A la filtración de los documentos secretos de la diplomacia estadounidense hace unos días, y los posteriores problemas de WikiLeaks y de su editor en jefe, Julian Assange, actualmente encarcelado en Reino Unido, le tenemos que sumar un movimiento que hasta ahora no se había producido con esta claridad e intensidad: ataques informáticos de ambos bandos. ¿Estamos ante la primera guerra cibernética?
Al menos públicamente, es la primera vez que tenemos más o menos clara constancia de los hechos que se están sucediendo. Por un lado, las empresas que están dando servicio a WikiLeaks están viéndose presionadas desde las altas esferas políticas a dejar de hacerlo y, 'por el otro', desde las entrañas de la red se están orquestando ataques de denegación de servicio masivos hacia estas compañías que, por ejemplo, cortan las vías de financiación de WikiLeaks (donaciones en este caso).
Tal y como recoge un artículo de The Guardian, todo empezó el día 28 de noviembre, el mismo día que que el portal de Assange publica los más de 250.000 documentos. A las pocas horas, WikiLeaks estaba sufriendo un ataque DDoS (denegación de servicio) que la dejó caída 27 horas.
Pocos días después, el 1 de diciembre, empiezan las primeras reacciones significativas en contra: un senador estadounidense, Joe Lieberman, presiona haciendo un llamamiento público para que las empresas que están dando soporte a WikiLeaks, dejen de hacerlo por "poner en peligro la seguridad nacional". A esta petición responde rápidamente Tableau Software, que elimina la posibilidad de visualizar gráficos utilizando la información filtrada
Al menos públicamente, es la primera vez que tenemos más o menos clara constancia de los hechos que se están sucediendo. Por un lado, las empresas que están dando servicio a WikiLeaks están viéndose presionadas desde las altas esferas políticas a dejar de hacerlo y, 'por el otro', desde las entrañas de la red se están orquestando ataques de denegación de servicio masivos hacia estas compañías que, por ejemplo, cortan las vías de financiación de WikiLeaks (donaciones en este caso).
Tal y como recoge un artículo de The Guardian, todo empezó el día 28 de noviembre, el mismo día que que el portal de Assange publica los más de 250.000 documentos. A las pocas horas, WikiLeaks estaba sufriendo un ataque DDoS (denegación de servicio) que la dejó caída 27 horas.
Pocos días después, el 1 de diciembre, empiezan las primeras reacciones significativas en contra: un senador estadounidense, Joe Lieberman, presiona haciendo un llamamiento público para que las empresas que están dando soporte a WikiLeaks, dejen de hacerlo por "poner en peligro la seguridad nacional". A esta petición responde rápidamente Tableau Software, que elimina la posibilidad de visualizar gráficos utilizando la información filtrada