Esta es la respuesta a una carta que recibí, pidiendome concejo y crítica por parte de una poetiza, note por su lenguaje, Española y muy mayor.
Montevideo, 17 de enero 2009
Estimada Sra. Alba:
Yo no puedo criticarle, mucho menos explicarle, apenas soy un cuentista insipiente y… nunca se me dio bien la poesía. Sin dudas, conseguirá usted hallar en: “Cartas a un joven poeta”, de Rilke, lo que yo no podré darle. Pero si aún así, desea mi torpe consejo, le diría que libere a la memoria, de la prisión en que todos la ponemos. Desde pequeños, le introducimos a presión los conocimientos que por alguna razón, creemos necesarios. La memoria es muy valiosa, y sabia; si la dejamos, ella naturalmente seleccionará lo que desea recordar, y de qué manera, desea recordarlo. Si se lo permitimos, ella traerá claramente y sin esfuerzo, todo aquello, que la halla hecho pensar, o conmoverse, y fácilmente olvidará el resto, por ser nimio, impuro, y carente de valor. Si la dejamos, ella sólo recordará, lo que valga la pena ser recordado; así que no la hinche, no la abrume, no la atore introduciendo datos arbitrarios a fuerza de la vil repetición; mejor déjala libre, ella sabe muy bien, como hacer su trabajo.
Veo además que usted: tiene muchas dudas, y eso es bueno; la duda es señal de inteligencia. Pero no me pida a mí, ni a otros, lo que usted misma deberá averiguar; haga que su duda se vuelva incisiva, exíjale motivos y razones, y así, con el tiempo, factor imprescindible, esta se convertirá en su mejor herramienta, quizás sólo debajo, del lápiz bien afilado.
Téngase Fe, que yo deposito en usted, toda mi confianza.
By: Cuentista