En la primera película sonora suenan unas castañuelas, y quien las toca no es nada más y nada menos que la inmortal Concha Piquer.
El filme se titula "Imprescindibles", y fue rodado por Lee DeForest en 1923 con una jovencísima Concha Piquer. La cinta demuestra, por tanto, que la cantante valenciana, entonces con tan sólo dieciséis años, pudo ser la primera actriz del cine hablado universal. Se trata de una grabación de once minutos con recitados, un cuplé andaluz, un fado y una jota interpretados por la Piquer y exhibidos en el cine Rivoli de Nueva York en 1923. Los bailes y canciones fueron registrados en el sistema Phonofilm patentado por DeForest, el primer dispositivo que registraba simultáneamente la imagen y el sonido en el celuloide, como se ha seguido haciendo hasta nuestros días.
Una biografía de la intérprete de Ojos Verdes ya mencionaba la existencia de esta película, aunque la databa en 1927, puesto que fue en ese año cuando DeForest viajó a España para intentar vender su sistema de cine sonoro. Sin embargo, en la Internet Movie Data Base (IMDB), la mayor y más fiable base de datos cinematográfica en la red, el copyright de la película aparece fechado en 1923, y con este dato se pudo localizar a un coleccionista estadounidense, ya octogenario, que tuvo en su poder la cinta hasta que la cedió a la Biblioteca del Congreso.
Fue un hito cinematográfico, puesto que se rodó cuatro años antes de que se estrenara "The jazz Singer" (Alan Crosland, 1927), considerada la primera película hablada porque contenía números musicales y algunos diálogos. El olvido golpeó el trabajo anterior de DeForest, que los historiadores dejaron de lado. Sin embargo, la perspectiva histórica sí ha confirmado que Concha Piquer fue la primera que habló y cantó para la gran pantalla en castellano.