Declaración
Ver el borde, la verdad,
más allá de la envoltura transparente.
Atravesar lo incierto,
hundirse en la espesura
y respirar...
profundo,
bien profundo.
No existen ya por fin otros anhelos:
solo esta libertad
que te estremece,
bajo este gris y ancho
cielo abierto.
Ver el borde, la verdad,
más allá de la envoltura transparente.
Atravesar lo incierto,
hundirse en la espesura
y respirar...
profundo,
bien profundo.
No existen ya por fin otros anhelos:
solo esta libertad
que te estremece,
bajo este gris y ancho
cielo abierto.
En el borde
Del otro lado nada, o casi nada.
Acá un dolor oscuro, espeso, intransitable.
La incertidumbre del camino desdibuja los intentos
y las búsquedas se pierden en la huella de una mueca.
La roca, el cristal, el espejo, las siluetas,
las huidas sin retorno que acompañan esta apuesta.
Reflejos en el alma y ese brillo en la mirada,
es acá , es ahora, es quedarse.
Del otro lado nada, o casi nada.
Del otro lado nada, o casi nada.
Acá un dolor oscuro, espeso, intransitable.
La incertidumbre del camino desdibuja los intentos
y las búsquedas se pierden en la huella de una mueca.
La roca, el cristal, el espejo, las siluetas,
las huidas sin retorno que acompañan esta apuesta.
Reflejos en el alma y ese brillo en la mirada,
es acá , es ahora, es quedarse.
Del otro lado nada, o casi nada.
Inexplicable
Si cada herida de tu alma desgarrada
eliminara hoy la violencia del dolor...
Si cada imagen de tu miedo en las paredes
interrumpiera tanto gozo repugnante...
Entonces cada instante sería parte de lo mismo,
tu ausencia y toda ausencia serían vida prolongada,
tu cuerpo y cada cuerpo entenderían su temor.
El silencio de placeres que lastiman,
la impotencia de palabras bien guardadas
y esa rabia de verdades que te asfixian,
ahogarían lentamente tu pasión.
Si cada herida de tu alma desgarrada
eliminara hoy la violencia del dolor...
Si cada imagen de tu miedo en las paredes
interrumpiera tanto gozo repugnante...
Entonces cada instante sería parte de lo mismo,
tu ausencia y toda ausencia serían vida prolongada,
tu cuerpo y cada cuerpo entenderían su temor.
El silencio de placeres que lastiman,
la impotencia de palabras bien guardadas
y esa rabia de verdades que te asfixian,
ahogarían lentamente tu pasión.
Imágenes: Sebastiao Salgado