Trump se colocó ya codo a codo con Clinton en las encuestas presidenciales en EEUU
El dato es revelador, aunque todavía muy provisional: Donald Trump ha logrado subir en las encuestas a escala nacional y para fines prácticos se encuentra en empate técnico con Hillary Clinton en las intenciones de voto. Un escenario que parecía improbable y hasta risible para muchos hasta hace no demasiado tiempo.
¿Qué dice esta cercanía estadística en el contexto de la inusual campaña electoral actual en Estados Unidos?
Ganar las elecciones primarias de un partido en Estados Unidos para después descalabrarse en la elección general porque el candidato preferido de una militancia no tenía arrastre real entre el electorado completo o enfrentaba una percepción negativa es un escenario que a ningún aspirante a presidente le gustaría imaginar o padecer.
Les sucedió a dos políticos firmemente arraigados a sus bases y que destacaron por su oposición al ‘establishment’ de sus respectivos partidos: el conservador Barry Goldwater, que fue candidato presidencial del Partido Republicano en 1964 y fue avasallado en la elección por el presidente demócrata Lyndon Johnson (486 votos electorales de Johnson contra 52 de Goldwater, y una diferencia de 22.6 puntos) y también al demócrata George McGovern, candidato presidencial en 1972 que fue barrido por el presidente republicano Richard Nixon (520 votos electorales de Nixon contra 17 de McGovern, y 23.2 puntos de diferencia entre ambos).
Y aunque aún es pronto para saber lo que sucederá en noviembre de 2016, muchos auguraban a Trump la suerte de esos fallidos candidatos: en el improbable caso de que ganara la nominación republicana, se decía, el magnate se despeñaría en la elección general ante su contrincante demócrata, léase por lo general Clinton.
El primer supuesto se ha saldado ya con Trump como el virtual candidato republicano, y el segundo de los escenarios aún está cargado de incertidumbre. Pero los números, al menos en las encuestas recientes, revelan que el magnate le ha comido terreno a Clinton y ambos están prácticamente empatados.
Y aunque desde el bando de Trump se afirma, en el otro lado de la moneda, que el magnate avasallará a Clinton en noviembre, los datos hasta ahora no lo confirman, aunque sí muestran una remontada estadística auspiciosa para el magnate.
Así, en el más reciente promedio de encuestas nacionales de RealClearPolitics , Trump aventaja en 0.2 puntos a Clinton. En las cinco encuestas más recientes recopiladas por ese portal, Trump supera a Clinton en tres (Fox News: 45%-42%, Rasmussen Reports: 42%-37% y ABC News/The Washington Post: 46%-44%) y Clinton gana en dos (CBS/The New York Times: 47%-41%, NBC News/ The Wall Street Journal: 46%-43%).
Y en el estimado de Huffington Post que compila también los resultados de numerosas encuestas, Clinton está arriba de Trump 43.6% contra 42%.
Viva Dony!
El dato es revelador, aunque todavía muy provisional: Donald Trump ha logrado subir en las encuestas a escala nacional y para fines prácticos se encuentra en empate técnico con Hillary Clinton en las intenciones de voto. Un escenario que parecía improbable y hasta risible para muchos hasta hace no demasiado tiempo.
¿Qué dice esta cercanía estadística en el contexto de la inusual campaña electoral actual en Estados Unidos?
Ganar las elecciones primarias de un partido en Estados Unidos para después descalabrarse en la elección general porque el candidato preferido de una militancia no tenía arrastre real entre el electorado completo o enfrentaba una percepción negativa es un escenario que a ningún aspirante a presidente le gustaría imaginar o padecer.
Les sucedió a dos políticos firmemente arraigados a sus bases y que destacaron por su oposición al ‘establishment’ de sus respectivos partidos: el conservador Barry Goldwater, que fue candidato presidencial del Partido Republicano en 1964 y fue avasallado en la elección por el presidente demócrata Lyndon Johnson (486 votos electorales de Johnson contra 52 de Goldwater, y una diferencia de 22.6 puntos) y también al demócrata George McGovern, candidato presidencial en 1972 que fue barrido por el presidente republicano Richard Nixon (520 votos electorales de Nixon contra 17 de McGovern, y 23.2 puntos de diferencia entre ambos).
Y aunque aún es pronto para saber lo que sucederá en noviembre de 2016, muchos auguraban a Trump la suerte de esos fallidos candidatos: en el improbable caso de que ganara la nominación republicana, se decía, el magnate se despeñaría en la elección general ante su contrincante demócrata, léase por lo general Clinton.
El primer supuesto se ha saldado ya con Trump como el virtual candidato republicano, y el segundo de los escenarios aún está cargado de incertidumbre. Pero los números, al menos en las encuestas recientes, revelan que el magnate le ha comido terreno a Clinton y ambos están prácticamente empatados.
Y aunque desde el bando de Trump se afirma, en el otro lado de la moneda, que el magnate avasallará a Clinton en noviembre, los datos hasta ahora no lo confirman, aunque sí muestran una remontada estadística auspiciosa para el magnate.
Así, en el más reciente promedio de encuestas nacionales de RealClearPolitics , Trump aventaja en 0.2 puntos a Clinton. En las cinco encuestas más recientes recopiladas por ese portal, Trump supera a Clinton en tres (Fox News: 45%-42%, Rasmussen Reports: 42%-37% y ABC News/The Washington Post: 46%-44%) y Clinton gana en dos (CBS/The New York Times: 47%-41%, NBC News/ The Wall Street Journal: 46%-43%).
Y en el estimado de Huffington Post que compila también los resultados de numerosas encuestas, Clinton está arriba de Trump 43.6% contra 42%.
Viva Dony!