Michael Wittmann

As por antonomasia de los carros de combate alemanes. El capitán Michael Wittmann, considerado por muchos estudiosos de la segunda guerra mundial, como el mejor tanquista del conflicto.

Wittmann venía al mundo en la localidad de Vogelthal el 22 de Abril de 1914, (Es curioso como cuantos grandes de nuestros mártires han nacido en ese mes), hijo de familia humilde, estuvo a punto de convertirse en granjero, pero después de pasar por varias organizaciones de servicio de trabajo (embriones del Frente de Trabajo), se incorpora al recién reorganizado ejército alemán a la edad de 20 años.
Pronto se acostumbraría a la vida militar, la cual le exigía cualidades que había adquirido en su vida en la granja, como el trabajo en equipo, o su agudeza como cazador, vital a la hora de llevar comida a la mesa en su dura juventud.
En 1936 decide alistarse en las SS, donde tras rigurosos entrenamientos es aceptado en la Leibstandarte Adolf Hitler con el rango de gefreiter (soldado de primera clase).
Recibe instrucción en vehículos de reconocimiento, y en carros de combate, con los que ya había tenido contacto durante su estancia en el ejército regular.
A finales del 37 es ascendido a Sturmmann (Cabo) participando en la anexión de Austria y en la de los Sudetes. El 20 de Abril de 1938, es ascendido a Unterscharführer (Sargento).
Tras actuar como suboficial instructor durante la campaña de Polonia, el 25 de abril de 1940, Wittmann es asignado a una compañía de cañones de asalto "Stug".
En ese momento, la Leibstandarte recibe los primeros modelos de un vehículo totalmente novedoso, el Sturmgeschütz III Ausf. A (Stug III), tras cuyo estudio, Wittmann decide que debe comandar uno de ellos.
Escoge a su tripulación;
Su tirador será el Rottenführer Klinck, experto en los Panzer I y II; su conductor, el Rottenführer Koldenhöff, y su cargador, el Rottenführer Petersen.
Juntos se instruirán concienzudamente en cada uno de los aspectos del carro, lo desmontarán, lo volverán a montar, analizarán todos sus defectos, sus virtudes, lo pondrán a prueba... hasta que los cuatro tripulantes quedan convertidos en una parte más del vehículo.
Tras el sonoro fracaso de Italia en la invasión de Grecia, la Leibstandarte Adolf Hitler es trasladada a ese escenario bélico para socorrer al aliado Mussolini. Wittmann entra en combate a lo largo de esta batalla, en la cual encontraría al en un futuro también mito de las SS, Kurt Meyer.
Esta batalla tan solo dura 3 semanas, pero Wittmann ha tenido tiempo de demostrar sus cualidades.
Pronto se acostumbraría a la vida militar, la cual le exigía cualidades que había adquirido en su vida en la granja, como el trabajo en equipo, o su agudeza como cazador, vital a la hora de llevar comida a la mesa en su dura juventud.
En 1936 decide alistarse en las SS, donde tras rigurosos entrenamientos es aceptado en la Leibstandarte Adolf Hitler con el rango de gefreiter (soldado de primera clase).
Recibe instrucción en vehículos de reconocimiento, y en carros de combate, con los que ya había tenido contacto durante su estancia en el ejército regular.
A finales del 37 es ascendido a Sturmmann (Cabo) participando en la anexión de Austria y en la de los Sudetes. El 20 de Abril de 1938, es ascendido a Unterscharführer (Sargento).
Tras actuar como suboficial instructor durante la campaña de Polonia, el 25 de abril de 1940, Wittmann es asignado a una compañía de cañones de asalto "Stug".
En ese momento, la Leibstandarte recibe los primeros modelos de un vehículo totalmente novedoso, el Sturmgeschütz III Ausf. A (Stug III), tras cuyo estudio, Wittmann decide que debe comandar uno de ellos.
Escoge a su tripulación;
Su tirador será el Rottenführer Klinck, experto en los Panzer I y II; su conductor, el Rottenführer Koldenhöff, y su cargador, el Rottenführer Petersen.
Juntos se instruirán concienzudamente en cada uno de los aspectos del carro, lo desmontarán, lo volverán a montar, analizarán todos sus defectos, sus virtudes, lo pondrán a prueba... hasta que los cuatro tripulantes quedan convertidos en una parte más del vehículo.
Tras el sonoro fracaso de Italia en la invasión de Grecia, la Leibstandarte Adolf Hitler es trasladada a ese escenario bélico para socorrer al aliado Mussolini. Wittmann entra en combate a lo largo de esta batalla, en la cual encontraría al en un futuro también mito de las SS, Kurt Meyer.
Esta batalla tan solo dura 3 semanas, pero Wittmann ha tenido tiempo de demostrar sus cualidades.

El verdadero bautismo de fuego de Wittmann ocurre ya iniciada la operación Barbarroja (La invasión de la URSS), en las estepas de Ucrania. Allí Wittmann y su Stug III Reciben la orden de defender una colina, llamada en los mapas "punto 65.5"
Una vez allí, y escondido en un pequeño bosque, Wittmann observa una columna de tanques soviéticos T-34 que avanzan rápidamente.
Tras un largo combate, Wittmann y su tripulación, logran sin sufrir ningún rasguño, la destrucción de 6 carros de combate enemigos, habiéndose dado el caso de que en el último de los blindados, observó como los 3 tripulantes salían ardiendo como podían y ordenó a su tripulación el socorrerlos con mantas.
Cuando una vez en el cuartel general de la región, se le entregaba la cruz de hierro de segunda clase, de manos del mismísimo general Sepp Dietrich, y se le preguntaba si tenía algún deseo, él respondió "Que los soldados rusos heridos que he traído, reciban la mejor atención médica" (Una vez más, una actuación muy alejada de los criminales sanguinarios que nos hacen creer que fueron los SS).
Continuaba la lucha, recibiría sus primeras heridas a la par que aumentaban sus victorias. Tras la invasión de Rostov, recibiría la medalla de asalto de los panzer, tras completar 25 victorias.
Después de un año combatiendo en Rusia, Wittmann ya ascendido a Oberscharführer (brigada) se trasladó a la legendaria escuela de Bad Tölz donde recibiría una durísima instrucción SS. El 21 de Diciembre de 1942, tras meses de entrenamiento, es transferido como SS Untersturmführer (Subteniente) a Ploermel, en el norte de Francia, donde entra en contacto con una de las armas más formidables de la contienda, el Panzerkampfwagen VI Ausf.H/E, también conocido como "Panzer Tigre".
Al igual que como hizo con su anterior "cazacarros" Stug III, Wittmann se dedicó en cuerpo y alma a analizar su nuevo vehículo.
El carro de combate Tigre ha pasado a la historia como uno de los mejores carros de combate construidos durante la guerra, y en el, Wittmann alcanzaría el status de leyenda, aunque también su triste destino.
Una vez más volvió a escoger e instruir a sus propios tripulantes.
Estos serían artillero Rottenfuhrer Balthasar "Bobby" Woll quien más tarde se haría con el mando de un Tigre, el cargador también Rottenfuhrer Karl Berges y el conductor Gustav "Gustl" Kirschmer, un veterano de la Wehrmacht y las campañas de las Waffen-SS. Después de varios meses entrenándose con sus nuevos compañeros, con los que, llegaría a formar un equipo formidable, llegó la hora de volver al frente.
Una vez allí, y escondido en un pequeño bosque, Wittmann observa una columna de tanques soviéticos T-34 que avanzan rápidamente.
Tras un largo combate, Wittmann y su tripulación, logran sin sufrir ningún rasguño, la destrucción de 6 carros de combate enemigos, habiéndose dado el caso de que en el último de los blindados, observó como los 3 tripulantes salían ardiendo como podían y ordenó a su tripulación el socorrerlos con mantas.
Cuando una vez en el cuartel general de la región, se le entregaba la cruz de hierro de segunda clase, de manos del mismísimo general Sepp Dietrich, y se le preguntaba si tenía algún deseo, él respondió "Que los soldados rusos heridos que he traído, reciban la mejor atención médica" (Una vez más, una actuación muy alejada de los criminales sanguinarios que nos hacen creer que fueron los SS).
Continuaba la lucha, recibiría sus primeras heridas a la par que aumentaban sus victorias. Tras la invasión de Rostov, recibiría la medalla de asalto de los panzer, tras completar 25 victorias.
Después de un año combatiendo en Rusia, Wittmann ya ascendido a Oberscharführer (brigada) se trasladó a la legendaria escuela de Bad Tölz donde recibiría una durísima instrucción SS. El 21 de Diciembre de 1942, tras meses de entrenamiento, es transferido como SS Untersturmführer (Subteniente) a Ploermel, en el norte de Francia, donde entra en contacto con una de las armas más formidables de la contienda, el Panzerkampfwagen VI Ausf.H/E, también conocido como "Panzer Tigre".
Al igual que como hizo con su anterior "cazacarros" Stug III, Wittmann se dedicó en cuerpo y alma a analizar su nuevo vehículo.
El carro de combate Tigre ha pasado a la historia como uno de los mejores carros de combate construidos durante la guerra, y en el, Wittmann alcanzaría el status de leyenda, aunque también su triste destino.
Una vez más volvió a escoger e instruir a sus propios tripulantes.
Estos serían artillero Rottenfuhrer Balthasar "Bobby" Woll quien más tarde se haría con el mando de un Tigre, el cargador también Rottenfuhrer Karl Berges y el conductor Gustav "Gustl" Kirschmer, un veterano de la Wehrmacht y las campañas de las Waffen-SS. Después de varios meses entrenándose con sus nuevos compañeros, con los que, llegaría a formar un equipo formidable, llegó la hora de volver al frente.

La Leibstandarte Adolf Hitler fue enviada al frente ruso un mes después de la derrota del sexto ejército en Stalingrado, con lo cual Wittmann y sus hombres se encontraron una situación muy diferente en el frente a cuando lo habían dejado un año antes. Ahora el ejército alemán no se batía a la ofensiva, si no que lo hacía a la defensiva.
A mediados de marzo de 1943, los alemanes tomaron la importante ciudad rusa de Kharkov, tras lo cual el mando alemán, observó que quedaba un peligroso saliente en forma de cuña en el frente, pudiendo este, ser aprovechado por el ejército rojo, para atacar la retaguardia alemana. Se le llamó saliente del Kursk. Este punto, y la batalla de tanques que desencadenó, pasó a la historia como la mayor confrontación de vehículos acorazados del mundo.
La compañía número 13, que era la asignada a Wittmann tras su regreso a Rusia, se lanzó al ataque el 5 de julio. Wittmann destruyó en los primeros instantes ocho carros soviéticos T-34 y 15 cañones, aunque solo 3 días después consigue destruir en una sola acción a 22 carros soviéticos, acto por el cual recibe la cruz de caballero, pero a pesar de esto, el resultado de esta batalla estaba decidido desde su comienzo. La traición, la verdadera razón de la derrota alemana en el este, había entregado con mucha antelación todos los planes de la operación en el Kursk. Los soviéticos conocían con exactitud la posición, el número y las características de todas las fuerzas alemanas empeñadas en la batalla. Mientras que el bando del eje, apenas sabía que fuerzas podía colocar Stalin en el tablero. Esta derrota y no Stalingrado, supuso el auténtico inicio del derrumbe.
Wittmann y los restos de la maltrecha Leibstandarte, fue enviada a Italia para un periodo de reorganización y descanso.
A mediados de marzo de 1943, los alemanes tomaron la importante ciudad rusa de Kharkov, tras lo cual el mando alemán, observó que quedaba un peligroso saliente en forma de cuña en el frente, pudiendo este, ser aprovechado por el ejército rojo, para atacar la retaguardia alemana. Se le llamó saliente del Kursk. Este punto, y la batalla de tanques que desencadenó, pasó a la historia como la mayor confrontación de vehículos acorazados del mundo.
La compañía número 13, que era la asignada a Wittmann tras su regreso a Rusia, se lanzó al ataque el 5 de julio. Wittmann destruyó en los primeros instantes ocho carros soviéticos T-34 y 15 cañones, aunque solo 3 días después consigue destruir en una sola acción a 22 carros soviéticos, acto por el cual recibe la cruz de caballero, pero a pesar de esto, el resultado de esta batalla estaba decidido desde su comienzo. La traición, la verdadera razón de la derrota alemana en el este, había entregado con mucha antelación todos los planes de la operación en el Kursk. Los soviéticos conocían con exactitud la posición, el número y las características de todas las fuerzas alemanas empeñadas en la batalla. Mientras que el bando del eje, apenas sabía que fuerzas podía colocar Stalin en el tablero. Esta derrota y no Stalingrado, supuso el auténtico inicio del derrumbe.
Wittmann y los restos de la maltrecha Leibstandarte, fue enviada a Italia para un periodo de reorganización y descanso.

Desde finales de Julio, hasta finales de año. La compañía de Wittmann fue completamente reestructurada con nuevos carros de combate Tigre. El 13 de su compañía fue sustituido por una S del término alemán "schwere" que quiere decir "pesado", por lo que su carro se convirtió en el S21. El 11 de Noviembre embarcaron en tren hacia el que sería su última visita al frente soviético. Ucrania.
El ejército soviético se encontraba completamente arrollador, Kharkov ya había sido reconquistada por los rojos, y su ejército parecía imparable a través del país de Ucrania.
Wittmann continuó su ascenso imparable de victorias contra los blindados rusos, el día 21, apenas diez días después de su retorno, destruyó 13 carros soviéticos y 7 antitanques.
En Diciembre del 43, Wittmann llevaba la escalofriante suma de 88 victorias.
Las proezas de Wittmann y su tripulación, ya habían alcanzado oídos más allá de su compañía y en el parte del 10 de Enero de 1944 puede leerse:
"El SS-Untersturmfuhrer Wittmann, comandante del 13r Pelotón del SS/Pz.Rgt.1 LSSAH, ha destruido 56 tanques durante el periodo de julio de 1943 hasta el 7/1/1944, incluyendo varios KVI, KVII, General "Sherman" y siendo el resto T34. Durante una penetración cerca de Sherepki por una brigada de tanques rusos el 8/1/1944, él y su pelotón tuvieron éxito al parar el ataque y él mismo dejó noqueados 3 T34 y 1 cañón de asalto.
Sobre el 9/1/1944 destruyó otros 6 T34 durante una penetración por tanques soviéticos y levanto su total de victorias a 66. Demostró una vez más valor excepcional demostrado enfrentándose y destruyendo el ataque acorazado ruso
Firmado: Wisch, SS-Oberfuhrer y Comandante de División "
Poco después Wittmann recibía de manos del mismísimo Wisch la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.
Demostrando ser un auténtico líder, Wittmann reconoció que sin la labor de su tirador, no habría conseguido nada de aquello, por lo que "Bobby" Woll también fue propuesto para la famosa condecoración.
Wittmann ya era un héroe en Alemania.
Para finales de enero ya alcanzaba su victoria número 100, recibiendo un telegrama desde Berlín, donde se le informaba que le eran concedidas las Hojas de Roble para su Cruz de Caballero, junto con el grado de Obersturmführer (Teniente).
El ejército soviético se encontraba completamente arrollador, Kharkov ya había sido reconquistada por los rojos, y su ejército parecía imparable a través del país de Ucrania.
Wittmann continuó su ascenso imparable de victorias contra los blindados rusos, el día 21, apenas diez días después de su retorno, destruyó 13 carros soviéticos y 7 antitanques.
En Diciembre del 43, Wittmann llevaba la escalofriante suma de 88 victorias.
Las proezas de Wittmann y su tripulación, ya habían alcanzado oídos más allá de su compañía y en el parte del 10 de Enero de 1944 puede leerse:
"El SS-Untersturmfuhrer Wittmann, comandante del 13r Pelotón del SS/Pz.Rgt.1 LSSAH, ha destruido 56 tanques durante el periodo de julio de 1943 hasta el 7/1/1944, incluyendo varios KVI, KVII, General "Sherman" y siendo el resto T34. Durante una penetración cerca de Sherepki por una brigada de tanques rusos el 8/1/1944, él y su pelotón tuvieron éxito al parar el ataque y él mismo dejó noqueados 3 T34 y 1 cañón de asalto.
Sobre el 9/1/1944 destruyó otros 6 T34 durante una penetración por tanques soviéticos y levanto su total de victorias a 66. Demostró una vez más valor excepcional demostrado enfrentándose y destruyendo el ataque acorazado ruso
Firmado: Wisch, SS-Oberfuhrer y Comandante de División "
Poco después Wittmann recibía de manos del mismísimo Wisch la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.
Demostrando ser un auténtico líder, Wittmann reconoció que sin la labor de su tirador, no habría conseguido nada de aquello, por lo que "Bobby" Woll también fue propuesto para la famosa condecoración.
Wittmann ya era un héroe en Alemania.
Para finales de enero ya alcanzaba su victoria número 100, recibiendo un telegrama desde Berlín, donde se le informaba que le eran concedidas las Hojas de Roble para su Cruz de Caballero, junto con el grado de Obersturmführer (Teniente).

En la Primavera de 1944 Wittmann regresa a Alemania en donde es aclamado por una multitud sedienta de autógrafos y fotografías. Los medios del Reich, presentan a Wittmann como un auténtico Sigfrido germánico, a lo que el humilde Wittmann responde que solo hace lo mismo que miles de valientes muchachos en el frente.
El 22 de Abril, Wittmann se reúne con los elementos de la 13ª Compañía que volvían del frente. Sus hombres le admiran, y a pesar de ser un héroe nacional, se sigue comportando como un compañero más entre sus subordinados. No es solo su superior. También es su camarada.
Los desembarcos aliados en Normandía el 6 de Junio de 1944 supuso la vuelta al combate de Wittmann.
Antes de la noche del 12 al 13 de Junio, Wittmann había llegado cerca de Bayeux, en el área que rodea al pueblo llamado Villers-Bocage. Se posicionó al sur de la carretera N175 en la colina Montbrocq con sólo media docena de Tigres útiles para el combate. Y a partir de aquí, este seria uno de los días más famoso en la historia de la guerra: el ataque de Wittmann a Villers-Bocage.
En la mañana del 13 de junio Wittmann sólo debía efectuar una simple comprobación de los movimientos del enemigo en la zona alrededor de Villers Bocage, que había sido considerada por Dietrich como fundamental. Wittmann salida hacia Villers Bocage, en alrededor de 6 a.m., moviéndose con cautela junto a una zona boscosa con el fin de evitar ser avistados desde el aire.
Wittmann es informado por un sargento del Ejército de la presencia de un número desconocido de vehículos enemigos. Wittmann divisó lo que parecía un inacabable convoy de vehículos aliados de diversos tipos a lo largo de la carretera y en dirección de Villers Bocage - hacia la colina 213. Resultó que estos vehículos eran el principal elemento de una unidad blindada británica, el 4th County of London Yeomanry (CLY) ("Sharpshooters", parte de la 22 ª Brigada Acorazada de la 7 ª División Acorazada 'Desert Rats '.
Ante esta situación, Wittmann dijo:
"... La decisión es muy, muy difícil. Nunca antes me había estado tan impresionado por la fuerza del enemigo como lo fue por estos tanques. Pero yo sabía lo que tenía que y tomé la decisión de atacar al enemigo."
Wittmann y su carro 222 enfiló hacia el enemigo frontalmente.
Los ingleses y los americanos que estaban tomando café y fumando cigarrillos no supieron lo que pasaba. Lluvias de balas procedentes de las MG del Tigre y proyectiles de su poderoso cañón de 88 mm empezaron a llover por doquier. El semioruga que iba en cabeza de la formación fue el primero en volar por los aires, bloqueando la carretera y evitando toda posibilidad de huída de los vehículos que tras el se empezaban a amontonar anárquicamente. El cargador de Wittmann, SS - Sturmmann Boldt, trabajaba como un poseso para mantener la tremenda tasa de fuego.
Varios vehículos de reconocimiento se incendiaron bajo el certero fuego de las ametralladoras MG 34. El cañón de 88 vomitaba fuego sin cesar, Tanques ligeros Stuart, Cromwells y Fireflys ardían por doquier. En un instante más de 15 vehículos ardían a lo largo de la carretera.
Al penetrar en la ciudad, Wittman se topó con 4 carros de combate americanos Sherman, destrozados sin piedad. A uno de ellos le arrancó la tortea de cuajo, al impactar su proyectil de lleno en la munición del americano.
Otro Cromwell hace fuego sobre el Tigre, pero sus proyectiles rebotan sobre el grueso blindaje alemán. Segundos después el Cromwell es despedazado por un certero disparo del artillero Woll.
Avanzando por una de las principales avenidas de la ciudad, el Tigre es alcanzado en las cadenas por un cañón ligero, lo cual revienta un piñón e imposibilita al carro de seguir avanzando. Wittmann y sus tripulantes abandonan el carro y recorren a pie 15 Km hasta sus líneas.
En los alrededores y centro de la ciudad de Villers-Bocage se destruyeron unos 30 tanques británicos, así como un número no especificado de otros vehículos durante la mañana del 13 de Junio de 1944.
Tras esta hazaña, Wittmann fue ascendido al grado de Hauptsturmfuhrer (capitán) y condecorado con las espadas de la Cruz de caballero.
Después de esto se le ofrece un puesto como instructor de tanques. Pero lo rechaza para volver al frente junto a sus compañeros a principios de Julio de 1944, haciéndose representante de aquella frase que en la Leibstandarte, desde el General hasta el soldado, todos repetían. "Debo de ir con ellos!"
El 8 de Agosto los aliados lanzaron la operación "Totalize" para expulsar a las tropas alemanas del sector de Falaise. Más de 600 carros de combate aliados, avanzaban hacia una fuerza alemana de 8 Tigres, en la que se encontraba el 222 de Wittmann.
Esa mañana la estrella de Wittmann se apagó.
Los trágicos hechos se desconocen. Se supone que el Tigre de Wittmann fue rodeado por numerosos carros de combate enemigos y destruido. La explosión que destruyó el Tigre fue tan potente, que separó la torreta del chasis, cayendo esta al suelo al revés y a cierta distancia de su carro.
Una hora antes del atardecer del 8 de Agosto de 1944, Michael Wittmann y su tripulación fue considerada desaparecida en acción.
Atrás quedó el impresionante palmarés de 138 tanques y cañones de asalto, y 132 cañones contra carro destruidos (119 carros rusos en tan sólo 7 meses de lucha), en menos de 2 años.
A pesar de su eterna humildad, Wittmann representó al héroe que lucha por su patria hasta el último aliento. Hoy día actos así son degradados a la burla
El 22 de Abril, Wittmann se reúne con los elementos de la 13ª Compañía que volvían del frente. Sus hombres le admiran, y a pesar de ser un héroe nacional, se sigue comportando como un compañero más entre sus subordinados. No es solo su superior. También es su camarada.
Los desembarcos aliados en Normandía el 6 de Junio de 1944 supuso la vuelta al combate de Wittmann.
Antes de la noche del 12 al 13 de Junio, Wittmann había llegado cerca de Bayeux, en el área que rodea al pueblo llamado Villers-Bocage. Se posicionó al sur de la carretera N175 en la colina Montbrocq con sólo media docena de Tigres útiles para el combate. Y a partir de aquí, este seria uno de los días más famoso en la historia de la guerra: el ataque de Wittmann a Villers-Bocage.
En la mañana del 13 de junio Wittmann sólo debía efectuar una simple comprobación de los movimientos del enemigo en la zona alrededor de Villers Bocage, que había sido considerada por Dietrich como fundamental. Wittmann salida hacia Villers Bocage, en alrededor de 6 a.m., moviéndose con cautela junto a una zona boscosa con el fin de evitar ser avistados desde el aire.
Wittmann es informado por un sargento del Ejército de la presencia de un número desconocido de vehículos enemigos. Wittmann divisó lo que parecía un inacabable convoy de vehículos aliados de diversos tipos a lo largo de la carretera y en dirección de Villers Bocage - hacia la colina 213. Resultó que estos vehículos eran el principal elemento de una unidad blindada británica, el 4th County of London Yeomanry (CLY) ("Sharpshooters", parte de la 22 ª Brigada Acorazada de la 7 ª División Acorazada 'Desert Rats '.
Ante esta situación, Wittmann dijo:
"... La decisión es muy, muy difícil. Nunca antes me había estado tan impresionado por la fuerza del enemigo como lo fue por estos tanques. Pero yo sabía lo que tenía que y tomé la decisión de atacar al enemigo."
Wittmann y su carro 222 enfiló hacia el enemigo frontalmente.
Los ingleses y los americanos que estaban tomando café y fumando cigarrillos no supieron lo que pasaba. Lluvias de balas procedentes de las MG del Tigre y proyectiles de su poderoso cañón de 88 mm empezaron a llover por doquier. El semioruga que iba en cabeza de la formación fue el primero en volar por los aires, bloqueando la carretera y evitando toda posibilidad de huída de los vehículos que tras el se empezaban a amontonar anárquicamente. El cargador de Wittmann, SS - Sturmmann Boldt, trabajaba como un poseso para mantener la tremenda tasa de fuego.
Varios vehículos de reconocimiento se incendiaron bajo el certero fuego de las ametralladoras MG 34. El cañón de 88 vomitaba fuego sin cesar, Tanques ligeros Stuart, Cromwells y Fireflys ardían por doquier. En un instante más de 15 vehículos ardían a lo largo de la carretera.
Al penetrar en la ciudad, Wittman se topó con 4 carros de combate americanos Sherman, destrozados sin piedad. A uno de ellos le arrancó la tortea de cuajo, al impactar su proyectil de lleno en la munición del americano.
Otro Cromwell hace fuego sobre el Tigre, pero sus proyectiles rebotan sobre el grueso blindaje alemán. Segundos después el Cromwell es despedazado por un certero disparo del artillero Woll.
Avanzando por una de las principales avenidas de la ciudad, el Tigre es alcanzado en las cadenas por un cañón ligero, lo cual revienta un piñón e imposibilita al carro de seguir avanzando. Wittmann y sus tripulantes abandonan el carro y recorren a pie 15 Km hasta sus líneas.
En los alrededores y centro de la ciudad de Villers-Bocage se destruyeron unos 30 tanques británicos, así como un número no especificado de otros vehículos durante la mañana del 13 de Junio de 1944.
Tras esta hazaña, Wittmann fue ascendido al grado de Hauptsturmfuhrer (capitán) y condecorado con las espadas de la Cruz de caballero.
Después de esto se le ofrece un puesto como instructor de tanques. Pero lo rechaza para volver al frente junto a sus compañeros a principios de Julio de 1944, haciéndose representante de aquella frase que en la Leibstandarte, desde el General hasta el soldado, todos repetían. "Debo de ir con ellos!"
El 8 de Agosto los aliados lanzaron la operación "Totalize" para expulsar a las tropas alemanas del sector de Falaise. Más de 600 carros de combate aliados, avanzaban hacia una fuerza alemana de 8 Tigres, en la que se encontraba el 222 de Wittmann.
Esa mañana la estrella de Wittmann se apagó.
Los trágicos hechos se desconocen. Se supone que el Tigre de Wittmann fue rodeado por numerosos carros de combate enemigos y destruido. La explosión que destruyó el Tigre fue tan potente, que separó la torreta del chasis, cayendo esta al suelo al revés y a cierta distancia de su carro.
Una hora antes del atardecer del 8 de Agosto de 1944, Michael Wittmann y su tripulación fue considerada desaparecida en acción.
Atrás quedó el impresionante palmarés de 138 tanques y cañones de asalto, y 132 cañones contra carro destruidos (119 carros rusos en tan sólo 7 meses de lucha), en menos de 2 años.
A pesar de su eterna humildad, Wittmann representó al héroe que lucha por su patria hasta el último aliento. Hoy día actos así son degradados a la burla


