InicioArteUn mal día - Relato breve
Después de preparar el desayuno a los chicos, ordenar la casa y escuchar las noticias en la radio, la vecina de al lado sale a hacer las compras.
Una vez en el mercado, se horroriza al ver que los precios han aumentado considerablemente. Luego de tomar lo necesario y quejarse entre dientes, se dirige a la caja donde atiende un hombre de rasgos orientales.
La vecina paga y se queja:
-¡Qué barbaridad! ¡No puede ser que las cosas aumenten así!
-Me extraña que diga eso -responde el comerciante-. En el sistema en que vivimos, teniendo en cuenta las variables macroeconómicas y de acuerdo con la teoría de John Maynard Keynes, esto es algo absolutamente lógico. No entiendo por qué se sorprende.
La vecina de al lado, confundida y un poco molesta, se retira sin saludar y le comenta a un anciano que sale del mercado junto a ella:
-Estos coreanos siempre tienen una excusa para aumentar los precios.
-Chinos en todo caso, a juzgar por los caracteres de la marquesina -corrige el anciano-. Si se fija bien, verá que los caracteres chinos y coreanos son francamente diferentes entre sí; pero supongo que su xenofobia no hará distingos entre los unos y los otros. Que tenga usted un buen día.
El hombre sigue su camino y la vecina, oscilando entre la extrañeza y la ofuscación, casi olvida que antes de volver a su departamento debe ir al kiosco de revistas. Vuelve sobre sus pasos y cruza la avenida.
-Buenos días –saluda al llegar al kiosco, mientras mira por sobre su hombro a un sujeto que pasa a su lado. Luego, bajando un poco el tono de voz, dice al vendedor:
-¡Hay que andarse con cuidado, don Pérez! ¡Últimamente anda cada negro por este barrio! No vaya a ser cosa que le roben.
-Pero ¿qué está insinuando, señora? -dice Pérez, un tanto indignado-. Adjudicar una conducta delictiva a un tipo físico determinado es apoyar una teoría insostenible que, además de ser racista, hace años se ha comprobado que es falsa. Dicho sea de paso, no es usted precisamente aria pura.
-No, bueno –dice ella sonrojándose-. Yo decía negro de alma.
El hombre le entrega la revista que ella aún no ha pedido, mientras acota:
-Es bastante osado eso de atribuirle un color a algo abstracto como el alma, a algo que ni siquiera sabemos si existe, aunque Platón ya se refiriera a ella hace unos dos mil quinientos años en su célebre diálogo “Fedón”. Supongo que lo suyo se tratará de una metáfora.
-Si, claro –responde secamente la vecina a la vez que paga el importe exacto.
Se va muy rápidamente y, caminando también muy rápidamente, se dirige a su edificio. Al entrar, encuentra en el hall a sus vecinas del noveno y del segundo piso, que esperan el ascensor. Luego de los saludos de rigor y de una breve espera, suben las tres al aparato que las transportará a sus respectivos pisos.
La primera parada es en el segundo. Baja la mujer que allí vive y las otras dos siguen subiendo.
-¡Esta mujer está cada día más gorda! –comenta la vecina de al lado, sonriente y buscando complicidad.
-“Lo esencial es invisible a los ojos” -retruca solemnemente la del noveno y agrega: -Ya lo decía Antoine de Saint-Exupéry.
-¿Antuán de qué?
-De Saint-Exupéry ¿No leíste, por casualidad, “El principito”?
-No -riéndose-. Lo último que leí fue “Platero y yo”. Y porque me obligaron a leerlo en la escuela.
-Además –sigue la del noveno, ignorando la acotación-, no te lo tomes a mal, pero vos no sos exactamente una top-model como para andar criticando a las demás. “¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no adviertes la viga que hay en el tuyo?”
En ese momento llegan al piso en el que vive la vecina de al lado, quien está visiblemente enojada. Baja del ascensor y, cuando está por cerrar la puerta, pregunta con ira:
-¿Y eso quién lo dijo?
-San Mateo lo atribuye a un tal Jesús, que habría vivido durante las tres primeras décadas de nuestra era. Algunos, incluso, creen que es el Mesías.
La vecina de al lado cierra la puerta con violencia y camina velozmente hacia su departamento mientras piensa que, evidentemente, todos sus vecinos tienen un mal día.
Una vez dentro y ya más relajada, se alegra al darse cuenta de que aún es temprano y que entonces tendrá tiempo para dedicarse a leer la revista “Caretas” hasta la hora del almuerzo. Además, por la tarde no tendrá ninguna necesidad de salir, así que podrá quedarse tranquilamente a ver sus dos programas favoritos: “Espías de la farándula” y “Amor desesperado”; al menos hasta que vuelvan los chicos del colegio y haya que prepararles la merienda.

Luis Colucci
Mayo de 2007
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
416visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

L
LEC001🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.