Durante su apogeo, la dinastía Yuan, fundada por Kublai Kan, favoreció el comercio y los viajes a tal grado que logró “la mayor expansión comercial de la historia euroasiática”. Fue la época en que vivió Marco Polo, el famoso viajero veneciano (1254-1324). Comerciantes árabes, persas, indios y europeos llegaban por tierra o mar para intercambiar sus caballos, alfombras, piedras preciosas y especias por cerámicas, lacados y seda.
En 1492, con una copia de los viajes de Marco Polo en su poder, Cristóbal Colón puso rumbo al oeste con la esperanza de reanudar las relaciones comerciales con la corte mongola, sin saber que esta se había extinguido hacía ya más de un siglo. El derrumbe del Imperio mongol había cortado la comunicación entre Oriente y Occidente, y los musulmanes impidieron utilizar las rutas terrestres que la propiciaban.
En 1492, con una copia de los viajes de Marco Polo en su poder, Cristóbal Colón puso rumbo al oeste con la esperanza de reanudar las relaciones comerciales con la corte mongola, sin saber que esta se había extinguido hacía ya más de un siglo. El derrumbe del Imperio mongol había cortado la comunicación entre Oriente y Occidente, y los musulmanes impidieron utilizar las rutas terrestres que la propiciaban.