El comité interreligioso plantea que los cordobeses podemos compartir y convivir en la diversidad. Dicen no querer un país uniforme.

¿Cómo analizan la espiritualidad de la sociedad cordobesa? ¿Cuáles son nuestras fortalezas y debilidades? ¿En qué estamos fallando? ¿El Bicentenario marcará un quiebre en la manera de pensar y sentir? ¿Qué desafíos debemos plantearnos como sociedad de cara al futuro? Estas son algunas de las preguntas que los máximos exponentes del ámbito religioso se plantearon con relación a la fecha.
Próximo a cumplir 12 años de trayectoria (fue fundado el 18 de junio de 1998) el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz), trabaja desde Córdoba para la construcción de una sociedad más plural, madura y respetuosa, basada en los pilares de la paz, el respeto, el diálogo, la convivencia, la igualdad y la cooperación.
El padre Pedro Torres, el Rabino Marcelo Polakoff, el Pastor Daniel Annone y el Imán Alí Badrán, máximos referentes en Córdoba del Comipaz, reflexionan sobre el aprendizaje que nos han dejado estos 200 años de historia, desde la fe y la religión.
Reconocimiento
Para el padre Pedro J. Torres, “los 200 años de historia nos tendrían que encontrar, primero, reconociendo lo que tenemos. Córdoba tiene una riqueza de historia, presencia y recursos que muchas veces no vemos. Y segundo, con realismo. La gente ha perdido la esperanza y hay un cierto clima de decepción. Hay que mirar de frente a los problemas, pero también con esperanza”, expresa Torres.
El rabino Marcelo Polakoff, referente de la comunidad judía, relata: “Vine a vivir a Córdoba hace ocho años y me encontré con una provincia fantástica. Con una vitalidad impresionante, que se nota hasta en el propio humor cordobés, y donde lo cotidiano se vive muy intensamente. Yo pondría el acento en el ‘bi’ del Bicentenario, porque una característica que tenemos, ya no como cordobeses sino como argentinos, es que somos muy unipersonales. El ‘bi’ como señal de que uno necesita del otro. Ser un buen cristiano, judío o musulmán es ser amigable y amistoso con quien es diferente. Y esa es parte de nuestra tarea”, opina Polakoff.
Uno de los máximos referentes del islam en Córdoba, el imán Alí Badrá, dice que “la paz bien entendida es la que comienza en el corazón de cada uno, donde la familia es el núcleo central para tal fin”. Agrega: “Dios es el que nos provee todo. Si profesamos la educación desde el hogar estaríamos en un mundo más sano, puro y libre de errores. En este Bicentenario, debemos darnos cuenta de que tenemos un futuro espléndido y estamos en condiciones de sobrellevar cualquier problema. Con un pueblo educado se puede progresar, pero hay que reconocer que en nuestras manos hemos modificado muchas cosas”.
Unido, no uniforme. El pastor Annone sostiene que “hoy vemos una ciudad pujante, con fanatismo y una sociedad cerrada en muchos aspectos. Hoy la gente ha pasado de la sencillez religiosa y la fe familiar, a casi a una indiferencia total. Si a eso le sumamos la poca gente que asiste a los templos, tenemos que preocuparnos por la falta de espiritualidad de la gente. Y es precisamente la espiritualidad el estímulo que la persona necesita para seguir haciendo frente a todas las adversidades. La fe le da capacidad al individuo de superarse y de vencer. En ese sentido, las religiones estamos y tenemos que seguir contribuyendo a la formación de la sociedad”.
“No queremos un país uniforme, sino que viva en la unidad, enriqueciéndose con muchísimos dones”, es la frase que eligieron los referentes para reflejar el sentir en esta Semana de Mayo.
De cara al primer Bicentenario de la patria, en estos 12 años el Comipaz ha logrado romper prejuicios y distancias, con el único fin y anhelo de que toda la sociedad pueda vivir en paz sin perder sus convicciones e individualidades: “Que la sociedad aprenda a compartir y convivir en la diversidad”, es el anhelo más compartido.
Puntos de vista
Padre Pedro J. Torres
“Hace un tiempo una persona me decía que nos hace falta humildad, honestidad y honorabilidad. Pero, primero, hay que renovar el espíritu. El gran servicio y aporte de la religión es ayudar a la gente a encontrar el sentido a la vida, que no se construye sin sacrificio. Tenemos una cultura un poco llorona, vivimos quejándonos”.
Rabino Marcelo Polakoff
“Creo que cada uno debe entender que su área de conocimiento no está aislada del contexto en el que se mueve. Uno puede ser y dedicarse a lo que sea, pero lo que tendríamos que volver a enfatizar es que una parte de lo que hacés, tenés que dedicársela al resto. Apuesto no a los grandes cambios, sino a los pequeños que estamos dispuestos a hacer”.
Pastor Daniel E. Annone
“Yo miro hacia el futuro con mucha esperanza. Creo que vamos a seguir creciendo y que el tercer centenario va a ser mejor que los otros dos juntos. Ese crisol de razas de los pueblos originarios y la llegada de los inmigrantes han creado una sociedad maravillosa. Pienso que estos festejos nos tienen que servir para mirar para atrás, rescatar lo bueno y desechar lo malo”.
Imán Alí Badrán
“Considero que tenemos que dar gracias a Dios de que haya personas que sigan trabajando siempre por el bien de la sociedad desde las pequeñas comunidades hasta los círculos más amplios, para comenzar a tejer buenos valores en una ciudad y en una nación. El trabajo es arduo, pero no difícil y, menos, es imposible si uno confía y se entrega en Dios”.

¿Cómo analizan la espiritualidad de la sociedad cordobesa? ¿Cuáles son nuestras fortalezas y debilidades? ¿En qué estamos fallando? ¿El Bicentenario marcará un quiebre en la manera de pensar y sentir? ¿Qué desafíos debemos plantearnos como sociedad de cara al futuro? Estas son algunas de las preguntas que los máximos exponentes del ámbito religioso se plantearon con relación a la fecha.
Próximo a cumplir 12 años de trayectoria (fue fundado el 18 de junio de 1998) el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz), trabaja desde Córdoba para la construcción de una sociedad más plural, madura y respetuosa, basada en los pilares de la paz, el respeto, el diálogo, la convivencia, la igualdad y la cooperación.
El padre Pedro Torres, el Rabino Marcelo Polakoff, el Pastor Daniel Annone y el Imán Alí Badrán, máximos referentes en Córdoba del Comipaz, reflexionan sobre el aprendizaje que nos han dejado estos 200 años de historia, desde la fe y la religión.
Reconocimiento
Para el padre Pedro J. Torres, “los 200 años de historia nos tendrían que encontrar, primero, reconociendo lo que tenemos. Córdoba tiene una riqueza de historia, presencia y recursos que muchas veces no vemos. Y segundo, con realismo. La gente ha perdido la esperanza y hay un cierto clima de decepción. Hay que mirar de frente a los problemas, pero también con esperanza”, expresa Torres.
El rabino Marcelo Polakoff, referente de la comunidad judía, relata: “Vine a vivir a Córdoba hace ocho años y me encontré con una provincia fantástica. Con una vitalidad impresionante, que se nota hasta en el propio humor cordobés, y donde lo cotidiano se vive muy intensamente. Yo pondría el acento en el ‘bi’ del Bicentenario, porque una característica que tenemos, ya no como cordobeses sino como argentinos, es que somos muy unipersonales. El ‘bi’ como señal de que uno necesita del otro. Ser un buen cristiano, judío o musulmán es ser amigable y amistoso con quien es diferente. Y esa es parte de nuestra tarea”, opina Polakoff.
Uno de los máximos referentes del islam en Córdoba, el imán Alí Badrá, dice que “la paz bien entendida es la que comienza en el corazón de cada uno, donde la familia es el núcleo central para tal fin”. Agrega: “Dios es el que nos provee todo. Si profesamos la educación desde el hogar estaríamos en un mundo más sano, puro y libre de errores. En este Bicentenario, debemos darnos cuenta de que tenemos un futuro espléndido y estamos en condiciones de sobrellevar cualquier problema. Con un pueblo educado se puede progresar, pero hay que reconocer que en nuestras manos hemos modificado muchas cosas”.
Unido, no uniforme. El pastor Annone sostiene que “hoy vemos una ciudad pujante, con fanatismo y una sociedad cerrada en muchos aspectos. Hoy la gente ha pasado de la sencillez religiosa y la fe familiar, a casi a una indiferencia total. Si a eso le sumamos la poca gente que asiste a los templos, tenemos que preocuparnos por la falta de espiritualidad de la gente. Y es precisamente la espiritualidad el estímulo que la persona necesita para seguir haciendo frente a todas las adversidades. La fe le da capacidad al individuo de superarse y de vencer. En ese sentido, las religiones estamos y tenemos que seguir contribuyendo a la formación de la sociedad”.
“No queremos un país uniforme, sino que viva en la unidad, enriqueciéndose con muchísimos dones”, es la frase que eligieron los referentes para reflejar el sentir en esta Semana de Mayo.
De cara al primer Bicentenario de la patria, en estos 12 años el Comipaz ha logrado romper prejuicios y distancias, con el único fin y anhelo de que toda la sociedad pueda vivir en paz sin perder sus convicciones e individualidades: “Que la sociedad aprenda a compartir y convivir en la diversidad”, es el anhelo más compartido.
Puntos de vista
Padre Pedro J. Torres
“Hace un tiempo una persona me decía que nos hace falta humildad, honestidad y honorabilidad. Pero, primero, hay que renovar el espíritu. El gran servicio y aporte de la religión es ayudar a la gente a encontrar el sentido a la vida, que no se construye sin sacrificio. Tenemos una cultura un poco llorona, vivimos quejándonos”.
Rabino Marcelo Polakoff
“Creo que cada uno debe entender que su área de conocimiento no está aislada del contexto en el que se mueve. Uno puede ser y dedicarse a lo que sea, pero lo que tendríamos que volver a enfatizar es que una parte de lo que hacés, tenés que dedicársela al resto. Apuesto no a los grandes cambios, sino a los pequeños que estamos dispuestos a hacer”.
Pastor Daniel E. Annone
“Yo miro hacia el futuro con mucha esperanza. Creo que vamos a seguir creciendo y que el tercer centenario va a ser mejor que los otros dos juntos. Ese crisol de razas de los pueblos originarios y la llegada de los inmigrantes han creado una sociedad maravillosa. Pienso que estos festejos nos tienen que servir para mirar para atrás, rescatar lo bueno y desechar lo malo”.
Imán Alí Badrán
“Considero que tenemos que dar gracias a Dios de que haya personas que sigan trabajando siempre por el bien de la sociedad desde las pequeñas comunidades hasta los círculos más amplios, para comenzar a tejer buenos valores en una ciudad y en una nación. El trabajo es arduo, pero no difícil y, menos, es imposible si uno confía y se entrega en Dios”.