
Hace algo mas de dos años, me encontraba trabajando, tranquilo, cuando empecé a escuchar sirenas, y un helicóptero de la policía permanecía estático en el aire, a unas cuadras del lugar en el que yo me encontraba. Varios minutos después, me enteré por la radio, que se había derrumbado una edificación, en la que funcionaba un gimnasio... Esto fue en agosto de 2010, en Villa Urquiza, Buenos Aires. El saldo de la tragedia: tres muertos.
Hoy en día, en ese lugar, sólo queda un terreno baldío, algunos escombros, y el recuerdo de una tragedia...
El vecindario, ya se acostumbró a la desidia...
Como una ironía, sólo quedan en pie, los restos de una bicicleta fija...
...y una ofrenda floral, ya consumida por el tiempo...
Los únicos seres vivos, además de algunos yuyos que crecen entre los escombros, son varios gatos...
...tal vez los guardianes del lugar, quizás las almas de las víctimas reencarnadas...
