El astronauta francés de la Agencia Espacial Europea (ESA) Thomas Pesquet, quien aterrizó el viernes tras seis meses en la Estación Espacial Internacional (EEI), hizo hoy un llamamiento a proteger el medioambiente: "he visto la fragilidad del planeta".
En rueda de prensa desde el Centro Europeo de Astronautas con base en Colonia (Alemania), donde se recupera y se somete a pruebas y análisis, Pesquet relató sus experiencias en el espacio, junto a dos cosmonautas rusos y dos estadounidenses.
En el cambio climático, explicó, hay muchos datos abstractos que sobrepasan la capacidad de comprensión del ser humano por su escala global.
Pesquet, entre ejercicios en el gimnasio y exámenes médicos, recupera poco a poco sus capacidades físicas, aunque admite que, "tras seis meses de flotar como una mariposa, retomar la gravedad es un poco difícil".
Al abrirse la puerta de la nave Soyuz, su primer sentimiento fue de "alivio", pues había concluido la fase más complicada de la misión; inmediatamente después, la primera bocanada de aire fresco en seis meses le llevó a una "sobredosis de sensaciones", desde olores -percibía incluso el desodorante de quienes le esperaban- a colores -"era como poner el contraste de la televisión al máximo"-.
Según Pesquet, todos los astronautas vuelven con la conciencia clara de la fragilidad de la tierra, y también con total confianza en la "cooperación internacional", tanto dentro de la ESA -"Europa funciona", dijo- como con la Nasa, Rusia, Canadá o Japón.
Tanto desde el punto de vista tecnológico como científico, esa cooperación internacional permite avanzar juntos cuando en solitario no sería posible, destacó.
"Lo sabía antes, pero la EEI es la confirmación de la confirmación", añadió Pesquet, quien dedicó los mayores elogios a su compañera Peggy Whitson, que ha batido el récord de permanencia en el espacio y de paseos especiales para un astronauta estadounidense