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Curiosidades sobre gatos.

Info12/21/2011
Este POST, como lo dice el título, hablará sobre curiosidades sobre los gatos.
A continuación daré varios puntos destacados, y preguntas que son curiosas que nunca nos hemos preguntado.
Espero que les guste.



CURIOSIDADES SOBRE GATOS.

Los gatos y la música:
Podemos asegurar que el felino tiene una excelente capacidad auditiva. Sin embargo, no podemos determinar su grado de melomanía o sus preferencias musicales, a pesar de que hay quien afirma categóricamente que sí les gustan ciertos estilos.

El oído del gato dispone de 20 músculos que trabajan para facilitar los movimientos necesarios para la captación de sonidos. Esta constitución les confiere una excelente capacidad auditiva, favorecida por la orientación independiente de sus pabellones auriculares para captar de forma más precisa la procedencia del sonido.

Su fino oído les permite algo verdaderamente curioso: distinguir dos sonidos diferentes en un radio de cinco grados; esta especial capacidad viene dada gracias a que el sonido llega a una de sus orejas con un ligero retraso cronológico respecto de la otra, un retraso de fracciones de segundo que los gatos son capaces de procesar.

Y con este excelente sentido auditivo… ¿les gustará la música?

Muchos propietarios comentan que su gato “disfruta” con determinado tipo de música, que se dispone sobre sus piernas de forma placentera mientras el humano se deleita con un determinado estilo musical.

También hay quien comenta que otro tipo de músicas (sonidos, al fin y al cabo), no son de su agrado, y que cuando las perciben, salen del recinto intentando evitar sentir incluso las vibraciones.

Lo que parece aceptarse es que los gatos “entienden” y aceptan mejor la música con la que han convivido desde pequeños, aquellos tonos, volúmenes, a los que han sido “socializados”. También, olvidando la adaptación auditiva, debemos tener en cuenta que determinados sonidos, excesivamente agudos, molestan al gato, sea cual sea el tipo de música que los contengan.

En definitiva, y aunque podamos ver en internet cientos de simpáticos vídeos, “naturales”, o depurados “montajes”, sobre las manifestaciones de los gatos ante la música, tengamos en cuenta algo muy sencillo: aceptan aquello a lo que han sido “acostumbrados” y los sonidos que no les molestan.

Eso sí, algún espabilado ha sacado al mercado, hace ya tiempo, música relajante para mascotas… incluido, por supuesto, el gato.

El gato negro.
Sin duda el color negro en los gatos ha dado origen a leyendas, creencias e injusticias atroces a lo largo de la historia. Incluso hoy por hoy los gatos negros no dejan a nadie indiferente.

A pesar de ser animales de culto en el antiguo Egipto, y tener una existencia muy digna durante los siglos posteriores, los gatos, y especialmente los negros, comenzaron a ser perseguidos y vilipendiados a partir de la Edad Media, al ser considerados símbolos del diablo y cuerpos metamórficos de brujas.
Lo verdaderamente curioso es que parece que la animadversión por los gatos es fruto de un error conceptual: El gato aparece ligado al paganismo de la Edad Media por el culto que profesaba la mitología nórdica a la diosa Greya (diosa del amor y la curación), cuya iconografía la representa en un carro tirado por dos gatos. Pues bien, parece ser que la imagen de estos felinos tirando del carro de la diosa, les hacía poseedores de poderes divinos, y este es el punto de partida de la persecución a los gatos. Como dice Julio Caro Baroja: “es una tergiversación de origen mítico, confundir al animal que acompaña a un numen o divinidad, con la divinidad misma”.

La iglesia alentó de tal forma la quema de estos pobres animales que llegaron a ser “espectáculos principales” en las hogueras de las noches de San Juan, y su absurdo aniquilamiento fue una de las causas de la brutal expansión de la peste negra en Europa durante el siglo XIV (más de 25 millones de muertos): la ausencia de felinos permitió que el vector de la enfermedad, las ratas, camparan a sus anchas sin predadores naturales que las exterminaran.

En Europa, por toda la historia comentada, las supersticiones no son “unidireccionales”: lo que para unos es “gato negro= mala suerte”, para otros es todo lo contrario, dependiendo, entre otras cosas, del lugar y la circunstancia con la que nos topemos con el felino.

Se dice que un gato negro augura algo nefasto, si se cruza en el camino de una persona de derecha a izquierda. También que pierde este carácter de “potencial peligro” si dicho gato tiene un lunar blanco en alguna parte de su cuerpo.

Sin embargo, existen pueblos en los que el encuentro de un gato negro camino de la iglesia el día de la boda es augurio de buena suerte, mientras que en otros es símbolo de desgracias conyugales.

Se cree que el gato negro trae buena suerte en los juegos de azar, sobre todo si se toca alguno antes de que empiece el juego. También se cree que tener un gato negro en casa es símbolo de buena fortuna.
Como vemos, creencias para todos los gustos, pero una verdad incuestionable: los gatos negros son bellos como cualquier otro gato.


¿Por qué rascan el agua?
Existe una conducta bastante común en un alto porcentaje de gatos y que sorprende a todos los propietarios de los que la presentan: se trata de “rascar” o remover con la pata la superficie del agua antes de beber, algo que incomoda al dueño porque la zona del bebedero está siempre salpicada y le desconcierta porque muy pocos saben realmente a qué es debido.


Es algo curioso: muchos gatos se acercan al bebedero y comienzan a escarbar en la superficie del agua, incluso algunos mueven el recipiente derramando parte del contenido.
Desde hace años los expertos hablan de esta extraña conducta que presentan muchos gatos y para la que no hay una respuesta científicamente constatada.
Se habla de que quizá el gato teste la temperatura del agua, o que sea un comportamiento innato de pesca o incluso un juego.

Sin embargo, la teoría más aceptada y que responde a la lógica más racional es la que considera que el gato “rascando” el agua o moviendo el bebedero, genera ondas en su superficie que le permiten ver exactamente a qué altura está el nivel del agua, evitando así que introduzca la nariz por un “mal cálculo” de distancias, ya que por su configuración ocular, el gato no puede ver lo que hay justo delante de su nariz, y esta zona es precisamente la que ellos intentan proteger para no introducirla en el agua al beber. Con esas ondas generadas en la superficie, el gato ya puede calcular a qué altura está el agua porque puede ver las ondas en toda la extensión del bebedero.
Esta conducta sería la mezcla entre lo que conservan por instinto y lo que aprenden cuando son cachorros, ya que el método de “ensayo-error” vale para cualquier ser vivo, por lo que si un gatito introduce la nariz en el agua antes de beber, algo que aborrecen, la próxima vez se buscará algún método para evitarlo.

Y también hemos de mencionar las leyendas (que pueden tener su parte de realidad) de la historia de las razas de bosque, como el Maine Coon, que argumentan que estos gatos de frías latitudes conservarían su instinto ancestral de “mantener limpia la superficie del agua de hojas o insectos” o de “romper la fina capa de hielo” mediante esta conducta de escarbar sobre el agua. Nosotros nos seguimos decantando por la teoría general de “situar” el nivel del agua para explicar este curioso comportamiento.


¿Por qué comen plantas?
Aunque se han propuesto muchas teorías para explicar la ingestión de plantas por los felinos, ninguna ha sido respaldada plenamente por estudios científicos.

Entre las teorías más extendidas está la que mantiene que las plantas y la hierba provocan una irritación del tracto gastrointestinal del gato, lo que llega a provocarle el vómito; este consumo voluntario de plantas se realizaría con la “intención” de expulsar bolas de pelo u otros materiales no digestibles del aparato digestivo.

Similar teoría es la que defiende la ingestión de productos vegetales como un medio para obtener un aporte extra de fibra que le permita expulsar con mayor facilidad las bolas de pelo mencionadas que se forman debido al exhaustivo acicalado diario.

Otros argumentos indican una posible deficiencia nutricional que provocaría dicha ingestión de plantas para solventar el problema, o un cierto interés por el sabor de los vegetales para compensar la deficiencia de ácido fólico en los gatos que consumen carne de forma exclusiva.

Lo que sí está plenamente demostrado, es que ciertas plantas son toxicas para nuestros amigos.

Plantas que pueden irritar o causar prurito en los ojos o en la piel:

Dieffenbachia, alocasia, anthurium, arisaema, caladium, monstera, philodendron, xanthosoma, zantedeschia, poinsettia, croton, pedilanthus, hevea y ficus.

Plantas que provocan dermatitis alérgica:

Alamanda, narciso, junquillo, amarilis, clivia, crinum, hippeasthum, sparmania, tilo de interior, crisantemo, prímula, tulipán, chlorophythum, jacinto, sanseviera.

Plantas que provocan trastornos digestivos:

Aráceas, Liliáceas, Amarillidáceas, aucuba, mimosa del Japón, alamanda, Euforbiáceas, ciclamen, ficus, muérdago, acebo, rododendro, azalea, hierba mora (Solanum nigrum), Boj, Eleboros, celedonia menor

Plantas que provocan trastornos renales:

Philodendron y ficus.

Plantas que provocan trastornos cardiovasculares:

Ciclamen, muérdago, rododendro.

Plantas que provocan trastornos nerviosos:

Amarillidáceas, muérdago, campanilla, mimosa del Japón, philodendron, hierba mora, Cannabis sativa (marihuana), Azaleas, Rododendros, Nuez vómica, Haba de San Ignacio.

¿Por qué se quedan con la boca abierta?
Lo que para los humanos significaría que nos hemos quedado absortos mirando algo de máximo interés, el “quedarnos con la boca abierta” por la relajación de la mandíbula, en el gato tiene un origen mucho más interesante…
Los gatos disponen de un especializado sistema que les permite olfatear y paladear al mismo tiempo.

Para comprender correctamente esta estrecha simbiosis entre el gusto y el olfato del gato, diremos que los felinos disponen de un órgano llamado órgano vomeronasal, “De Jacobsen” (un doctor Danés que lo descubrió hace más de 200 años) o Flehmen, una estructura tubular (dos conductos o canales nasopalatinos, entre la nariz y el paladar), quimiorreceptora (capaz de percibir sustancias químicas), situada tras los incisivos superiores, en el cartílago del septo nasal (“pared” que divide ambas fosas nasales), que permite "paladear" partículas gaseosas generalmente perceptibles por el olfato y no por el gusto.

La conexión con el cerebro de esta singular estructura se realiza con áreas asociadas a comportamientos sexuales, alimentarios, de defensa, sociales y secreciones neuroendocrinas. La información recibida por el órgano vomeronasal se transmite al sistema límbico, una zona especializada en las sensaciones (placer, miedo, ansiedad…).

El aire no atraviesa esta estructura si el animal no realiza una pose concreta: el comportamiento de Flehmen con la boca parcialmente abierta, los labios hacia abajo, la nariz arrugada… cerrando la ruta respiratoria normal y dirigiendo el aire hacia los incisivos; este comportamiento agranda la apertura de los conductos nasopalatinos y activa el mecanismo de succión del aire. De esa forma, el aire recogido es chequeado.

Esta acción tan sutil puede no ser evidenciada por los propietarios, y generalmente es utilizado para “analizar” la orina de otros animales, algo muy importante para los machos: podrán conocer la condición sexual de las hembras.

Caras y posturas en función de la actitud.
¡Quién dijo q los gatos no son expresivos!
Gracias a la cara de nuestros amigos podemos saber que actitud tienen en cada momento. Un gato con las orejas
Los movimientos de las orejas son a veces el único indicador de las emociones del gato. Están dotadas de una musculatura que se puede controlar y se orientan según el humor del gato, que puede variar a gran velocidad. Derechas, apuntando ligeramente hacia delante, móviles e independientes (no es raro que una esté orientada hacia la fuente de
sonido), son el reflejo de un gato confiado, que está informándose sobre el ambiente circundante.

Orejas hacia delante u orejas dirigidas hacia la fuente de sonido son indicios de que el gato está alerta. Cuando el gato está a la defensiva, las orejas están aplastadas lateralmente y perfectamente simétricas, dando a la frente un aspecto liso y abombado característico, y dejando traslucir una ansiedad intensa.

Cuando los pabellones están echados hacia atrás, ya es demasiado tarde: la agresión ha comenzado.

Los gatos no caen siempre de pie.
La idea popular que afirma que el gato cae siempre de pie, es falsa. Es cierto que más allá de un septimo piso, la velocidad de caída de un gato es siempre la misma y las lesiones no serán más graves. Pero en tales caídas hay que lamentar a menudo fracturas y lesiones internas graves, que pueden comprometer la vida del gato. En las caídas de menos de metro y medio, el gato no tiene tiempo de darse la vuelta y cae de costado, haciéndose daño. Entre estas dos alturas, ciertos gatos “paracaidistas” resultan ilesos, mientras que otros terminan prematuramente con su vida. Es preciso vigilar siempre los balcones, especialmente en la cuidad, donde palomas y otras aves pueden tentar al gato a asomar la nariz más allá de lo debido.


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