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[Análisis] Assassin's Creed: La Hermandad

Reviews2/19/2011


La capucha más carismática del mundo de los videojuegos vuelve rellena de la cabeza de Ezio Auditore en una nueva aventura que nos llevará a visitar la capital italiana a principios de siglo XVI. Trás el éxito de Assassin’s Creed II, Ubisoft no tardó en ponerse manos a la obra en expandir el universo que enfrenta a templarios y asesinos en un nuevo título que encandiló a crítica y público a finales del año pasado. Assassin’s Creed: La Hermandad es una secuela en toda regla que rompe la numeración para continuar las aventuras de Ezio, que nos invita a visitar Roma y un pedacito de España.


Título:Assassin’s Creed: La Hermandad
Desarrollador:Ubisoft Montreal
Distribuidor:Ubisoft
Género:Acción, Aventura
Resolución máxima:1080p
Formato:Xbox 360
Precio: 30,95€ en Zavvi.es
Fecha de lanzamiento en España:16/11/2010
Jugadores:1
Juego online:Si
Idioma (textos/voces/manual):Castellano
Tipo de archivo:DVD


Assassin’s Creed II nos dejó boquiabiertos con su final viendo como Ezio y, a través de él, Desmond descubrían parte de los contenidos del “fruto” y la información ancestral que contenía. Con el despertar de nuevas preguntas, Desmond y el resto del equipo huyen de los hombres de Abstergo refugiándose en el tranquilo pueblo Monteriggioni. Una vez se han calmado las cosas, Desmond vuelve a encarnar a Ezio justo en el momento en que le vimos la última vez. Trás su enfrentamiento con Borgia sólo le queda huir de Roma asediado por la guardia vaticana, contando afortunadamente con la ayuda de su tio Mario.



De vuelta en Monteriggioni, el clan de asesinos se reune para decidir el próximo movimiento ante el incipiente dominio de los Borgia en Italia. Antes de que puedan hurdir algo, la familia española ataca la villa y Cesar Borgia logra el fruto. Ezio, completamente derrotado huye hacia Roma buscando venganza. A veces hay que empezar desde cero para abordar un gran problema por la base. Ezio Auditore lo tiene. Y sed de venganza también.
Resulta extraño que este título no contenga el III por ninguna parte. Assassin’s Creed: La Hermandad es una secuela inmediata de la segunda entrega y el arco narrativo resulta insalvable en caso de que alguién pase directamente del II al III. Bien es cierto que el protagonista, sacado del ADN de Desmond, es el mismo que en la segunda entrega pero profundiza más en su vida y acciones. Acciones afectan directamente al viajero del Animus, este tiene más protagonismo y esta vez el impacto final viene marcado por él y lo que ocurre en el presente y no en su memoria genética. A un servidor, por lo menos, lo dejó con la boca abierta.



Respecto a Ezio, en Assassin’s Creed II lo habíamos acompañado durante varios años de su vida, viéndole madurar y convertirse en el lider en que se ha convertido. Por ello la parte argumental más empática de La Hermandad la encontramos en las misiones secundarias que le llevan de vuelta a su juventud florentina, ya que en este título la evolución de Ezio ya no importa tanto. Sus andanzas por Roma tienen menos profundad que en el título anterior, pero el conflicto argumental tiene bastante peso. Nadie dijo que derrocar el gobierno de una ciudad como Roma sea coser y cantar.



Roma para nosotros solos. Bien. ¿Y ahora qué? Al igual que en sus años mozos, Ezio tendrá que aprender a hacerse suya la ciudad. Tendremos que liberar a Roma del dominio Borgia, zona a zona, e ir comprando los locales y tiendas de cada una de ellas. Establos, herrerías, sastrerías… cuanto mayor sea el número de posesiones mayor sera nuestro capitál. En cada una de las tiendas podremos también ir mejorando progresivamente nuestro atuendo y arsenal.

Los familiarizados con la saga ya sabrán lo que pueden hacer con Ezio y Desmond, y los que no deberían parar de leer ahora mismo y comenzar la saga por el principio. Nuestro protagonista corre, salta, escala, pelea, nada, roba… igual que siempre. ¡Ah! Pero ahora va a caballo, cosa que nos ahorrará excesivas carreras para atravesar la ciudad. Si el suelo no es lo vuestro, tal vez Leonardo pueda facilitaros algún invento para planear…



Assassin’s Creed II aprendió de las críticas que recibieron las andanzas del bueno de Altair. De la misma manera, Brotherhood ha tomado nota de las carencias de su predecesor haciendo una experiencia prácticamente similar pero más completa. Sigue siendo igual de fácil pero han querido añadir retos al jugador. Cada misión cuenta con un requisito a cumplir si se quiere sincronizar al 100% el fragmento de memoria. Dichos retos van desde completar la misión en un determinado tiempo a realizar asesinatos con una metodología concreta, etc. Sin embargo, la sensación de recompensa que pueda otorgar completar las memoria al 100% va disminuyendo progresivamente.

Para los que no tengan suficiente con acabar las misiones al 100%, también pueden recolectar plumas y estandartes. “¡Otra vez las puñeteras banderitas!” exclamará más de uno. Tranquilos, esta vez contaremos con mapas, disponibles en las tiendas de orfebrería, que nos detallarán la ubicación de la mayoría de ellos. Digo la mayoría porque el resto se encuentran en las guaridas de los seguidores de Romulo. Estas guaridas tratan de emular la experiencia de las tumbas de Assassin’s Creed II y la recompensa por recorrerlas todas es, de nuevo, un atuendo (bastante feo, he de añadir) para Ezio.



Una de las novedades que más he disfrutado es el sistema de reclutamiento y evolución de pokemon miembros del clan de los Asesinos. A lo largo del juego podemos reclutar a cualquier ciudadano rebelde e ir asignandole misiones que le otorgarán experiencia traducible en niveles, habilidades y pericia armamentística. Estos lacayos nos serán útiles para eliminar uno o muchos objetivos a distancia. El problema es que hacen el juego más fácil todavía.

Esperad, que aún hay mas. A parte de la campaña de Ezio, el juego otorga al Animus un modo de entrenamiento virtual para que Ezio alcance la mayor pericia posible. Este modo es bastante corto, pero completarlo nos otorgará una recompensa cortesía de la gente de Konami… creo que ya sabéis de lo que hablo pero, por si acaso, dejaré que algun despistado lo descubra por él mismo.
Y ahora si, ya no hay más. En resumidas cuentas, tenemos más de lo mismo en lo que se refiere a la campaña principal del juego pero una amalgama de misiones secundarias y tareas que hacen muy difícil que nos aburramos en Roma. ¡Cáspita! casi me olvido de hablaros del…



Todo el mundo se preguntaba como iba a ajustar Ubisoft la experiencia de Assassin’s Creed a un modo multijugador. La premisa era bien simple: desvinculandolo de la historia principal. El modo multijugador se enmarca en una granja de máquinas Animus orientadas a entrenar a los subordinados de Abstergo. A través de las máquinas cada partida nos enmarca en un escenario concreto y la única regla del juego viene a ser “caza sin ser cazado”.



Partiendo de un tipo determinado de personajes, el mapa esta repleto de modelos de estos repetidos varias veces con una particularidad, uno de cada grupo es humano y está deseando abrirte la yugular desde su sofá en Nueva Zelanda… o Singapur, Oslo, Toronto… bueno, ya me seguís. Asi pués, igual que nosotros tendremos asignado un objetivo, tendremos que ir con mucho ojo de no morir a manos de nuestro cazador… o cazadores, pués cuanto más alto estemos en la tabla de clasificación de la partida, más valor tendrá nuestra cabeza y hasta tres personas simultaneamente querrán hacernos pupa.



Esta es la premisa inicial que deriva en varios modos de juego. “Se busca” es el clásico todos contra todos. “Caza humana” es lo mismo pero en división de equipos que comparten el mismo personaje y un grupo se esconde del otro mientras otro ataca y viceversa. “Alianza” lo mismo pero en parejas. “Robo de cofres” ¿os suena lo de robar la bandera? pues se trata de lo mismo, un grupo trata de robar cofres y otro trata de impedírselo.

Cada partida nos dejará una determinada cantidad de experiencia e iremos subiendo de nivel progresivamente, ganando recursos y habilidades como, por ejemplo, disfrazarnos de otro personaje.

Ubisoft ha apostado un modo valiente y original, y le ha valido muchas críticas por parte de algunos hardcore gamers que consideran este modo un simple juego del pilla-pilla que acaba cansando a la primera de cambio. No se si esta gente habrá probado a sacar los logros del multijugador, pero desde luego son los más difíciles de conseguir de todo el juego. Toda una faena para los cazadores de logros.



Venga va, admitiremos que Ubisoft no se ha deslomado ya que reutiliza los recursos logrados con el trabajo hecho en Assassin’s Creed II utilizando el evolucionado motor gráfico Anvil. Pero que sea equiparable con su antecesor también implica que sea igual de bueno graficamente, cosa nada reprochable; de lo contrario tendríamos que reprochar también a Rockstar por utilizar los mismos recursos en las campañas alternativas, vendidas como títulos independientes, de sus grandes juegos.



Lo único negativo de este reciclado es que no han aprovechado la ocasión para mejorar errores como, por ejemplo, el popping de elementos que van apareciendo en el linde de la distancia de dibujado cuando vamos desplazándonos por tierra, algo que se aprecia sobre todo en entornos muy abiertos como la campiña. Sin embargo en alturas, la visión global que se ofrece de Roma es impecable. No en vano, las vistas desde las atalayas es ya una de las trademarks de la franquicia.



El comportamiento de los enemigos en los bordes es también bastante misterioso sobretodo en determinadas rutinas de acción. Es usual ver en los tejados como uno de nuestros heraldos asesina a un guarda, ubicado en un borde, derribandolo sobre el aire para luego caer estrepitosamente al suelo al finalizar el dibujado de la secuencia de asesinato. Son pequeños bugs que hacen que el título chirríe un poco junto a la modesta IA que le han colocado a los enemigos en su cocorota digital.
El doblaje vuelve a ser igual de bueno aunque las voces secundarias se repiten hasta la saciedad y es fácil encontrar a decenas de personajes con la misma voz. La música viene de la mano, una vez más, de Jesper Kyd, el score sigue la linea del anterior título, algo completamente lógico, y podemos encontrar variaciones de los temas comunes como el de Ezio o el del Animus 2.0. Al igual que buscaba una huella sonora específica para cada una de las ciudades visitadas por Ezio, Kyd se encarga de que Roma también consiga la suya.



Buscando un símil mediático. Assassin’s Creed es como una serie, cada temporada nos deja atónitos con sus finales deseando más y más. La última instancia de la saga ha sabido mantenerse a la altura y logra afianzar con éxito su identidad y la fidelidad de su público mas acérrimo. Sin duda sólo Red Dead Redemption le hace sombra como mejor juego sandbox del 2010.



Más de lo mismo.Multijugador original y divertido.Excelso diseño y fidelidad de las localizaciones.Amplísima gama de misiones y actividades secundarias.


Más de lo mismo.Sin innovación a nivel gráfico.Pequeños bugs de comportamiento.

No se puede dejar al jugador, de esa manera, con ese final.

PUNTUACIÓN
8,9


Fuente http://xboxgo.es/20506/analisis-assassins-creed-la-hermandad/
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