La pica, una extraña adicción que
consiste en mascar piedras
Nairobi,(DPA) - Se las encuentra en los supermercados de Nairobi entre
especias y sopas. Guardadas en bolsitas de plástico de 100 gramos e
incluso 500 gramos, parece poco probable que las piedras del tamaño de
una nuez sean ofrecidas junto a los alimentos para su ingesta. Al mirar más
de cerca, el envoltorio afirma que las piedras son conocidas por su alto
contenido de hierro y que son buenas para los vegetarianos.
De hecho, miles de mujeres en Kenia se alimentan de forma
complementaria con piedras. Violet Mugwang tenía 24 años cuando
comenzó a masticar piedras. "Me alimenté durante diez años con piedras. Al
principio sólo quería probar, pero luego comencé a necesitarlas, y me costó
desprenderme del hábito", recuerda la mujer, de 35 años.
Los médicos kenianos diagnosticaron la ingesta de piedras como una
enfermedad llamada pica. Las más afectadas son las mujeres. Comienzan a
comer piedras durante el embarazo porque en ese momento es cuando
más necesitan hierro, calcio y otros minerales. Por eso intentan reemplazar
los minerales que les faltan con piedras. Las piedras son molidas y de esa
forma pueden ser masticadas.
"Es un síntoma inequívoco de falta de hierro", afirma Wilfred Kisingu,
especialista en nutrición en el Instituto de Investigación Médica de Kenia
(KEMRI). "La ingesta es peligrosa y poco saludable". Las piedras provocan
no sólo bloqueos en el intestino ciego, sino que también pueden provocar
lesiones en las paredes del estómago. Otras de las consecuencias son el
espesamiento de la sangre y con ello la presión alta.
"Durante todo el periodo en el que comí piedras tuve dolores en el bajo
vientre. Pero no podía parar", cuenta Violet. Describe un fenómeno que se
desarrolló en Kenia y en otros países africanos en los últimos años. Las
piedras se convirtieron en una especie de droga. "Les da a las mujeres
cierta sensación de saciedad", explica Leah Kirumbi, médica ginecóloga y
obstetra en el KEMRI. Y también Violet confirma esta sensación.
En el mercado Gikomba, uno de los más grandes de Nairobi, la vendedora
Lilian Omukhobelo ofrece piedras por dos chelines la bolsa. No sabe bien
cuántas personas llegan al día, pero cree que son miles. Dice que incluso le
compran niñas de la escuela primaria. E incluso algunos hombres.
Dependiendo del día, vende entre tres y cinco bolsas, de las cuales una
pesa 50 kilos.
Todo habitante de Nairobi ya escuchó alguna vez de la pica o conoce a
alguna mujer que comió piedras durante el embarazo. Sin embargo, comer
piedras no es una actividad que se haga pública. A muchos les da
vergüenza y lo hacen a escondidas. Violet siguió comiendo las piedras en
secreto después de casada. "En algún momento no soporté más la presión
de mi esposo y los dolores y fui al médico. Hace un año que estoy curada
de la pica".
consiste en mascar piedras
Nairobi,(DPA) - Se las encuentra en los supermercados de Nairobi entre
especias y sopas. Guardadas en bolsitas de plástico de 100 gramos e
incluso 500 gramos, parece poco probable que las piedras del tamaño de
una nuez sean ofrecidas junto a los alimentos para su ingesta. Al mirar más
de cerca, el envoltorio afirma que las piedras son conocidas por su alto
contenido de hierro y que son buenas para los vegetarianos.
De hecho, miles de mujeres en Kenia se alimentan de forma
complementaria con piedras. Violet Mugwang tenía 24 años cuando
comenzó a masticar piedras. "Me alimenté durante diez años con piedras. Al
principio sólo quería probar, pero luego comencé a necesitarlas, y me costó
desprenderme del hábito", recuerda la mujer, de 35 años.
Los médicos kenianos diagnosticaron la ingesta de piedras como una
enfermedad llamada pica. Las más afectadas son las mujeres. Comienzan a
comer piedras durante el embarazo porque en ese momento es cuando
más necesitan hierro, calcio y otros minerales. Por eso intentan reemplazar
los minerales que les faltan con piedras. Las piedras son molidas y de esa
forma pueden ser masticadas.
"Es un síntoma inequívoco de falta de hierro", afirma Wilfred Kisingu,
especialista en nutrición en el Instituto de Investigación Médica de Kenia
(KEMRI). "La ingesta es peligrosa y poco saludable". Las piedras provocan
no sólo bloqueos en el intestino ciego, sino que también pueden provocar
lesiones en las paredes del estómago. Otras de las consecuencias son el
espesamiento de la sangre y con ello la presión alta.
"Durante todo el periodo en el que comí piedras tuve dolores en el bajo
vientre. Pero no podía parar", cuenta Violet. Describe un fenómeno que se
desarrolló en Kenia y en otros países africanos en los últimos años. Las
piedras se convirtieron en una especie de droga. "Les da a las mujeres
cierta sensación de saciedad", explica Leah Kirumbi, médica ginecóloga y
obstetra en el KEMRI. Y también Violet confirma esta sensación.
En el mercado Gikomba, uno de los más grandes de Nairobi, la vendedora
Lilian Omukhobelo ofrece piedras por dos chelines la bolsa. No sabe bien
cuántas personas llegan al día, pero cree que son miles. Dice que incluso le
compran niñas de la escuela primaria. E incluso algunos hombres.
Dependiendo del día, vende entre tres y cinco bolsas, de las cuales una
pesa 50 kilos.
Todo habitante de Nairobi ya escuchó alguna vez de la pica o conoce a
alguna mujer que comió piedras durante el embarazo. Sin embargo, comer
piedras no es una actividad que se haga pública. A muchos les da
vergüenza y lo hacen a escondidas. Violet siguió comiendo las piedras en
secreto después de casada. "En algún momento no soporté más la presión
de mi esposo y los dolores y fui al médico. Hace un año que estoy curada
de la pica".