Como viene siendo habitual, las marcas de cosmética se nutren de imágenes de famosas para vender más. Pero, cuando estas famosas no están en sus mejores momentos, abusan del Photoshop.
Viendo las dos imágenes, sobran las palabras. Es evidente el excesivo retoque digital que ha sufrido Demi Moore. En la campaña para la marca de productos de belleza, Helena Rubinstein, la actriz parece ¡una veinteañera de penetrantes ojos verdes!
En cambio, como se ve a la derecha, su imagen real es la de una mujer madura, de 49 años, con múltiples marcas de expresión y manchas en la piel propias de la edad.
Demi ha pasado por un divorcio público y por rehabilitación, hechos que se reflejaron en su físico y que le hicieron perder mucho peso en poco tiempo, además de que ahora se remarcan aún más sus cansados rasgos faciales, pero ¿a quién le importa la Demi real pudiendo retocarla? Por lo visto, a nadie.
En el anuncio, Moore aparece espléndida, como recién salida de un spa y no de un centro de desintoxicación. Pero cierto es que, con el retoque digital, ha perdido toda su personalidad. Se ha esfumado su angulosa y carismática barbilla de rasgos duros cambiándola por una barbilla redondita y fina.
Su piel es tersa como la de un bebé, ni una arruga, ni una marca, ni bolsas en los ojos, como si fuera de papel. ¿Y esos pómulos marcados de dónde salen? Demi tiene los pómulos muy poco señalados y algo caídos, justamente el efecto contrario al del anuncio.
Por si todos estos cambios en su anatomía fueran pocos, ¡le han cambiado hasta el color de los ojos! Atrás quedaron sus ojos color avellana, ahora los tiene verdes e intensos como una pantera. Y yo me pregunto, si le han cambiado la barbilla, los pómulos, el tono de piel, las marcas de expresión de la nariz y la boca, el color de los ojos… ¿qué queda de Demi Moore en esta imagen? Nada. Ni la esencia.
Un planteamiento lógico sería: Si vas a cambiar totalmente a la actriz, ¿por qué no eliges directamente a una modelo de 20 años y ojos verdes? Pero claro, ahí entra el tema que realmente les importa, el dinero. Demi siempre venderá más que un rostro desconocido por muy bello que sea.
¿Qué les podemos decir? Nos quedamos con la Demi original, la que refleja su edad y su humanidad, ¡basta de mujeres irreales!
Y vos, ¿qué opinás?
Viendo las dos imágenes, sobran las palabras. Es evidente el excesivo retoque digital que ha sufrido Demi Moore. En la campaña para la marca de productos de belleza, Helena Rubinstein, la actriz parece ¡una veinteañera de penetrantes ojos verdes!
En cambio, como se ve a la derecha, su imagen real es la de una mujer madura, de 49 años, con múltiples marcas de expresión y manchas en la piel propias de la edad.
Demi ha pasado por un divorcio público y por rehabilitación, hechos que se reflejaron en su físico y que le hicieron perder mucho peso en poco tiempo, además de que ahora se remarcan aún más sus cansados rasgos faciales, pero ¿a quién le importa la Demi real pudiendo retocarla? Por lo visto, a nadie.
En el anuncio, Moore aparece espléndida, como recién salida de un spa y no de un centro de desintoxicación. Pero cierto es que, con el retoque digital, ha perdido toda su personalidad. Se ha esfumado su angulosa y carismática barbilla de rasgos duros cambiándola por una barbilla redondita y fina.
Su piel es tersa como la de un bebé, ni una arruga, ni una marca, ni bolsas en los ojos, como si fuera de papel. ¿Y esos pómulos marcados de dónde salen? Demi tiene los pómulos muy poco señalados y algo caídos, justamente el efecto contrario al del anuncio.
Por si todos estos cambios en su anatomía fueran pocos, ¡le han cambiado hasta el color de los ojos! Atrás quedaron sus ojos color avellana, ahora los tiene verdes e intensos como una pantera. Y yo me pregunto, si le han cambiado la barbilla, los pómulos, el tono de piel, las marcas de expresión de la nariz y la boca, el color de los ojos… ¿qué queda de Demi Moore en esta imagen? Nada. Ni la esencia.
Un planteamiento lógico sería: Si vas a cambiar totalmente a la actriz, ¿por qué no eliges directamente a una modelo de 20 años y ojos verdes? Pero claro, ahí entra el tema que realmente les importa, el dinero. Demi siempre venderá más que un rostro desconocido por muy bello que sea.
¿Qué les podemos decir? Nos quedamos con la Demi original, la que refleja su edad y su humanidad, ¡basta de mujeres irreales!
Y vos, ¿qué opinás?