InicioArtediario de un sobreviviente (fanfic)

introduccion


Por dónde empezar? imagino que antes que nada querrán saber algo de mí...
Me llamo Marcos Streppman , tengo 29 años, mis amigos me dicen Mark de manera cariñosa. Nunca he escrito algo antes, de hecho mientras escribo esto y fumo un cigarro, miro con nostalgia aquellos 2 o 3 libros que compre pero jamás leí completos. Me hubiera gustado saber como escribir, como empezar.
Soy un fumador compulsivo, 40 cigarros al día, soltero y mido 1 69. Soy piloto en las fuerzas aéreas del ejército nacional. Soy moreno, cabello ahora largo, no me lo he cortado desde que decidí abandonar el las fuerzas para intentar tener una vida normal. Soy el único sobreviviente de mi edificio, mientras ahora escribo esto, puedo oír los gemidos desesperados de los monstruos en el pasillo. Estoy completamente encerrado, solo tengo en mi poder una 9 milímetros y balas suficientes para 3 cargadores adicionales.
Si he sobrevivido imagino que es por mi entrenamiento. Mi meta es la comisaria , imagino que ahí deben tener armas o algo de ayuda.
Mi situación actual? Pocas balas, las líneas telefónicas no funcionan, una horda de vecinos enfurecidos yendo y viniendo por todo el maldito edificio. Las cosas empiezan a ponerse negras, mientras mi arma reposa sobre los pies de mi cama, la miro con afecto desde la mesa del comedor. He pensado en la muerte, en el suicidio, en volarme los ceso. Pero por alguna extraña razón, llámese valentía, instinto o lo que sea, quiero sobrevivir. Tengo familia viviendo en un campo no muy lejos de acá. Recuerdo que de chico ese campo era mi lugar favorito en todo el mundo. Me sentaba a la sombra de un enorme cerezo cuando estaba en flor y era feliz viendo los pétalos rosados llover cuando el viento soplaba las delicadas flores. No queda mucho tiempo antes que la puerta de mi departamento ceda a los golpes de la plaga. Es posible que no consiga seguir vivo, siempre quise que todo el mundo supiera mi historia de vida, trascender, ahora es gracioso, escribo esto estando al borde de la maldita muerte.
Mi arma ya está en su funda, las balas en el compartimiento para las mismas, todo está listo para hacerles frente, pero momento, aun no les he contado que mierda es lo que está pasando aquí. Saben qué? yo tampoco sé que mierda está pasando aquí, recuerdo que de un día para el otro una supuesta enfermedad inofensiva que solo causaba trastornos en la piel y algunas demencias por la extrema picazón se convirtió en una puta maquina de crear dementes. Todo el mundo anda por ahí despellejado matando a golpes o mordidas a las personas. No sé que pueda encontrarme luego de abrir la puerta, me preparo para lo que sea. Esta podría ser mi ultima anotación, solo intentare ser positivo.


Hay algo más que quiero agregar, quizá les aburra y les importe un carajo, pero resulta que si logro escapar quiero volver a sentarme a la sombra de ese cerezo junto con mi familia. Mis amigos desaparecieron, mis conocidos han muerto, no conozco mucho de esta ciudad, hace solo 1 mes que estoy viviendo aquí. Solo puedo confiar en mi pistola y en mi, y en mi entrenamiento porque no? Como sea aquí vamos...

Capitulo uno : La comisaria.

Desde hace mas de dos horas estamos encerrados acá con esos hijos de mil putas golpeando paredes, ventanas, incluso las celdas de la pequeña prisión que posee esta comisaria de barrio están repletas de victimas de esto, sea lo que sea. De camino a la comisaria he gastado bastantes balas, solo me queda un último cargador dentro del arma. No hay mas balas, ni equipo, ni mucha ayuda. Hay mucha desesperación. Una vez aquí dentro, conocí un tipo de lo más agradable. Se llama Mario, no sé qué clase de rango tenga en todo esto, tiene un uniforme normal, es gordo , rubio y posee su arma reglamentaria, una 9mm Beretta. El chabón uso la computadora para bajarse los planos de la ciudad y los imprimió, muy inteligente. Imagino que posee un rango alto después de todo, no hemos tenido mucho tiempo para hablar de que hacemos de nuestra vida ni nada.
Acá adentro también encontré una chica que se llama Sofía, tiene 19 años, es muy joven. Esta increíblemente aterrada, no para de abrazar a cualquiera que tenga al lado y de taparse la cara mientras llora. Le preguntaría si ha perdido a alguien, pero no sería nada bueno hacerlo. Mario bromea un poco con ella, le saca algunas sonrisas mientras nos cuida desde el marco de la puerta principal. Hay alguien mas aquí, un tal Lagarto. No nos dijo su nombre, cayó en cana por supuestamente averiguación de antecedentes, pero cualquiera diría que es un delincuente. Maneja bastante bien el revólver que arrebato de las manos a un oficial muerto. Ellos dos están cuidando la entrada : Un par de puertas enormes atrancadas con un madero que encontramos por ahí. La otra puerta da a las celdas está bien cerrada, yo mismo la cele con un par de tablones. Los oficiales están todos muertos, los presos afectados encerrados, nadie la golpeo ni nada, es por las dudas. Es de todas formas mi deber cuidarla, la tengo bien vigilada desde mi asiento. Me senté en uno de esos bancos que tiene la comisaria para esperar a ser atendido. Nada útil en el escritorio a excepción de un atado de Philip Morris, que con un gusto impresionante me guarde en los bolsillos. Sofía está sentada sobre el banquillo que está justo enfrente de mí, es una pena que no me dedique ni una mirada. Estoy escribiendo esto para matar un poco el aburrimiento y el estrés. Ya se están acostumbrando mis oídos a los constantes ruidos y gritos, ya no me sobresalto , me mantengo alerta.
Además de la situación de mierda y de los ruidos y que me retumba en la cabeza la idea de que mi familia se haya muerto, estar aquí no es tan malo. Al menos tenemos un refugio para pasar la noche. Son exactamente las 3 y media de la madrugada, nadie va a dormir hoy. Los energizantes de la heladera nos van a dar energías para correr de acá para allá mañana, eso esperamos.
Mientras un cigarrillo de los que encontré se consume en mis labios y mientras contemplo a Sofía llorando, a Mario y al Lagarto erguir sus armas y mientras yo sostengo mi pistola, puedo escuchar perfectamente como una familia es acecinada en plena calle sin poder hacer mas nada por ellos. Si abriéramos las puertas no podrían entrar y no solo eso, entrarían ELLOS.
Antes de terminar esta anotación, te cuento que la próxima meta fijada por Mario es un complejo comercial cerca de aquí, donde hay una armería, lugar donde podremos proveernos de armas y municiones.

CONTINUARA...
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