Con un cigarrillo rubio a los labios se trasforman en humo las pasiones de cama, las fantasías reprimidas por el dulce encanto del deber. Con aquel humo la ansiedad se eleva al cielo y en forma de huracán se resumen las actividades de mañana. Mi corazón hecho cenizas antes de la tumba y el cristal de cenicero...terapeuta de la impotente energía hecha nicotina. Dos al día hacen honor al cardiólogo, pues lo recomienda...Y tú, cachito de humilde pucho, mis penas, sueños y silencios enmiendas.