Con estas simples observaciones podremos saber si hay parejas ocultas en nuestro entorno de amigos o laboral.

1 – Casualmente coinciden más de una vez al día: Cuando dos personas se gustan siempre hay una buena razón para compartir así sean unos cuantos segundos caminando por el pasillo, o una taza de café, o el almuerzo.
2 – Fuerte reflejo de posturas y movimientos: Con frecuencia no sólo los veremos sentados juntos en charlas, reuniones o en el propio almuerzo; también notaremos que la posición de sus brazos y piernas parecen un reflejo exacto entre ambos. Este es un fenómeno neurológico que llega al extremo cuando la empatía entre ambos es casi total.
3 - Es muy común que quieran jugar con códigos “secretos“ comprensibles sólo para ellos. Esto ocurre cuando, por ejemplo, uno de ellos dice una frase que obviamente tiene un significado para ambos más allá del sentido literal. En este momento debe ser posible notar un fugaz contacto visual entre ellos (si no se sienten observados), o una ligera pausa en el habla, o quizá una muy leve sonrisa. Trata siempre de verlos de reojo, nunca directamente!
4 - El contacto físico casual en una oficina es muy poco frecuente. De alguna manera nuestro cerebro se “codifica“ para obviarlo… a menos que realmente queramos tocar a la otra persona. Cualquier contacto, por pequeño y rápido que sea, amerita una investigación más profunda.
5 - Él la “Protege“ de los demás: En cualquier situación (por ejemplo, una conversación en el pasillo) él se colocará entre ella y las demás personas, como protegiéndola (especialmente de hombres).
6 - En el momento en que hablen, el tono de voz va a disminuir, como si estuviesen hablando en secreto. A veces puede ser casi imperceptible, pero con práctica y conociendo a los sujetos puede precisarse sin dificultad.
7 - Es posible que ambos (más seguramente el hombre) se “desentiendan“ de la existencia de la otra persona. Si le preguntas por su paradero, será una respuesta explícitamente negativa, incluso redundante: “Yo? ni idea, no sé donde pueda estar“
8 - Si te acercas cuando cualquiera de los “implicados“ está solo y empiezas a hablar negativamente de la otra persona, busca señales de reacciones emotivas (encogimiento de hombros, tartamudeo, evasión de la mirada).
9 - Cambios en los patrones de su vestimenta: Es muy común que un cambio de maquillaje, la vestimenta o inclusive la manera de caminar cambien cuando se quiere atraer a alguien. Si eso ocurre en el
10 - En presencia de superiores, las interacciones entre ellos pueden ser más secas de lo normal, pues carecerán de naturalidad. De nuevo, los hombres somos aún más evidentes al respecto.
saber esto a veces nos da alguna ventaja para saber en donde estamos parados y quien nos puede serruchar el pìso

1 – Casualmente coinciden más de una vez al día: Cuando dos personas se gustan siempre hay una buena razón para compartir así sean unos cuantos segundos caminando por el pasillo, o una taza de café, o el almuerzo.
2 – Fuerte reflejo de posturas y movimientos: Con frecuencia no sólo los veremos sentados juntos en charlas, reuniones o en el propio almuerzo; también notaremos que la posición de sus brazos y piernas parecen un reflejo exacto entre ambos. Este es un fenómeno neurológico que llega al extremo cuando la empatía entre ambos es casi total.
3 - Es muy común que quieran jugar con códigos “secretos“ comprensibles sólo para ellos. Esto ocurre cuando, por ejemplo, uno de ellos dice una frase que obviamente tiene un significado para ambos más allá del sentido literal. En este momento debe ser posible notar un fugaz contacto visual entre ellos (si no se sienten observados), o una ligera pausa en el habla, o quizá una muy leve sonrisa. Trata siempre de verlos de reojo, nunca directamente!
4 - El contacto físico casual en una oficina es muy poco frecuente. De alguna manera nuestro cerebro se “codifica“ para obviarlo… a menos que realmente queramos tocar a la otra persona. Cualquier contacto, por pequeño y rápido que sea, amerita una investigación más profunda.
5 - Él la “Protege“ de los demás: En cualquier situación (por ejemplo, una conversación en el pasillo) él se colocará entre ella y las demás personas, como protegiéndola (especialmente de hombres).
6 - En el momento en que hablen, el tono de voz va a disminuir, como si estuviesen hablando en secreto. A veces puede ser casi imperceptible, pero con práctica y conociendo a los sujetos puede precisarse sin dificultad.
7 - Es posible que ambos (más seguramente el hombre) se “desentiendan“ de la existencia de la otra persona. Si le preguntas por su paradero, será una respuesta explícitamente negativa, incluso redundante: “Yo? ni idea, no sé donde pueda estar“
8 - Si te acercas cuando cualquiera de los “implicados“ está solo y empiezas a hablar negativamente de la otra persona, busca señales de reacciones emotivas (encogimiento de hombros, tartamudeo, evasión de la mirada).
9 - Cambios en los patrones de su vestimenta: Es muy común que un cambio de maquillaje, la vestimenta o inclusive la manera de caminar cambien cuando se quiere atraer a alguien. Si eso ocurre en el
10 - En presencia de superiores, las interacciones entre ellos pueden ser más secas de lo normal, pues carecerán de naturalidad. De nuevo, los hombres somos aún más evidentes al respecto.