
Después de un par de cervezas la otra noche, me quedé mirando fijamente la pantalla, así como en esa hora muerta donde miras al infinito y parecieras estar en cualquier otro lugar menos donde realmente estás.
Entonces lo pensé:
¿Y si Google fuera Dios?
¿Y si toda esa capacidad infinita fuese sólo un disfraz para pasar desapercibido, para ocultar su verdadera identidad?
Se podrán decir muchas cosas, pero el sólo pensarlo comenzaba a provocar en mí una especie de angustia etilico-espiritual.
Así que seguí bebiendo y observando.
Me decidí a desenmascararlo, y disparé un millón de preguntas.
Desde la creación del universo hasta por qué se disparó Kurt Cobain.
Y el tipo me devolvía 10.000 imágenes por segundo, 3.000 videos, columnas, reportes, links y links y más links.
Y yo seguía bebiendo y leyendo.
Lo primero que me llamó la atención, es que no se calzaba con ninguna respuesta.
Para todo, citaba a terceros, y así me terminaba de explicar el mundo.
¿Sería así con Dios también?
Sea como sea, comenzaba a irritarme.
No podía soportar tanta arrogancia.
Además, cuando le preguntaba algo que no sabía contestar, asumía (increíblemente) como que el error era mío.
¡Que yo me había equivocado en preguntarlo bien!
¿Existen malas preguntas señor Google?
¿No será usted un impostor?
Así que a eso le siguió una lluvia de insultos de los cuales no me arrepiento.
Lo mandé a la mierda, literalmente.
Y me contestó con miles de insultos, en más de 150 idiomas!
Hasta creo que me putió en Arameo el muy hijo de puta.
Ya se había perdido todo indicio de respeto entre nosotros, y por tanto decidí realizar mi última jugada maestra.
Tomé otro poco más, respiré profundo, y digité una simple palabra:
"Google"
Quería saber que me respondía.
Y claro, era que no, más y más información.
Ahí lo supe
Google no era Dios
Dios no podría ser tan auto referente
Lo siguiente que hice fue apagar el computador y dirigirme al baño a vomitar.
Arrodillado en el baño, pensaba:
”Espero que cuando me encuentre con Dios, tenga una cerveza a la mano.
Juntos somos un buen equipo”
Y tiré la cadena sonriendo.