Hablar del último golpe de Estado no es para nosotros hablar de un hecho, de una sucesión de hechos, ni es tan solo hablar de torturas y torturados, sino analizar dos proyectos políticos enfrentados, analizar procesos que hizo nuestro pueblo, vinculando pasados vivos con presentes vivos[1]. La memoria de nuestros compañeros y compañeras pensada no desde las efemérides sino a partir de las acciones cotidianas.
Por justicia histórica es necesario que repasemos algunas teorías y relatos que han buscado desarmarnos ideológicamente. La primera de ellas es la teoría de los dos demonios y el “Nunca Más” consigna creada por el escritor Ernesto Sábato a pedido del gobierno alfonsinista. Podríamos preguntarnos correctamente ¿Nunca Más qué? La CONADEP creada en la década de los ochenta se dedico a recopilar testimonios de ex detenidos políticos. Al frente de esa comisión estaba Ernesto Sábato, el resultado de esa comisión fue un informe y de ese informe un libro el Nunca Más. Recopilación exhaustiva de torturas, de sangre y vejaciones, como material histórico explica poco sobre los proyectos políticos las razones económicas políticas y sociales de todo aquello relatado. La explicación de los hechos gira en torno a la existencia en los 70 de “dos demonios”, y en esto debemos hacer notar que los compañeros para Sábato eran uno de los demonios, los militares eran el otro. En el medio estaba la población como espectadora pasiva. Cabe preguntar que si hubiera sido un grupo reducido enfrentado a otro, cómo se explicarían la desaparición de 30.000 argentinos, y cómo se explicaría la necesidad misma de un golpe. Esta teoría no podría siquiera darnos una explicación científica de los procesos. ¿Esto fue un error de Sábato, una confusión quizás? Estamos en condiciones de afirmar que no. Siempre fue coherente con su postura, la teoría de los demonios ya la tenía esbozada en la década de 1970, donde apoyo el golpe. El 19 de Mayo de 1976, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Leonardo Castellani (un sacerdote católico) y Horacio Esteban Ratti (presidente de la sociedad argentina de escritores) se reunían en casa de gobierno con Jorge Rafael Videla. Dos meses después de este encuentro, el 19 de Julio fue asesinado Mario Roberto Santucho, menos de un año después -el 25 de Marzo de 1977- cayó combatiendo Rodolfo Walsh.
Que dijo entonces Ernesto Sábato
-El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresiono la amplitud de criterio y la cultura del presidente.
Y en 1978…
"Desgraciadamente ocurrió que el desorden general, el crimen y el desastre económico eran tan grandes que los nuevos mandatarios no alcanzaban ya a superarlos con los medios de un estado de derecho. Porque entre tanto, los crímenes de la extrema izquierda eran respondidos con salvajes atentados de represalia de la extrema derecha. Los extremistas de izquierda habían llevado acabo los mas infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes". Y, para concluir: "Sin duda alguna, en los últimos meses, muchas cosas han mejorado en nuestro país: las bandas terroristas han sido puestas en gran parte bajo control".
Así este personaje unos años después sería el encargado de contarnos la historia de esos argentinos que estaban cayendo cerca de él. ¿Nunca Más qué entonces? Igualando militantes populares a torturadores y genocidas, la consigna resulta en un Nunca Más lucha ni organización, por lo tanto nos negamos a reproducir banalmente esta consigna, nos negamos aceptar esta idea, la ponemos en discusión, en un debate que nos compromete como estudiantes y cientistas sociales.
Otro relato es el que utilizan algunos sectores oficiales, el de la “juventud o generación maravillosa” este relato no menciona qué estaban discutiendo esos jóvenes y cuáles eran sus proyectos políticos, muchos de esos jóvenes militaban en organizaciones populares revolucionarias que organizaron a miles de argentinos sin embargo eso tampoco se menciona, parecería hasta un tabú mencionar FAR- Montoneros, PRT-ERP etc. Todo repaso histórico puede ser doloroso, pero para los sectores populares negar la historia nos debilita, afirmarla, y analizarla nos fortalece.
El imperialismo de EEUU ensayó intervenciones y golpes de Estado en la década de 1960. En la década del 70 intervino de nuevo esta vez con mas fuerza para frenar los avances de los pueblos en Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay.
El último golpe de estado fue la respuesta que encontraron las clases oligárquicas de nuestro país para frenar el acumulado político al que habían llegado los sectores populares. Frenar treinta años de experiencias y luchas donde el Pueblo fue creando -no sin dificultades- espacios de organización, definiendo los problemas, definiendo a los enemigos y las formas de enfrentarlo, esbozando salidas al problema nacional.
Muchos de esos compañeros discutían cuestiones concretas en determinados procesos concretos. Ejemplo de ello es que en 1973, tres años antes del golpe, estaban discutiendo cuestiones tales como:
Nacionalización del comercio exterior.
• Progresiva aplicación desde el gobierno de todas las experiencias de socialización de la economía que sirvan para elevar la condición humana.
• Efectiva participación de los trabajadores en el poder que se deriva de la propiedad de los medios de producción.
• Reforma agraria.
• Cogestión de los trabajadores en la dirección y explotación de las empresas, propiciando un régimen cooperativo en el campo y de autogestión en la industria.
• Reforma del sistema financiero para revertir con energía la desnacionalización de las entidades crediticias privadas operada en los últimos años.
En política internacional
el inmediato restablecimiento de relaciones diplomáticas con la hermana República de Cuba.
Aquel 11 de marzo
Miguel Bonasso
11 de marzo de 2003. Página 12
Para nosotros se trata de discutir política, de darnos un rumbo como sectores del campo popular. Cuanto mas actuales algunos de estos puntos cuando cinco firmas extranjeras controlan la comercialización granos, Repsol español todavía se lleva nuestros hidrocarburos, una minera suiza puede tirar 11 mil litros diarios de nuestra agua, cuando hace unas semanas murieron 51 trabajadores argentinos al chocar un tren, cuanto mas sería posible pensar empresas del Estado con participación de sus trabajadores y el Pueblo.
Existen condiciones objetivas para poder cambiar la Argentina, bastas experiencias de lucha y organización, acumulado político de los sectores populares, sólo debemos tener la audacia y la firmeza política para transitar ese camino. Esto conlleva por lo menos dos tareas urgentes: construir la unidad que nos falta y saber reconocernos como compañeros aunque construyamos y aportemos desde distintos espacios.
Desde la humildad, desde aciertos y errores, pero sobre todo desde la práctica y la batalla de ideas este Colectivo quiere aportar a esos fines.
30.000 compañeros
Presentes
Ahora y Siempre
Colectivo Cátedra Década del 70
Posadas, 22 de Marzo de 2012
SÁBATO, mejor no hablar de ciertas cosas.
Breve recorrida por el mapa de contradicciones, ambiguedades e hipocresías del escritor Ernesto Sabato durante los años más oscuros de nuestro país, o pequeño manual de estilo de las miserias de un intelectual funcional a la dictadura militar en los setenta y, años después, erigido como prócer de la democracia y los derechos humanos.
Existe una verdad a voces en el mundo de la cultura que perdura en el tiempo: un artista merece ser juzgado por lo mejor de su persona, que es su obra. Definición que cobra verdadero significado cuando se pone en evidencia la contradicción entre el artista y su creación, muchas veces reflejo de un talento que no tiene porqué llegar acompañado de posiciones políticas o humanas razonables.
Los casos en la historia de cruces de este tipo nunca terminan, artistas de propuestas revolucionarias en cualquier rama del arte y, a la vez, voceros de las ideas más reaccionarias de su tiempo. Cuántas veces se ha repetido el debate, y cuántas veces ha sido necesario diferenciar esos dos universos dentro de la misma persona para valorar en su real medida la obra del artista cuestionado. Sin embargo, lo curioso surge cuando la parte que se alaba del artista en cuestión no es su obra; es decir, cuando al creador se le aplaude sólo por sus concepciones políticas. Y la paradoja extrema se sucede cuando el creador recibe elogios por una lucha que no es la suya, por un compromiso que jamás tuvo y por un presente que, a decir verdad, oculta muchas veces un pasado repleto de las peores miserias.
¿Cómo entender este curioso conflicto? ¿Quién, en definitiva, resulta ser el responsable de tamaño error histórico? ¿El creador aplaudido o sus fieles, conmovidos por un ejemplo de vida que no se sabe bien quién inventó ni de dónde salió? “Una de las grandes desdichas del creador es que lo admiren por sus defectos”, afirmó el escritor Ernesto Sabato en 1963, y razón no le falta. De hecho, la frase encaja de modo perfecto para referirse a su propia historia: la trayectoria de un intelectual erigido hoy como referente irrefutable de los derechos humanos y de la participación democrática.
Recorrer un archivo es también recorrer el pasado de un país y de su pueblo. Para ello es necesario observar el comportamiento de una sociedad que hoy elige como prócer a un intelectual que no sólo fue funcional a la política criminal de la dictadura más sangrienta de la historia, sino que también generó la teoría política que resultó la coartada en plena retirada de los mismos asesinos que, años después, se ocupó de criticar. Por suerte, existe el archivo. Vale la pena ejercitar la memoria y recorrer la tragedia de un escritor que refleja, en buena parte, la hipocresía de toda nuestra sociedad.