Nikola Tesla:
El genio egoísta que no cambió el mundo
El genio egoísta que no cambió el mundo
El hombre sentó las bases para la creación de la radio, inventó la corriente alterna y, en la última etapa de su vida, comenzó a investigar la posibilidad de enviar y recibir energía sin usar cables, un hallazgo que, en caso de sistematizarse, podría haber suplantado tranquilamente al petróleo y a otras fuentes de energía no renovables. Sin embargo, fue lo suficientemente egoísta para dejarse estafar, olvidar y morir pobre y arruinado
El ser humano Nikola fue egoísta y tórpido: dejó que oportunistas e inventores celosos se aprovecharan de su talento y robaran sus proyectos sin darle la oportunidad de plasmar lo que hubiera sido el gran invento de la humanidad: energía gratuita, inalámbrica y al alcance de cada miembro del planeta Tierra.
En los planes de Nikola, estaba la voluntad de conseguir energía sin límites con sólo enviar una señal a la atmósfera y aguardar su respuesta. Para eso, diseñó una torre de más de 60 metros de alto llamada Wardenclyffe Tower. Sin embargo, por falta de presupuesto no pudo terminar el proyecto y los experimentos fueron cancelados. En 1917, tras doce años de abandono, la torre fue derribada. Hoy, como humorada, se conserva el edificio base con una placa conmemorativa en recuerdo de Tesla.
LA ENERGÍA RADIANTE
En concreto, Tesla estaba fascinado por la energía radiante y su posibilidad de convertirse en energía libre y gratuita. Sobre todo, quería ayudar a las naciones menos privilegiadas: “Los que dirigen nuestra economía en el mundo occidental”, pensaba, “nos permiten disfrutar de un alto estándar de vida, de un estándar alto de placer comparado con nuestros vecinos al sur, en esa línea imaginaria que llamamos límite”. Tesla pensaba que ese estándar se conseguía sólo a un costo muy alto y en detrimento de centenares de pueblos postergados........
SIGUE...
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