
En ADSLZone LAB solemos tratar con asiduidad las principales dudas en torno a los elementos meteorológicos. Por ejemplo, no hace mucho explicamos cuál era la diferencia entre el clima y el tiempo, no por hablar de los conceptos de niebla. Ahora toca explicar qué es exactamente un huracán, un ciclón y un tifón.
Para desgracia del lector -o suerte, quién sabe-, estas tres palabras hacen referencia a un mismo hecho. La principal diferencia radica en que dependiendo de la parte del mundo en la que uno se encuentre, el mismo fenómeno meteorológico se llamará de una forma u otra. Eso sí, es necesario puntualizar que el término adecuado es “ciclón tropical“, así que empezaremos por él.

Un ciclón tropical es un sistema de baja presión, aunque de mayor tamaño, que cuenta con un alto grado de organización y origen sobre las aguas cálidas del ámbito tropical. En el caso de los “huracanes”, estos son los ciclones tropicales que avanzan por el océano Atlántico, el mar Caribe y el golfo de México. El término tiene diferentes orígenes, aunque todo apunta a que proviene de “hurankén”, con la que los mayas se referían al dios creador del mundo. Los quechuas, a su vez, tenían entre sus divinidades a Hurakán, el dios de los truenos y las tormentas. Y para los antiguos arahucanos, Juracán era un dios maligno (y razón no les faltaba).

Los otros dos
En aguas del Índico, los ciclones tropicales reciben el nombre genérico de “ciclones“, mientras que el “tifón” es el nombre común que recibe todo aquel ciclón tropical que se forma en la parte occidental de la cuenca del Pacífico. En otras palabras, afecta a Japón, Filipinas, Taiwán, China o Australia.
En la mitología griega, tifón era el último hijo de Gea, la madre Tierra. La palabra proviene del término griego Typhos (typhon en latín) que significa “humo”. Además, existen muchos nombres locales utilizados para referirse a estos fenómenos como baguios (Filipinas) o los willy-willies (en Australia).
