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Usuario (Argentina)
A la filtración de los documentos secretos de la diplomacia estadounidense hace unos días, y los posteriores problemas de WikiLeaks y de su editor en jefe, Julian Assange, actualmente encarcelado en Reino Unido, le tenemos que sumar un movimiento que hasta ahora no se había producido con esta claridad e intensidad: ataques informáticos de ambos bandos. ¿Estamos ante la primera guerra cibernética? Al menos públicamente, es la primera vez que tenemos más o menos clara constancia de los hechos que se están sucediendo. Por un lado, las empresas que están dando servicio a WikiLeaks están viéndose presionadas desde las altas esferas políticas a dejar de hacerlo y, 'por el otro', desde las entrañas de la red se están orquestando ataques de denegación de servicio masivos hacia estas compañías que, por ejemplo, cortan las vías de financiación de WikiLeaks (donaciones en este caso). Tal y como recoge un artículo de The Guardian, todo empezó el día 28 de noviembre, el mismo día que que el portal de Assange publica los más de 250.000 documentos. A las pocas horas, WikiLeaks estaba sufriendo un ataque DDoS (denegación de servicio) que la dejó caída 27 horas. Pocos días después, el 1 de diciembre, empiezan las primeras reacciones significativas en contra: un senador estadounidense, Joe Lieberman, presiona haciendo un llamamiento público para que las empresas que están dando soporte a WikiLeaks, dejen de hacerlo por "poner en peligro la seguridad nacional". A esta petición responde rápidamente Tableau Software, que elimina la posibilidad de visualizar gráficos utilizando la información filtrada
Luego del cierre de Megaupload, los hackers nucleados en el grupo Anonymous siguen en pie con su campaña contra la Ley de Cese de la Piratería Online SOPA (Stop Online Piracy Act) y su próximo paso fue exhibir en la web la discografía de Sony, poniendo en orden alfabético un listado de enlaces (a través de programas de intercambio de archivos o P2P) para que los usuarios puedan bajarse la discografía completa de la compañía japonesa, como así también películas estrenadas entre 2000 y 2011.De esa forma, las canciones de AC/DC, Oasis, Jimi Hendrix, Bob Dylan, Madonna y Justin Timberlake, entre otros, quedaron expuestas en el ciberespacio para quien lo desee.Además, este ataque fue acompañado por una campaña llamada Black March (marzo negro), en la que se alienta a los internautas a "golpear los márgenes de beneficio" de la industria cultural boicoteando durante todo el mes el consumo de este tipo de contenidos.En lo que respecta a la Argentina, Anonymous atacó la página de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), que aparece cubierta por una imagen de Mafalda que dice "No a la SOPA".Las acciones de Anonymous arribaron al país y poblaron la página de CAPIF -entidad que protege la propiedad intelectual en Argentina- con imágenes de Mafalda y de otros entrañables personajes de la tira de Quino para explicar los alcances de las leyes estadounidenses.