El diseñador Ilshat Garipov ha proyectado un teléfono desechable delgado como una cartulina y hecho a base de nanoparticulas.
El smartphone que parece un folleto, se despliega y por cada lado representa una aplicación de uso o función. Los fabricantes pueden cortar a cualquier tamaño y una vez que está desgastado, se recicla. No hay problema con la información privada, ya que todo está en la nube. La energía es suministrada por el sol gracias a las nanoparticulas de absorción de energía.
Por desgracia aun no es viable técnicamente, pero los científicos están trabajando para encontrar un gran avance en este campo de estudio.