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Usuario (Argentina)

Thai Ngoc es un hombre que tailandés, que según dice la ciencia médica moderna debería haber muerto en 1976 cuando fue despojado de la capacidad de dormir. El hombre, nació en 1942 en un pequeño pueblo llamado Trung Ha en la provincia de Quang Nam, dijo una de sus grandes aspiraciones en la vida era tener un día de sueño. Y sin embargo, el sueño nunca ha llegado. El hombre fue objeto de dos investigaciones buscando a su extraña condición. Algunos dirían que tener el potencial de la productividad durante las 24 horas en el día sin dormir sería una bendición inmensa, mientras que otros dicen que es una maldición cruel que de la naturaleza. Las investigaciones que operan en el Reino Unido y Tailandia, de forma independiente concluyeron que esto era cierto, ya que lo siguieron durante varios días con las cámaras todo el día. Al ponerse el sol, Ngoc continuó trabajando incansablemente en su pequeña granja. Los investigadores llevaron el estudio un paso más allá, ocultando nueve objetos alrededor de la casa y pidiendo al anciano que los describiera e indicara cuales eran esos objetos. Lo hizo sin perder el ritmo, lo que demuestra una increíble cantidad de la lucidez mental. El cerebro necesita lo que se conoce como “sueño REM“, también conocido como “sueño profundo“. Se dice que el sueño REM es uno de los cambios más poderosos que la mente humana lleva a cabo durante toda la vida. Los estudios muestran que si una persona deja de dormir hay una disminución del nivel del rendimiento tanto en el funcionamiento cognitivo como en la aptitud verbal. A menudo por la fuerza librada por el cuerpo con mayor letargo, en última instancia conduce a un sueño profundo que dura varias horas. Los estudios donde se impidió el sueño REM muestran como resultado los síntomas que recuerdan a los enfermos de esquizofrenia. Y, sin embargo Ngoc, mientras que se observó, parecía perfectamente razonable y lúcido. Trabajaría durante todo el día sin efectos nocivos. Como nunca durmió, no tenía cama en su casa. A pesar de su falta de sueño se ha documentado ampliamente por los equipos de noticias, que declinó una invitación para viajar al extranjero durante 18 meses a fin de ser estudiado, diciendo que tenía miedo de las pruebas y que no había salido de su ciudad natal desde hacía más de 60 años. Además, dice que ningún médico ha sido capaz de ayudarle hasta el momento. Los medicamentos destinados a permitir que se duerma no tienen efecto sobre él. Ha realizado varios trabajos, hasta tocó la batería en la noche con el fin de recordar a los otros aldeanos que alguien está todavía ahí fuera velando por el pueblo en medio de la noche. Y sin embargo nadie es capaz de explicar cómo Ngoc está vivo o cómo se puede sostener pasando tantas horas sin dormir. Él ha mantenido su ritmo durante mucho tiempo y desea nada más que una siesta de media hora.
La pica, una extraña adicción que consiste en mascar piedras Nairobi,(DPA) - Se las encuentra en los supermercados de Nairobi entre especias y sopas. Guardadas en bolsitas de plástico de 100 gramos e incluso 500 gramos, parece poco probable que las piedras del tamaño de una nuez sean ofrecidas junto a los alimentos para su ingesta. Al mirar más de cerca, el envoltorio afirma que las piedras son conocidas por su alto contenido de hierro y que son buenas para los vegetarianos. De hecho, miles de mujeres en Kenia se alimentan de forma complementaria con piedras. Violet Mugwang tenía 24 años cuando comenzó a masticar piedras. "Me alimenté durante diez años con piedras. Al principio sólo quería probar, pero luego comencé a necesitarlas, y me costó desprenderme del hábito", recuerda la mujer, de 35 años. Los médicos kenianos diagnosticaron la ingesta de piedras como una enfermedad llamada pica. Las más afectadas son las mujeres. Comienzan a comer piedras durante el embarazo porque en ese momento es cuando más necesitan hierro, calcio y otros minerales. Por eso intentan reemplazar los minerales que les faltan con piedras. Las piedras son molidas y de esa forma pueden ser masticadas. "Es un síntoma inequívoco de falta de hierro", afirma Wilfred Kisingu, especialista en nutrición en el Instituto de Investigación Médica de Kenia (KEMRI). "La ingesta es peligrosa y poco saludable". Las piedras provocan no sólo bloqueos en el intestino ciego, sino que también pueden provocar lesiones en las paredes del estómago. Otras de las consecuencias son el espesamiento de la sangre y con ello la presión alta. "Durante todo el periodo en el que comí piedras tuve dolores en el bajo vientre. Pero no podía parar", cuenta Violet. Describe un fenómeno que se desarrolló en Kenia y en otros países africanos en los últimos años. Las piedras se convirtieron en una especie de droga. "Les da a las mujeres cierta sensación de saciedad", explica Leah Kirumbi, médica ginecóloga y obstetra en el KEMRI. Y también Violet confirma esta sensación. En el mercado Gikomba, uno de los más grandes de Nairobi, la vendedora Lilian Omukhobelo ofrece piedras por dos chelines la bolsa. No sabe bien cuántas personas llegan al día, pero cree que son miles. Dice que incluso le compran niñas de la escuela primaria. E incluso algunos hombres. Dependiendo del día, vende entre tres y cinco bolsas, de las cuales una pesa 50 kilos. Todo habitante de Nairobi ya escuchó alguna vez de la pica o conoce a alguna mujer que comió piedras durante el embarazo. Sin embargo, comer piedras no es una actividad que se haga pública. A muchos les da vergüenza y lo hacen a escondidas. Violet siguió comiendo las piedras en secreto después de casada. "En algún momento no soporté más la presión de mi esposo y los dolores y fui al médico. Hace un año que estoy curada de la pica".

En China una mujer de 95 años sorprendió terroríficamente a sus familiares y amigos al salir de su ataúd seis días después de haberla creída muerta, una muerte falsa de la que salió impulsada por un hambre insaciable. En la ciudad china de Beiliu, situada al sur del país en la provincia de Guangxi, una mujer de 60 años descubrió una mañana que su abuela no respondía al llamado para desayunar, por lo cual, creyendo que se había quedado dormida, fue hasta su habitación para despertarla. Sin embargo, a pesar de sacudirla y repetir en varias ocasiones su nombre, la anciana no respondió. Una revisión más cuidadosa reveló que si bien su cuerpo no estaba frío, había perdido el aliento vital. Chen Qingwang inició entonces junto con su hijo los preparativos para el funeral de Li Xiufeng, su pariente de 95 años. Según la tradición, el ataúd para la mujer debe permanecer en la casa varios días antes del entierro para que los familiares y amigos presenten sus últimos respetos. Así, no fue sino hasta dos días después de la muerte que Qingwang depósito dentro del féretro el cuerpo de la anciana. Casi una semana después, un día antes de que Xiufeng descansara ya eternamente debajo de la tierra, su nieta se asomó al ataúd solo para encontrarlo vacío. El supuesto cadáver se había esfumado. Aterrorizada, la mujer buscó ayuda entre los vecinos, emprendiendo una búsqueda inmediata por los alrededores, misma que terminó cuando encontraron a la nonagenaria mujer en su cocina, sentada en un banco, preparando la comida del día. “Dormí por mucho tiempo. Después de despertar sentí mucha hambre y viene a cocinar algo para comer. Empujé mucho la tapa antes de poder salir”, dijo Xiufeng. De acuerdo con los médicos que la examinaron luego del incidente, la mujer sufrió una muerte artificial durante la cual se pierde el hálito pero la temperatura corporal se mantiene. Paradójicamente, si bien es cierto que la tradición salvó su vida, al no ser enterrada inmediatamente, también la dejó sin nada, pues apenas una persona muere la costumbre obliga a quemar sus pertenencias.