucas 2:25-38). No obstante, el volver el agua en vino, sanar a los enfermos, sacar demonios, resucitar muertos o devolver la vista a los ciegos, fueron actos de Jesús más divinos que humanos.
Cuando los líderes religiosos lo enfrentaron diciéndole: "Si tú eres el Cristo, dínoslo con franqueza", la respuesta que Jesús dio nos dice mucho: "Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen" (ver Juan 10:22-39). Luego se refirió a los muchos milagros que había realizado y preguntó a los líderes religiosos cuál de estos había causado su deseo de apredrearlo. Ellos respondieron: "No te apedreamos por ninguno de ellos sino por blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios" (versículo 33). Luego de esto, Jesús básicamente afirmó una vez más ser Dios y los principales intentaron arrestarlo, "pero él se les escapó de las manos" (versículo 39).
¡Qué tragedia! Los lideres religiosos tenían la respuesta que buscaban, pero rechazaron al Divino pues pensaron que era un simple humano. Aun así el centurión romano, quien era pagano, reconoció durante la crucifixión que Jesús era el Hijo de Dios (ver Mateo 27:54).
Entonces, la respuesta realmente es que Jesús fue plenamente humano y plenamente divino. Sé que eso lo hace ser un 200%, pero cuando eres Dios, significa totalmente más que simplemente humano. Cuando eres Jesús, significa también, más que solamente divino.
Hebreos 4:14-16 dice: "Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.
Pregunta: ¿Puedes probar que Jesús es Hijo de Dios?
Respuesta: ¿Puedo hacerlo para satisfacerte? Vamos a ver.
Esta es mucho más que una pregunta pasajera. En ella se basa el propósito de tu vida, su dirección, su destino. Creer que Jesús es el Hijo de Dios requiere cierta cantidad de fe, la cual puede ser alimentada con evidencia.
Desde el principio Jesús provocó admiración o rechazo. Nota las palabras del ángel Gabriel a María que encontramos en Lucas 1:30-35: “No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David, y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin. —¿Cómo podrá suceder esto —le preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?— El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios”.*
Esto es, o un milagro increíble, o una locura absoluta. O Dios puso milagrosamente a Jesús en el vientre de María, o bien, María culpó a Dios de un embarazo no deseado, que no aceptó que fuera de otra forma que por un milagro.
Al inicio del ministerio de Jesús, la voz de Dios anunció que Jesús era su Hijo. Marcos 1:9-11 registra que “en esos días, Jesús estaba en la región de Galilea, en un pueblo llamado Nazaret. Desde allí viajó hasta el río Jordán, donde Juan lo bautizó. Cuando Jesús salió del agua, vio que se abría el cielo, y que el Espíritu de Dios bajaba sobre él en forma de paloma. En ese momento, una voz que venía del cielo le dijo: "Tú eres mi Hijo, a quien quiero mucho. Estoy muy contento contigo".
No es de sorprenderse que Juan el Bautista declarara que Jesús era el “Hijo de Dios” (Juan 1:34). Entonces algunos de los discípulos de Juan comenzaron a seguir a Jesús, clamando que Él era el Mesías, el que Dios había prometido salvaría al pueblo de su pecado. Y cuando Natanael recibió el llamado para seguir a Jesús, él también lo llamó “el Hijo de Dios” (Juan 1:49).
Durante el primer milagro de Jesús convirtiendo el agua en vino en la boda de Caná, la milagrosa señal que realizó “reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él”. (Juan 2:11)
Los demonios lo identificaron repetidamente como el Hijo de Dios (Marcos 3:11). No sorprendentemente, aquellos que sintieron los beneficios de sus milagros consideraban que venía de parte de Dios (Juan 9:30-33). Aún el mismo Jesús exclamó: “Yo soy el Hijo de Dios” (Juan 10:36).
El escritor C. S. Lewis menciona que nos encontramos con tres opciones en relación al hecho de que Jesús afirmara ser Dios:
Jesús era un mentiroso. Si él afirmó ser Dios, o bien, lo era o estaba mintiendo al respecto.
Jesús era un lunático. Alguien que se creía Mesías, no necesariamente un mentiroso sino simplemente un loco.
Jesús era Dios. Si ninguna de las primeras dos es verdad, entonces Jesús era quien decía ser: ¡Dios!
Si cualquiera de las dos primeras posibilidades es verdad, exigiría el rechazo de Jesús. Si la tercera posibilidad es real, nuestra respuesta debe ser adoración.
La gente puede proporcionar varios factores que parezcan indicar que Jesús era o no era divino. Pero otra manera de considerar tu pregunta es: ¿cómo conocer a Jesús por ti mismo? Si tú no lo conoces personalmente, puede que necesites pasar varias experiencias con Él para que tu fe crezca, así como la de los discípulos. O quizá solo necesites una experiencia como la del centurión romano (Marcos 15:39). Pero si continúas con la palabra de los demás, sin experimentar por ti mismo, perderás de vista el objetivo.
Juan escribió: “Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida” (Juan 20:30-31).

Lucas 2:1-7 cuenta que Jesús nació como un bebé, en circunstancias terrenales y primitivas, describiendo la realidad de los impuestos, el viaje de María y José a Belén y sus humildes condiciones, ya que "no había lugar para ellos en el mesón" (vers. 7).
Lucas continúa la historia con los pastores (personas humildes) quienes fueron los primeros en visitar al bebé. Siguiendo con su desarrollo en esta tierra, María y José llevaron a Jesús al templo para circuncidarlo, un rito totalmente humano realizado a los varones primogénitos.
Con excepción del viaje de Jesús a Jerusalén cuando tenía 12 años, el resto de su niñez y adolescencia se resume en las palabras de Lucas 2:52: "Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres". Sin embargo encontramos más detalles de los tres años de su ministerio durante su adultez joven.
Descubrimos a un Jesús que se cansaba, exausto, hambriento, triste y finalmente golpeado y matado por otros humanos; de hecho, fue crucificado entre otros dos hombres.
Entonces, ¿Jesús fue humano? ¡Totalmente! La segunda parte de tu interrogante es si Jesús fue totalmente divino. Ten en cuenta que su genealogía registrada en Lucas 3:23-38 traza su ascendencia hasta Dios.

A pesar de que Jesús nació en un establo, vinieron hombres sabios de oriente para adorarle y evidentemente, el rey Herodes no lo consideró como un simple humano, ya que ordenó quitar la vida de muchos bebés varones en un intento fallido de matarlo (ver Mateo 2). Además, al llevar a Jesús para realizar el ritual de la circuncisión, tanto Ana como Simeón le reconocieron como divino (ver Lucas 2:25-38). No obstante, el volver el agua en vino, sanar a los enfermos, sacar demonios, resucitar muertos o devolver la vista a los ciegos, fueron actos de Jesús más divinos que humanos.
Cuando los líderes religiosos lo enfrentaron diciéndole: "Si tú eres el Cristo, dínoslo con franqueza", la respuesta que Jesús dio nos dice mucho: "Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen" (ver Juan 10:22-39). Luego se refirió a los muchos milagros que había realizado y preguntó a los líderes religiosos cuál de estos había causado su deseo de apredrearlo. Ellos respondieron: "No te apedreamos por ninguno de ellos sino por blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios" (versículo 33). Luego de esto, Jesús básicamente afirmó una vez más ser Dios y los principales intentaron arrestarlo, "pero él se les escapó de las manos" (versículo 39).
¡Qué tragedia! Los lideres religiosos tenían la respuesta que buscaban, pero rechazaron al Divino pues pensaron que era un simple humano. Aun así el centurión romano, quien era pagano, reconoció durante la crucifixión que Jesús era el Hijo de Dios (ver Mateo 27:54).
Entonces, la respuesta realmente es que Jesús fue plenamente humano y plenamente divino. Sé que eso lo hace ser un 200%, pero cuando eres Dios, significa totalmente más que simplemente humano. Cuando eres Jesús, significa también, más que solamente divino.
Hebreos 4:14-16 dice: "Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.

Pregunta: ¿Puedes probar que Jesús es Hijo de Dios?
Respuesta: ¿Puedo hacerlo para satisfacerte? Vamos a ver.
Esta es mucho más que una pregunta pasajera. En ella se basa el propósito de tu vida, su dirección, su destino. Creer que Jesús es el Hijo de Dios requiere cierta cantidad de fe, la cual puede ser alimentada con evidencia.
Desde el principio Jesús provocó admiración o rechazo. Nota las palabras del ángel Gabriel a María que encontramos en Lucas 1:30-35: “No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David, y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin. —¿Cómo podrá suceder esto —le preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?— El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios”.*
Esto es, o un milagro increíble, o una locura absoluta. O Dios puso milagrosamente a Jesús en el vientre de María, o bien, María culpó a Dios de un embarazo no deseado, que no aceptó que fuera de otra forma que por un milagro.
Al inicio del ministerio de Jesús, la voz de Dios anunció que Jesús era su Hijo. Marcos 1:9-11 registra que “en esos días, Jesús estaba en la región de Galilea, en un pueblo llamado Nazaret. Desde allí viajó hasta el río Jordán, donde Juan lo bautizó. Cuando Jesús salió del agua, vio que se abría el cielo, y que el Espíritu de Dios bajaba sobre él en forma de paloma. En ese momento, una voz que venía del cielo le dijo: "Tú eres mi Hijo, a quien quiero mucho. Estoy muy contento contigo".
No es de sorprenderse que Juan el Bautista declarara que Jesús era el “Hijo de Dios” (Juan 1:34). Entonces algunos de los discípulos de Juan comenzaron a seguir a Jesús, clamando que Él era el Mesías, el que Dios había prometido salvaría al pueblo de su pecado. Y cuando Natanael recibió el llamado para seguir a Jesús, él también lo llamó “el Hijo de Dios” (Juan 1:49).
Durante el primer milagro de Jesús convirtiendo el agua en vino en la boda de Caná, la milagrosa señal que realizó “reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él”. (Juan 2:11)
Los demonios lo identificaron repetidamente como el Hijo de Dios (Marcos 3:11). No sorprendentemente, aquellos que sintieron los beneficios de sus milagros consideraban que venía de parte de Dios (Juan 9:30-33). Aún el mismo Jesús exclamó: “Yo soy el Hijo de Dios” (Juan 10:36).
El escritor C. S. Lewis menciona que nos encontramos con tres opciones en relación al hecho de que Jesús afirmara ser Dios:
Jesús era un mentiroso. Si él afirmó ser Dios, o bien, lo era o estaba mintiendo al respecto.
Jesús era un lunático. Alguien que se creía Mesías, no necesariamente un mentiroso sino simplemente un loco.
Jesús era Dios. Si ninguna de las primeras dos es verdad, entonces Jesús era quien decía ser: ¡Dios!
Si cualquiera de las dos primeras posibilidades es verdad, exigiría el rechazo de Jesús. Si la tercera posibilidad es real, nuestra respuesta debe ser adoración.
La gente puede proporcionar varios factores que parezcan indicar que Jesús era o no era divino. Pero otra manera de considerar tu pregunta es: ¿cómo conocer a Jesús por ti mismo? Si tú no lo conoces personalmente, puede que necesites pasar varias experiencias con Él para que tu fe crezca, así como la de los discípulos. O quizá solo necesites una experiencia como la del centurión romano (Marcos 15:39). Pero si continúas con la palabra de los demás, sin experimentar por ti mismo, perderás de vista el objetivo.
Juan escribió: “Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida” (Juan 20:30-31).