¿Existe un atajo para la locura? Me refiero a un atajo para mi locura; el resto, como que no me importa demasiado.
Ahora caigo en la cuenta de que es difícil expresarse, siempre hay condicionamientos, cierto tipo de ataduras o limitaciones puramente contextuales, pero limitaciones al fin. Por eso he decidió escribir esto como si fuera simplemente un borrador que jamás le mostraré a nadie. Obviamente, de ese modo, pongo al contenido muy por encima de las formas. Y no sería la primera vez...
He querido expresar tanto... no sé si lo he logrado. Tengo una (casi) certeza que me dice que no, pero las mil dudas que me atraviesan me dicen que quizás sí. La pregunta ahora sería sí lo que expresé fue lo que realmente quise expresar. Yo carezco de respuestas para esos interrogantes (además de para muchos otros).
También me pregunto si alguien leerá este número de Flores Negras. Se me ocurre que no, que nadie lo leerá, que a nadie el interesará, ni siquiera...
Se me hace difícil cree que alguien vaya a leerlo, honestamente. ¿Y entonces para qué lo hice? No lo sé, pero ya he dicho que carezco de respuestas para una gran cantidad de interrogantes.
Estoy tratando de salir de algo, ¿pero como distinguir el fin del principio? Mi mente hace rato que no es mi mente y mi corazón...
No tengo obligación de de decir nada.
¿Todo tiene un principio? ¿El principio también tiene un principio? Principio es el primer instante del ser de algo, pero ese instante también debería tener un principio, y ese principio también sería el primer instante del ser de algo y así podríamos seguir con esa recursión infinitamente. Todo depende del grado de divisibilidad de un instante, supongo.
Indudablemente es siempre más fácil pensar en el final (o en los finales) que en el principio, ¿pero por qué? ¿No son acaso la misma cosa con diferente nombre? Obviamente no es esa una diferencia menor, ya que, después de todo, la forma en que nombramos a las cosas es lo que las convierte en mundo.
No sé como encaja todo esto en mi eternidad. No veo ni un gramo de compatibilidad. Pero está bien, la lógica ya me ha traicionado antes. No será esta la primera vez.
El dolor de un sueño no puede ser tan grande, al menos en teoría, pero aun así, podría acabar conmigo.
Mis sentimientos cuestionan mi inmortalidad y yo, casi por costumbre, tiendo a dudar. El vacío no es un juego. Caer es lo de menos. Lo que más temo es caer y no romperme. O caer cada vez más rápido, sólo caer, siempre caer.
El desorden de mis moléculas es mi propio legado a las futuras generaciones. Tal vez ellos puedan con lo que yo jamás he podido. Quizás las causas de mi derrota sean la base de su evolución.
Mi completitud es una utopía y mi llanto hecho carne no alcanza para satisfacer a las bestias feroces que siempre quieren más, oportunamente hambrientas y hartas de mi actitud.
Sí, sí, la lógica me ha traicionado. Maldita puta lógica.
Flores Negras N°24