En Alemania, científicos hallaron dos tortugas, hembra y macho, fosilizadas. Murieron mientras se reproducían
Son los únicos fósiles vertebrados hallados en esta situación. Se trata de los restos de dos tortugas de una especie ya extinta que murieron hace 47 millones de años mientras se apareaban.
El singular hallazgo, publicado en la revista Biology Letters, se dio en el foso de Messel (actual Alemania) que hace 47 millones de años era un cráter volcánico en medio de un ecosistema tropical. Según los científicos de la Universidad de Tubingen, las tortugas se encontraban a la orilla del cráter y cayeron al fondo mientras copulaban.
Los reptiles, de la desaparecida especie (Allaeochelys crssesculpta), habrían muerto poco tiempo después de caer al foso, debido a los gases tóxicos que abundaban en el lugar y sus restos permanecieron juntos hasta ahora. Gracias a sus fósiles se ha podido conocer que la hembra de esta especie era más grande que el macho y que su caparazón tenía las formas ideales para desovar grandes huevos.
Hoy, el foso de Messel es una cantera de piedra y un espacio en el que se han encontrado fósiles de los más variados, desde insectos a yeguas preñadas.
Son los únicos fósiles vertebrados hallados en esta situación. Se trata de los restos de dos tortugas de una especie ya extinta que murieron hace 47 millones de años mientras se apareaban.
El singular hallazgo, publicado en la revista Biology Letters, se dio en el foso de Messel (actual Alemania) que hace 47 millones de años era un cráter volcánico en medio de un ecosistema tropical. Según los científicos de la Universidad de Tubingen, las tortugas se encontraban a la orilla del cráter y cayeron al fondo mientras copulaban.
Los reptiles, de la desaparecida especie (Allaeochelys crssesculpta), habrían muerto poco tiempo después de caer al foso, debido a los gases tóxicos que abundaban en el lugar y sus restos permanecieron juntos hasta ahora. Gracias a sus fósiles se ha podido conocer que la hembra de esta especie era más grande que el macho y que su caparazón tenía las formas ideales para desovar grandes huevos.
Hoy, el foso de Messel es una cantera de piedra y un espacio en el que se han encontrado fósiles de los más variados, desde insectos a yeguas preñadas.