Siguen a la primavera, mis huesos.Van de brotes y su savia no se detiene.Fluye infinita por su ojo de mar ,esperma lluvia el gozo de la piel que se demora sobre los labios y espera.
Camino como la vez primera.El sigilo, el equilibrio y precipicio a los pies.Me devoran los ojos del sol que parpadean entre los árboles cuando la boca de la siesta me llama desde el ojo sediento de la acequia.Me ven ,por la azúlea transparencia, la trama.Debajo del ombligo late siempre el hijo que colorea la piel. Estigma de flor negra que clama por labios que ausentes van,musitando su sed.
En algún rincón de tu sola sed ,duerme la mujer que buscas.Donde te aguarda su siempre flor a la espera que desanden su cuerpo el desrecuerdo de tus dedos ayer.