La Artillería de Campaña y la Artillería Antiaérea tuvieron, durante el desarrollo de la Guerra de Malvinas, una destacada actuación, que fue motivo del reconocimiento de las propias fuerzas y también del enemigo.
Esta consideración, de carácter no excluyente para el resto de las Fuerzas que participaron en las acciones, pretende, a modo introductorio, exaltar el esfuerzo llevado a cabo durante largas jornadas de combate, ejecutando, de la mejor manera posible, las tareas para las cuales habían sido adiestradas. Quizás, éste haya sido el mérito principal.

A continuación, se efectúa una breve síntesis de las principales acciones ejecutadas por aquellos bravos artilleros, que tuvieron el privilegio de participar en esta gesta . Estas referencias, extractadas de las crónicas oficiales, inclusive redactadas en forma breve, permitirán al lector observar, en forma cronológica, la diversidad y cantidad de acciones llevadas a cabo durante más de setenta y cinco días de combate, como así también dimensionar el esfuerzo realizado. En el capítulo correspondiente a los testimonios, se podrán hallar mayores detalles, enriquecedores del relato de cada uno de los hechos.
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Para una mejor comprensión, habida cuenta de la progresión del desarrollo de las operaciones, los combates en los que participaron los elementos del Arma de Artillería, pueden dividirse en dos períodos claramente definidos:
- Acciones producidas antes del desembarco inglés en San Carlos.
- Acciones producidas luego del desembarco.
El primer período fue excesivamente prolongado y significó un gran esfuerzo físico y psicológico para los artilleros; el arribo a las Islas Malvinas, la organización de las posiciones de fuego y la preparación de refugios para la protección y preservación del personal y del material, el bautismo de fuego, las acciones aéreas enemigas, el inicio de los fuegos de hostigamiento, las primeras bajas de combate, etc. Todo ello demandó largas y penosas jornadas de lucha, empeoradas por las inclemencias de las condiciones meteorológicas siempre adversas, y por un terreno que todo lo dificultaba
Horas y horas, día tras día, se combatió contra este enemigo, por momentos invencible.
El tesón, la paciencia, el fervor, la tenacidad y la necesidad misma, lograron consolidar el objetivo, y la convivencia con el lugar se hizo realidad.
Durante ese lapso, se consolidaron las posiciones de las armas, se ejercitaron las comunicaciones y los mecanismos de comando y control, se integraron los sistemas de armas dentro de la Fuerza, y en forma conjunta, se coordinaron los planes, se prepararon posiciones simuladas, se efectuaron los reconocimientos necesarios y también se fortalecieron los espíritus para lo que sobrevendría.
Esta etapa, aún sin el rigor de las intensas acciones de guerra posteriores, fue de fundamental importancia. Se tenía conciencia que de ella depende gran parte del resultado final. Y más allá de la derrota, esta responsabilidad permitió a los Artilleros demostrar una elevada capacitación técnico profesional, y fundamentalmente, evitar pérdidas humanas innecesarias.
Este primer período se caracterizó por el combate contra la fuerza aérea y los buques de la flota enemiga.
El 27 de abril, a las 2135 horas aproximadamente, la serenidad y quietud malvinense se vieron quebradas por primera vez, por el rugir de los cañones Calibre 105mm Oto Melara, de dotación de la Batería de Tiro B del Grupo de Artillería 3 (GA 3).Los relámpagos causados por los fuegos nocturnos y el eco que como un rayo se propagó por toda la isla, hicieron saber que la guerra había comenzado y que la incursión enemiga advertida por los elementos de primera línea y por los radares de vigilancia, recibiría sus efectos devastadores.

El 1 de mayo, a las 0440 horas, el enemigo aéreo inició su primer ataque. Esta vez, superados los efectos de la sorpresa inicial, la Artillería Antiaérea propia de Puerto Argentino y una Sección de dos cañones Oerlikon Bitubo Calibre 35mm perteneciente al Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601 (GADA 601), emplazada en Darwin - Ganso Verde, tendrían un exitoso bautismo de fuego. A partir de ese momento el enemigo supo, por haberlo sufrido en carne propia, que cualquier incursión aérea tendría rápida y efectiva respuesta. Por lo tanto, replanteó las tácticas de empleo de sus medios aéreos evitando reiterar acciones a baja altura. En consecuencia, debió accionar desde alturas que afectaron considerablemente su precisión. Aquel día, la Artillería Antiaérea Argentina de Puerto Argentino puso fuera de combate a dos aeronaves Harrier GR - 3 enemigas.
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Ese mismo día, durante la tarde, el enemigo inició la ejecución de fuegos de hostigamiento con bombardeo de artillería naval calibre 127mm, provenientes de buques emplazados aproximadamente a 15 kilómetros del aeropuerto de Puerto Argentino. Las pérdidas no fueron de consideración y la pista de aterrizaje, medio indispensable para el reabastecimiento de los efectivos distribuidos en las Islas, pudo mantenerse operable, situación que se mantuvo hasta el final de las operaciones.
Se comprobó, además, que los esfuerzos realizados en la preparación de las posiciones, habían dado resultados altamente positivos.
Estos fuegos de hostigamiento se mantuvieron, sostenidamente, noche tras noche. Las tareas de patrullaje y reconocimiento fotográfico, a partir de este momento se sucedieron ininterrumpidamente e impusieron constantes estados de alerta aérea que comenzaron a afectar, progresivamente, el descanso y recuperación del personal.
Tres días más tarde, el 04 de mayo, aproximadamente las 1345 horas, la sección de cañones antiaéreos de 35mm tendría una exitosa revancha al revés sufrido. Alertados por las acciones del 01 de mayo, y luego de haber ajustado los emplazamientos de las armas, esperaron pacientemente. Pasado el mediodía, una incursión de tres aviones Harrier enemigos recibió una efectiva respuesta. Uno de ellos fue derribado y otro se alejó con signos de haber sido averiado.
El 14 de mayo, frío, lluvioso y con mucho viento, fue un día de gran regocijo. El "Gran Berta", denominación folklórica asignada al cañón Argentino Calibre 155mm, se incorporaba al GA 3. Esta resultaría, posteriormente, una pieza clave, por cuanto se le asignó una misión no muy común: el hostigamiento a los buques que, desde el 1 de mayo, cañoneaban impunemente a Puerto Argentino.
Durante la noche del 17 de mayo hizo su bautismo de fuego, batiendo exitosamente la zona ocupada por tres buques enemigos. Un ingenioso método de tiro, la capacidad profesional y la valiosa contribución de la información proporcionada por el Radar Rasit del GA 3, lograron el alejamiento de las naves.
El segundo período cumplido, luego de producirse el desembarco en San Carlos se caracterizó por la continuidad de los combates contra la fuerza aérea enemiga y contra los buques de su flota, a lo cual se agregaron, conforme evolucionaron las operaciones sobre Puerto Argentino, el cumplimiento de misiones de apoyo a los elementos de la propia fuerza distribuidos en la Isla, y los combates contra la artillería enemiga.
El 21 de mayo, a las 0130 dió comienzo el desembarco inglés en San Carlos. Como consecuencia de ello, el enemigo intensificó el hostigamiento con fuego naval y aéreo sobre las posiciones defensivas distribuidas en la Isla.
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Entre el 22 y el 26 de mayo, cuatro piezas Oto Melara Cal 105mm, pertenecientes a la Batería A del Grupo de Artillería Aerotransportado 4 (GA Aerot 4), fueron trasladadas a la zona de Darwin - Ganso Verde y agregadas al Regimiento de Infantería 12 (RI 12).